A simple vista, la noticia parece contradictoria. La industria frigorífica alerta sobre una importante caída de la actividad, que se profundiza a partir de la retención de vientres, esto es, no mandar a faena a las hembras. Pero es leído en el interior de la cadena de valor como un cambio virtuoso en el ciclo de producción.
Según los últimos datos difundidos por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y derivados de la República Argentina (CICCRA), en julio un total de 338 frigoríficos faenaron 1.095.000 cabezas de ganado vacuno, lo que representa una baja de 2,6% versus el mes anterior -corrigiendo la serie por días laborables- y nada menos que 12,2% menos que en julio de 2025.
Pero la menor faena no fue pareja entre machos y hembras. Mientras en los machos se registró una baja de 6,3% interanual, la de hembras cayó en un año 18,7%. Así, “el ratio hembras/faena total bajó a 44,3% en julio y se ubicó dentro de los límites del intervalo compatible con el sostenimiento del rodeo vacuno”, asegura CICCRA.
Es lo que en la jerga ganadera se conoce como retención de vientres, es decir, enviar menos hembras a faena. Las hembras son las futuras madres y la verdadera “fábrica de terneros” que, se estima, se necesitarán para satisfacer la creciente demanda local y del exterior.
Lo que está en juego hoy es una reversión del ciclo ganadero. Fuentes del sector indican que hay que remontarse al período julio-octubre de 2022 para encontrar un guarismo similar de retención de vientres.
En el acumulado de los primeros siete meses del año la faena total alcanzó a 7,09 millones de cabezas de hacienda vacuna, lo que supone una baja de 9,8% en relación al período enero-julio de 2025. En valores absolutos la producción en el sector frigorífico se redujo en 772.800 cabezas faenadas en lo que va del año.
Cambio de ciclo
“La reducción de faena era casi un pronóstico difícil de equivocar a fines del año pasado”, asegura Daniel Urcía, vicepresidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA) y consejero del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA). Sostiene que en la reversión del ciclo ganadero “ayuda que hubo una recuperación internacional de la carne”.
La ganadería tiene un ciclo largo, de tres a cinco años, por lo que la tendencia se mantendrá así por un tiempo. “Separar a la ternera de la madre (destete) lleva siete meses, para entrar en servicio son otros 24 meses, más nueve meses de gestación para dar un nuevo ternero y siete meses más de destete de la cría”, es el tiempo de retención que demanda enviar a faena un animal que se retiene hoy, explica Víctor Tonelli, exportador y consultor ganadero.
Para Tonelli la clave del negocio hoy es retener para aumentar kilos a los animales. Históricamente, el peso promedio de faena era de unos 280 kilos equivalentes res con hueso, pero el objetivo es ir a 320/330 kilos, con animales de 450 a 550 kilos peso vivo.
“En nueve meses desde noviembre pasado a julio de este año el peso de faena subió unos 12 kilos por animal”, señaló el consultor. Pero aclaró que, si bien por el ciclo de retención para recomposición de stocks la faena cayó en torno al 10%, el agregado de kilos permite mitigar en parte esa baja, y la caída en la oferta termina siendo de 6/7%.
El imán de la exportación
El driver de este cambio en el negocio, sin dudas, es el mercado de exportación que tiene una fuerte demanda y buenos precios. “Estados Unidos ha disminuido sus stocks, también la Unión Europea y Brasil”, indica Urcía y agrega que “la lógica es que con buenos precios de la hacienda, con demanda externa firme, si estos precios de hacienda se mantienen va a haber inversiones en el sector”, apunta.
En junio -último dato relevado- las exportaciones de carne vacuna a todo el mundo treparon a 54.294 toneladas peso producto, un incremento de 10,4% en relación a mayo de 2026 y una mejora de 8,1% interanual versus junio de 2025.
Los buenos precios son otro condimento que incentiva el cambio de tendencia en el negocio ganadero. “Según datos de la FAO, desde enero de 2024 a la fecha (31 meses), la carne vacuna a nivel global subió 35% en dólares nominales”, señala Tonelli.
China lidera los mercados de exportación de Argentina con un 52,6% del total embarcado, pero consume cortes baratos (conservas, garrón, brazuelo, etc), con valores promedio de US$ 5.800 la tonelada, que pueden llegar hasta los US$ 6.300.
El core del negocio exportador está en la Unión Europea (12% del total), con la Cuota Hilton de 29.500 toneladas anuales sin arancel y precios que oscilan en US$ 16.000 a US$ 18.000 la tonelada y pueden trepar a los US$ 20.000. A ese mercado se exporta lomo, bifes (ancho y angosto) y cuadril sin tapa, cortes premium.
Con Estados Unidos (22,8% de share), hasta el año pasado el país tenía una cuota de 20.000 toneladas anuales sin arancel, que se ampliaron por el acuerdo alcanzado con el gobierno de Donald Trump, con valores de US$ 8200/8500 la tonelada. “Fue un golazo haber conseguido esas 80.000 toneladas adicionales. Esperamos renovar y conseguir para 2027 un cupo de 150.000 toneladas”, se entusiasmó el vicepresidente de FIFRA.
Quedan por fuera mercados como el de Israel (9,1%), al que se le exportan cuartos delanteros con valores de unos US$12.000 la tonelada y algunos países en la región como Brasil, Chile o México. Desde el IPCVA siguen de cerca lo que ocurra con las negociaciones en curso para vender carne vacuna a Japón, Corea del Sur e Indonesia, con los que “hay que cerrar los acuerdos sanitarios, pero son interesantes mercados de calidad”, señaló Daniel Urcía.
Consultado sobre el impacto que esto podría tener en los precios en el mercado interno, estimó que “vamos a entrar en una estabilidad de precios, por ahí acompañando la inflación”. Y amplió: “Con esta situación de la economía no vamos a ver salto de precios porque la gente no lo convalida”.
A nivel internacional el panorama es distinto. “El mercado no espera más suba de precios internacionales, yo sí, porque la demanda está firme, cuando empiece el otoño (en el hemisferio norte) van a subir algo más, ésa es mi visión”, pronosticó Víctor Tonelli.