Suscribite
    ¡Hola!
    Cuenta
Forbes Argentina

Qué esperan los frigoríficos argentinos de la nueva jugada de Trump con la carne

Donald Trump
Creada con IA
Share

Trump anunció una apertura por 90 días para el ingreso de 300.000 toneladas de carne sin aranceles para contener los precios en EE.UU. Argentina, que busca sostener su cupo de 100.000 toneladas, sigue de cerca la medida.

El negocio mundial de la carne vacuna recibió este viernes una señal que puede abrir una nueva ventana para los exportadores. Donald Trump anunció que Estados Unidos permitirá durante 90 días el ingreso de hasta 300.000 toneladas métricas de carne destinada a la producción de carne molida sin aranceles y por fuera de las cuotas habituales. El objetivo es aumentar rápidamente la oferta y bajar uno de los precios que más impactan sobre el consumidor estadounidense.

El anuncio tiene una particularidad que obliga a leerlo con cautela: todavía no se conoce qué países podrán utilizar ese volumen, cómo se distribuirá, qué productos quedarán alcanzados ni cómo se instrumentará. De hecho, el propio sector frigorífico argentino evita hablar de un nuevo negocio hasta que aparezca la normativa correspondiente.

Mario Ravettino, presidente del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC), fue categórico ante la consulta de Forbes: recordó que Trump ya había realizado un anuncio similar en mayo que finalmente no llegó a instrumentarse y pidió esperar antes de sacar conclusiones.

“Es una declaración del presidente de Estados Unidos. Hubo una similar en el mes de mayo de este año que después no se instrumentó. No podemos hacer ninguna evaluación por el momento porque no hay nada estipulado, es nada más que un tweet del presidente de Estados Unidos”, señaló.

Y agregó: “Si esto se llega a completar, haremos la evaluación correspondiente, pero por el momento es sólo un anuncio, motivo por el cual no hay que generar expectativas de ningún tipo hasta que esto no se concrete”.

La cautela tiene sentido. Para la industria argentina, el verdadero negocio no está solamente en esas 300.000 toneladas extraordinarias, sino en conseguir que el mercado estadounidense se convierta en un destino cada vez más relevante y permanente para la carne local.

exportación de carne bovina
La Argentina mira con interés la nueva medida de Trump (Archivo Forbes)

Por qué Trump necesita carne importada

El anuncio de la Casa Blanca tiene detrás un problema de oferta que Estados Unidos arrastra desde hace años: hay menos vacas, menos producción y una demanda que continúa siendo enorme.

El rodeo estadounidense cayó hasta 86,3 millones de cabezas en 2025, el nivel más bajo de la serie histórica, mientras que entre 2019 y ese año se perdieron alrededor de 7,5 millones de animales. La producción también retrocedió respecto del récord de 2022, cuando había alcanzado unas 12,9 millones de toneladas.

Al mismo tiempo, Estados Unidos consume alrededor de 13,2 millones de toneladas de carne vacuna por año, por lo que necesita recurrir al mercado internacional para completar su abastecimiento.

En este marco, la presión llegó al consumidor. El precio de la carne vacuna viene acumulando fuertes aumentos y la carne molida, uno de los productos centrales de la dieta estadounidense, llegó a casi US$ 7 por libra en julio. En términos interanuales, el precio de la carne molida aumentó cerca de 10%.

Ahí aparece la lógica de la decisión de Trump: importar más ahora para bajar los precios mientras el rodeo se recompone, algo que no puede ocurrir en cuestión de meses.

El presidente estadounidense aseguró que la carne que ingrese bajo este mecanismo será comercializada 25% por debajo de los precios actuales de mercado. Sin embargo, el anuncio no explicó todavía quién asumirá ese compromiso ni cómo se instrumentará comercialmente.

La decisión tampoco es menor en términos de comercio internacional. Las 300.000 toneladas representan alrededor del 3% del consumo anual de carne vacuna de Estados Unidos, un volumen relevante para un mercado que ya depende de las importaciones para completar su abastecimiento.

Si la medida efectivamente se instrumenta, Estados Unidos saldrá a buscar ese volumen adicional en un mercado donde ya compiten los grandes exportadores mundiales. La disputa será por quién logra capturar esa demanda extraordinaria y bajo qué condiciones.

Brasil, Australia, Canadá, México, Nueva Zelanda y Uruguay aparecen entre los principales proveedores estadounidenses. Y Argentina quiere ocupar una porción mayor de ese negocio.

Argentina ya tiene una puerta abierta y quiere conservarla

La oportunidad aparece justo cuando la industria frigorífica argentina está intentando consolidar el salto que dio este año en Estados Unidos.

En febrero, la administración Trump quintuplicó el cupo argentino de acceso preferencial: pasó de 20.000 a 100.000 toneladas, mediante la incorporación de 80.000 toneladas adicionales para 2026.

Vacas
El campo podría beneficiarse con la medida de Trump (Archivo Forbes)

El dato no es menor porque esas 80.000 toneladas adicionales están orientadas, en buena medida, a recortes magros destinados a la elaboración de carne picada y hamburguesas, justamente el segmento sobre el que ahora Trump vuelve a poner el foco.

Por eso, la industria argentina observa el anuncio con interés, aunque sin dar por hecho que esas 300.000 toneladas estarán disponibles para el país.

El objetivo inmediato es otro: demostrar que Argentina puede cumplir el cupo que recibió y negociar su continuidad en 2027.

Al 31 de julio, la utilización del cupo rondaba el 61%, y las empresas esperan completar las 100.000 toneladas antes de fin de año. En paralelo, Gobierno y empresarios ya trabajan en la negociación para repetir ese volumen el próximo año.

Ravettino confirmó que esa discusión está en marcha y destacó que el sector privado está haciendo esfuerzos para demostrar el cumplimiento del cupo adicional.

“Nos dieron 80.000 toneladas adicionales y la Argentina las va a cumplir. Estamos haciendo esfuerzos comerciales los privados para posicionarnos en el mercado americano. Esperamos que todo esto tenga un resultado positivo”, explicó.

El movimiento comercial también se profundizará en septiembre, cuando 16 empresas frigoríficas argentinas viajen a Miami, Houston y Atlanta para mantener reuniones con compradores, brokers y clientes estadounidenses.

La apuesta es ganar compradores, construir relaciones comerciales y transformar una ampliación extraordinaria del cupo en una presencia estable en el mercado estadounidense.

Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA), había planteado justamente esa lectura al analizar la ampliación del acceso argentino: la medida podía convertirse en una oportunidad para renovar el acuerdo y, eventualmente, conseguir un volumen mayor para 2027.

Ahora, con Trump volviendo a abrir la puerta a las importaciones, el escenario adquiere otra dimensión. Para Urcía, la decisión estadounidense es una señal que puede favorecer a los exportadores argentinos, aunque tiene un límite claro: son apenas 90 días.

Milei y Trump (Foto: Presidencia de la Nación)
Milei y Trump (Foto: Presidencia de la Nación)

“Es una decisión acotada a 90 días. De concretarse, nos alienta a pensar que podemos renovar el acuerdo actual y tal vez elevar el volumen de cuota para 2027”, sostuvo.

El negocio que Argentina ya está haciendo con EE.UU.

La importancia de Estados Unidos para la industria frigorífica argentina dejó de ser una expectativa para convertirse en números concretos.

Durante el primer semestre de 2026, Argentina exportó 411.705 toneladas equivalentes res con hueso de carne vacuna, un 10% más que durante el mismo período del año pasado.

De ese total, Estados Unidos concentró 19,5% de los embarques, apenas detrás de China, que explicó 53%. Israel representó 10%, la Unión Europea 9,1% y Chile cerca de 2%.

Pero el dato más atractivo para la industria está en los dólares: las exportaciones de carne vacuna argentina generaron u$s2.202 millones entre enero y junio, un 44,7% más interanual.

Estados Unidos se convirtió así en el segundo destino de la carne argentina, desplazando a mercados tradicionales y ganando peso rápidamente.

La razón no está solamente en el volumen. El mercado estadounidense permite colocar determinados productos a valores superiores a los de otros destinos y, además, tiene una demanda estructural por carne magra que encaja con parte de la oferta argentina.

Por eso, el anuncio de Trump tiene una lectura que excede las 300.000 toneladas.

Si finalmente se instrumenta, Estados Unidos podría convertirse durante los próximos 90 días en un comprador todavía más agresivo en un mercado internacional donde Argentina ya consiguió una posición preferencial.

El desafío será capturar esa oportunidad sin confundir una apertura extraordinaria con un cambio permanente de las reglas.

10