La fuerte caída de las emisiones de deuda corporativa en agosto no solo representa un cambio en las condiciones de financiamiento para las empresas argentinas. También puede tener una consecuencia relevante sobre el mercado cambiario: se reduce uno de los canales que durante los últimos meses aportó dólares frescos y permitió al Banco Central acumular reservas.
Las empresas y provincias colocaron apenas US$ 937 millones en deuda hard dollar durante agosto, menos de la mitad del volumen registrado en julio y muy por debajo del promedio mensual de US$ 1.670 millones acumulado durante 2026.
El deterioro se concentró especialmente en el mercado internacional. Durante el mes no hubo emisiones provinciales externas y apenas una compañía logró colocar deuda bajo ley de Nueva York, mientras que la mayor parte del financiamiento se canalizó a través del mercado local y en dólar MEP.
Para Martín De la Fuente, analista en Buenos Aires Valores, la explicación combina factores internacionales y domésticos. “Agosto es históricamente el mes de menor actividad en los mercados de capitales del hemisferio norte”, señaló, y explicó que la menor liquidez y el menor apetito por nuevas emisiones redujeron la ventana para los emisores emergentes.
“A eso se le sumó la suba de tasas en Estados Unidos y la ampliación del spread soberano argentino de casi 90 puntos básicos en el mes, que encareció aún más el acceso al mercado externo”, añadió.
El resultado fue una combinación particularmente relevante para el mercado cambiario: menos deuda externa significa también menos dólares nuevos ingresando al sistema financiero argentino.
La conexión entre las obligaciones negociables hard dollar y el mercado cambiario aparece en el mecanismo de liquidación. Según De la Fuente, estas emisiones cuentan con hasta 180 días para liquidar parcialmente los dólares en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC).
“Cuando el ritmo de emisiones se reduce, ese flujo futuro de divisas al mercado cambiario también se acota”, explicó.
Por su parte, Bruno Bonacina, asesor financiero en Bull Market Brokers, relató que compañías como AES, YPF, Supervielle, Cresud, Banco Hipotecario y otras continuaron financiándose durante agosto, pero cambiaron el mercado en el que buscaron esos fondos.
“Casi todo salió bajo ley argentina, integrado en dólar MEP, con tasas de corte entre 3,50% y 6,50%”, detalló. La comparación con la única colocación bajo ley de Nueva York del mes resulta significativa, dado que esa operación tuvo una tasa de 9,95%.
Para el ejecutivo, la caída de agosto es peor de lo que muestra el titular. El momento en que se produjo este cambio también resulta relevante. La oferta de dólares provenientes de las exportaciones agropecuarias atraviesa una etapa estacionalmente más débil, mientras que el financiamiento corporativo externo había funcionado como una fuente complementaria de divisas.
“Los dos motores de oferta se apagaron casi en simultáneo”, sostuvo Bonacina, quien vinculó este fenómeno con el menor ritmo de compras de dólares registrado por el BCRA durante agosto frente a los meses anteriores.
Sin embargo, el especialista aclaró que esto no implica necesariamente una presión inmediata sobre el techo de la banda cambiaria. “No hay ninguna tensión contra el borde del esquema”, afirmó. “El tema es sostener el dólar quieto como ancla nominal, sin oferta financiera que acompañe; se paga con tasa en pesos y con intervención. Alguien lo tiene que pagar”, advirtió.

El escenario hacia el último trimestre dependerá entonces menos de la capacidad de las empresas para conseguir financiamiento —que por ahora permanece abierta en el mercado local— y más de la capacidad de generar dólares frescos que permitan sostener la acumulación de reservas.
Además, parte de las emisiones realizadas durante meses anteriores todavía puede liquidarse, por lo que el impacto de la menor actividad de agosto no necesariamente se refleja de manera inmediata. A su vez, desde noviembre los FAL podrían incrementar la demanda institucional por deuda corporativa local.
Pero allí aparece la diferencia clave: los FAL pueden profundizar el mercado de crédito en pesos o dólares dentro de Argentina, aunque no necesariamente aportarán divisas nuevas al BCRA.
Por eso, la pregunta central para el mercado cambiario durante el cuarto trimestre no será si las empresas argentinas pueden seguir financiándose. Según Bonacina, eso ya quedó demostrado. El interrogante será otro: “Lo que se define es de dónde salen los dólares que el Central venía comprando. Y esa respuesta, por ahora, no está”.