Ránking de bonos "hard dollar": así se ordenan, de los que más rinden a menos
La caída de los títulos soberanos en un contexto de alta volatilidad global generó rendimientos de hasta 11%. Cómo queda la "tabla" y cuál es el más atractivo

En un contexto atravesado por tensiones geopolíticas y tasas internacionales elevadas, los bonos soberanos hard dollar del mercado local quedaron bajo presión, especialmente en los tramos más largos de la curva. El fenómeno responde a un claro cambio de clima financiero: el aumento de la aversión al riesgo a nivel global impulsó salidas desde activos emergentes hacia refugios más seguros.

“Con todo, el panorama financiero internacional continúa siendo el principal factor que marca la agenda de las rentas fijas emergentes, y si bien entendemos que la deuda soberana local mantiene upside, sugerimos revisar las exposiciones de riesgo ante la persistencia de este entorno complejo”, comentó Damián Vlassich, líder de Estrategias de Inversión en IOL.

En ese escenario, los bonos argentinos, que ya cargan con una prima de riesgo elevada, sufrieron caídas, a pesar de señales positivas en el frente local como la acumulación de reservas por parte del Banco Central.

Sin embargo, esta corrección también elevó los rendimientos implícitos, lo que vuelve a ciertos bonos particularmente atractivos para estrategias de mediano y largo plazo.

Puntualmente, el que lidera es el AE38, con una TIR de 11,3%, seguido muy de cerca por el AL35 (11%) y el AL41 (10,9%). También se destacan los globales largos como el GD38 (10,8%) y el GD41 (10,7%). 

En un segundo escalón aparecen bonos intermedios como el AL30 (10,8%), el GD35 (10,7%) y el AL29 (10,7%). Por el contrario, los bonos que menos rinden son los de menor duración, como el AO27 (5,1%), el GD29 (6,3%) y el GD30 (7,6%). @@FIGURE@@

“Mirando lo que es la curva de bonos, actualmente los bonos de mayor TIR son los de vencimiento largo, me refiero a los 35, 38 y 41. Esta situación es lógica: a mayor duration, la tasa exigida es mayor. Son activos más sensibles, es decir, más volátiles. Una mejora de las condiciones financieras y económicas los impulsan más que a los cortos, y viceversa”, sostuvo el operador y asesor financiero Germán Marin.

“La diferencia de legislación ya no genera prácticamente brecha, ya que hoy se descuenta más el riesgo soberano que el riesgo jurídico”, añadió.

Para los especialistas del mercado, si el programa económico del Gobierno logra consolidar pilares clave como el superávit fiscal, la acumulación de reservas y una progresiva normalización del sistema financiero en los próximos dos años, los títulos de mayor plazo podrían ser los principales beneficiados.

En cuanto al contexto internacional, la inversión en bonos en dólares también empieza a justificarse desde una perspectiva anticipada. Si bien el escenario global reciente estuvo marcado por episodios de volatilidad y mayor aversión al riesgo, una eventual distensión geopolítica o un cambio hacia condiciones financieras más favorables podría revertir esa tendencia.

En este marco, el consenso del mercado apunta a evitar apuestas unidireccionales. En lugar de concentrarse en un solo tramo, los inversores están armando carteras diversificadas que combinan bonos cortos, para estabilidad, con posiciones en el tramo largo, para capturar potencial de suba.

“Creo que lo más conveniente es diversificar la cartera de bonos según el perfil de riesgo que quiere asumir el inversor. Ahora que tenemos soberanos a 2027, 28, 29, 30 se puede armar una posición equilibrada. Respecto al riesgo país, yo no veo una gran compresión hacia adelante, creo que en todo caso es apostar a una tasa alta y que los bonos sigan performing", indicó Federico Machado, economista en Economía Open.

De todas formas, los inversores locales no deberían olvidarse de la deuda privada. “Es evidente que el mercado está incorporando un riesgo electoral en la curva. De todas formas, a estos niveles no parece que el rendimiento adicional, de apenas 2–3%, frente a bonos corporativos o fondos high yield justifique el riesgo de mantener o incrementar exposición a deuda soberana argentina”, señaló el consultor Mariano Monferini.

“Esto se debe, principalmente, a que Argentina es un país muy volátil. Un eventual cambio de rumbo económico, que hoy luce poco probable, pero sigue siendo un riesgo latente, podría generar un castigo significativo en los precios de los bonos soberanos”, agregó.