Nuevo fondo VC pisa con fuerza en Uruguay: ya invirtió US$ 1,4 millones en startups locales y busca nuevas oportunidades en el país
El fondo de venture capital empieza a mirar con mayor atención al ecosistema local y proyecta profundizar su presencia en el Cono Sur, mientras prepara la salida del segundo fondo.

El capital emprendedor gana cada vez más protagonismo en Uruguay y, en ese contexto, un nuevo jugador regional empieza a pisar con mayor fuerza. Se trata de EWA Capital, un fondo de venture capital (VC) con base en Colombia que ya lleva invertidos unos US$ 1,4 millones en startups uruguayas y que quiere ampliar su presencia en el país.

El acceso a financiamiento todavía es uno de los principales desafíos para emprendedores tecnológicos, por lo que la llegada de fondos internacionales abre una ventana de oportunidades para escalar proyectos locales.

“Estamos superabiertos a mirar talento en Uruguay y en todo el Cono Sur”, señala Gustavo Martello, socio del fondo y miembro de su comité de inversiones, en diálogo con Forbes Uruguay.

Un fondo regional con foco en impacto y retorno

EWA Capital es un fondo de VC que invierte en startups tecnológicas en etapas tempranas, con una particularidad que lo diferencia dentro del ecosistema latinoamericano: su tesis incorpora una fuerte perspectiva de género e impacto.

El fondo busca emprendimientos con modelos escalables, base tecnológica y potencial de crecimiento regional, pero al mismo tiempo pone especial atención en la diversidad de los equipos fundadores. La presencia de mujeres en roles de liderazgo (ya sea como fundadoras o en el management) es un factor que, si bien no es indispensable, suma en el análisis.

“Creemos que es necesario ayudar a cerrar la brecha de género en el ecosistema emprendedor. No es una condición excluyente, pero sí es un diferencial que miramos”, explica Martello.

Sin embargo, el enfoque en impacto no implica resignar rentabilidad. Por el contrario, desde EWA sostienen que uno de sus principales objetivos es demostrar que ambas variables pueden convivir.

“Históricamente se pensaba que si invertías con impacto no ibas a ganar dinero. Nosotros probamos lo contrario: queremos impacto, pero también retorno”, afirma.

Actualmente, EWA Capital administra un fondo de US$ 25 millones, de los cuales ya invirtió alrededor de US$ 15 millones en entre 12 y 15 startups.

El objetivo para este año es alcanzar al menos el 75% del capital desplegado, requisito crucial para avanzar en el lanzamiento de un nuevo fondo.

La buena noticia es que los inversores actuales (en su mayoría instituciones multilaterales y fundaciones internacionales) ya manifestaron su intención de continuar acompañando. “Estamos trabajando para lanzar un nuevo fondo en 2027, que va a ser bastante más grande”, adelanta Martello.

El “punto caramelo” para invertir

El fondo apunta a startups que ya superaron la etapa más inicial y se encuentran en un momento clave de su desarrollo con un producto validado, cierta tracción y buscan capital para escalar.

En términos concretos, EWA invierte en compañías que ya están operando en más de un mercado, que tienen equipos firmes (de 20 personas o más), que generan ingresos y que están próximas a levantar una Serie A.

“Es el punto justo, el ‘punto caramelo’. Ya hay validación, pero todavía hay mucho por crecer”, describe Martello.

Los tickets de inversión del fondo oscilan entre US$ 500.000 y US$ 1,5 millones, con un acompañamiento que va más allá del capital.

Hasta el momento, EWA Capital concretó dos inversiones en Uruguay: Horizon y metaBix Biotech. En ambos casos, el fondo destinó cerca de US$ 700.000, alcanzando un total aproximado de US$ 1,4 millones invertidos en el país.

Según Martello, el vínculo con el ecosistema local y en particular con actores como URUCAP (grupo del que él mismo es socio fundador) es importante para detectar oportunidades. “Esto funciona mucho por redes. En reuniones del ecosistema surgen contactos, recomendaciones, y ahí empiezan los procesos”, explica.

El diferencial del acompañamiento y Uruguay en el radar

Uno de los elementos que EWA destaca como diferencial, es su modelo de acompañamiento a las startups invertidas. El fondo cuenta con un equipo de “operating partners”, profesionales con experiencia que trabajan activamente con las compañías del portfolio. Cada startup recibe seguimiento personalizado, con apoyo en áreas como estrategia, finanzas o levantamiento de capital.

“No es solo poner plata. Es estar encima, acompañar, aportar contactos y experiencia. Eso los emprendedores lo valoran muchísimo”, asegura Martello.

En esa línea, la incorporación de Martello al fondo en 2025 fue un punto de inflexión en la estrategia geográfica de EWA. Aprovechando su experiencia en Argentina y Uruguay, el ejecutivo comenzó a impulsar una mayor presencia en el Cono Sur. Hasta ese momento, el foco del fondo estaba más concentrado en mercados como Colombia, Perú o México. Hoy, la intención es ampliar ese alcance.

“Queremos abrir el espectro y mirar más hacia esta región. Hay talento, buenas startups y creemos que hay oportunidad”, afirma.

Un puente con el Estado

Otro factor que puede potenciar la llegada de inversiones es la articulación con políticas públicas. EWA Capital se registró recientemente en el programa de coinversión impulsado por Uruguay Innovation Hub, lo que abre una nueva posibilidad para startups locales.

A través de este mecanismo, el Estado uruguayo puede coinvertir junto al fondo en emprendimientos que cumplan ciertos requisitos, aumentando así el capital disponible.

“Es una herramienta muy interesante porque permite que las startups reciban más financiamiento. No es obligatorio, pero es una opción que está sobre la mesa”, explica Martello.

Este modelo, inspirado en experiencias internacionales como la de Israel, ya fue implementado en otros países de la región con resultados positivos.

Desde su rol como vicepresidente de URUCAP, Martello impulsa justamente la expansión del capital privado en Uruguay y la formación de nuevos inversores.

“Sin el venture capital, muchas startups no podrían crecer. Es una forma de generar riqueza genuina, de crear empresas donde antes no había nada”, cierra.