Cuenta regresiva: qué tan esencial es volver al mercado deuda internacional antes de 2027
El mercado cree que los vencimientos de 2026 “ya están prácticamente cubiertos” y que el verdadero desafío recién aparece en 2027, cuando los pagos en dólares rondarían los US$ 11.300 millones.

El debate sobre si la Argentina debe volver o no a los mercados internacionales de deuda volvió al centro de la escena financiera. Con el riesgo país estabilizado cerca de los 500 puntos básicos, mejoras en la calificación crediticia y un Gobierno que insiste en esperar mejores condiciones, distintos economistas comenzaron a discutir si existe una “ventana” que podría cerrarse antes de 2027.

Uno de los más enfáticos fue Marcos Buscaglia, director de Alberdi Partners y ex jefe de Investigación para Latinoamérica en Bank of America, quien advirtió que el país debería aprovechar el contexto actual para emitir deuda externa antes de que el calendario electoral complique nuevamente el acceso al financiamiento.

En diálogo con Bloomberg Línea, el economista sostuvo que “hay que hacer forraje cuando sale el sol”, en referencia a la necesidad de aprovechar los momentos favorables del mercado antes de que cambien las condiciones globales o locales.

Para el experto, el principal problema es el perfil de vencimientos que enfrenta la Argentina a partir del próximo año. “Hay una montaña de vencimientos” en 2027, alertó, y recordó que además coincidirán con elecciones presidenciales. “No le agreguemos una complejidad más que es estar pensando si hay plata para pagar la deuda”, insistió.

La preocupación no es menor. Tras años fuera del mercado voluntario internacional (la última emisión soberana fue en 2018), el país todavía depende de préstamos multilaterales, repos con bancos y colocaciones locales para financiarse. Sin embargo, Buscaglia cree que esas herramientas no alcanzan para resolver el desafío estructural que se aproxima.

“El gobierno necesita salir al mercado”, afirmó, al cuestionar la estrategia oficial de esperar una compresión mayor del riesgo país antes de emitir. Incluso calificó esa postura como “una amenaza vacía”, dado que el mercado ya conoce los fuertes vencimientos que enfrenta el Tesoro en los próximos años.

 

Sin embargo, no todos coinciden con la urgencia planteada por Buscaglia. Desde el mercado también aparecen voces que creen que la Argentina todavía puede darse el lujo de esperar mejores condiciones antes de volver a Wall Street.

Desde Adcap Grupo Financiero señalaron que, “por el momento, y en línea con lo planteado recientemente por las calificadoras Fitch Ratings y Moody's, tiene sentido que el Gobierno no salga al mercado internacional a tasas superiores a las que hoy puede conseguir en el mercado local”. La firma remarcó además que “respecto a 2027, todavía es prematuro anticipar si el escenario financiero será más desafiante o no”.

La lógica detrás de esta postura es sencilla: actualmente, el Tesoro logra financiarse en el mercado doméstico a tasas más bajas que las que debería pagar en una emisión internacional. Con un riesgo país de 500 puntos básicos y los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense cerca del 5%, una colocación soberana argentina podría exigir retornos cercanos al 9% o incluso al 10%.

En esta línea, Damián Palais, asesor financiero en Cocos Gold, aseguró que “Argentina probablemente no necesite emitir deuda en los mercados internacionales este año. Y eso, paradójicamente, es la mejor señal que puede dar”.

El especialista explicó que los vencimientos de 2026 “ya están prácticamente cubiertos” y que el verdadero desafío recién aparece en 2027, cuando los pagos en dólares rondarían los US$ 11.300 millones.

“¿Para qué pagar más afuera?”, planteó Palais, al comparar las tasas internacionales potenciales con el costo actual de financiamiento local mediante Bonares. Además, destacó un cambio estructural respecto de otros ciclos económicos: el ingreso genuino de divisas. Según explicó, la combinación entre la cosecha agrícola, las exportaciones energéticas de Vaca Muerta y las emisiones de provincias y empresas privadas está fortaleciendo las reservas del Banco Central.

“El BCRA lleva comprados alrededor de US$ 8.000 millones en lo que va del año. Las reservas crecen, no se achican”, subrayó. Desde esta óptica, una emisión internacional tendría más sentido como movimiento estratégico que como necesidad urgente.