La decisión de Fitch Ratings de elevar la nota soberana de Argentina de CCC+ a B- generó un efecto inmediato sobre el sistema financiero local. Tras la mejora al país, la agencia también revisó al alza las calificaciones de varios bancos argentinos, en una señal que el mercado interpreta como un respaldo tanto al rumbo macroeconómico como a la capacidad de recuperación del crédito.
Concretamente, se destacó Banco Macro, que registró el salto más importante: sus notas de largo plazo en moneda local y extranjera subieron de “CCC+” a “B-”, ambas con perspectiva estable.
En el caso de Banco Santander Argentina, Fitch mantuvo la calificación en moneda extranjera en “B-”, pero elevó la nota en moneda local a “B”. Además, mejoró su nota de viabilidad de “CCC+” a “B”, mientras que las notas de corto plazo y el soporte de accionistas no tuvieron cambios.
Algo similar ocurrió con BBVA Argentina. La entidad conservó la nota de “B-” en moneda extranjera, aunque logró una mejora en moneda local, que pasó de “B-” a “B”. También avanzó su evaluación de viabilidad, de “CCC+” a “B-”.
La mejora alcanzó además a la sucursal uruguaya del Banco de la Nación Argentina, cuyas calificaciones de largo plazo fueron elevadas de “CCC+” a “B-”. Fitch también subió las notas de corto plazo y la evaluación de viabilidad, aunque aclaró que no prevé respaldo gubernamental para la filial.
Según explicó Fitch, la mejora responde a avances en materia fiscal, acumulación de reservas, reformas económicas y una reducción de desequilibrios externos.
La suba de calificación tiene implicancias concretas para el sistema financiero. En primer lugar, reduce el costo de financiamiento de las entidades, facilitando el acceso a crédito y emisiones de deuda tanto en el mercado local como internacional.

También mejora la percepción de riesgo entre inversores y depositantes, algo especialmente relevante en un contexto donde los bancos argentinos buscan recuperar protagonismo en el financiamiento de la economía real.
“Es una muy buena noticia”, afirmó Mariano Sardáns, director de FDI Gerenciadora de Patrimonios. “Fitch subió la calificación soberana de Argentina a B- por las mejoras fiscales, externas, reformas y acumulación de reservas. Inmediatamente después, tomó acciones positivas en varios bancos argentinos, alineando sus ratings con el nuevo nivel soberano y mejorando el entorno operativo”, explicó.
El ejecutivo remarcó que uno de los efectos más importantes será el menor costo de fondeo. “Habrá acceso más fácil y barato a financiamiento local e internacional, ya sea vía bonos, depósitos o crédito. Además, mejora la confianza de inversores y depositantes, atrae capital extranjero y reduce el riesgo percibido”, señaló.
El especialista también habló sobre el impacto potencial del negocio bancario y el mercado bursátil: “Facilita la expansión de préstamos con menos restricciones de riesgo país desde la perspectiva de sus casas matrices. Y los bancos cotizados suelen reaccionar positivamente, con subas en ADR y acciones locales”.
En esta línea, Tomás Ambrosetti, director de Guardian Capital, consideró que la decisión “tiene bastante sentido” porque la calificación de los bancos suele estar atada al riesgo soberano. “Cuando sube la calificación soberana, el techo para los bancos locales también sube. Macro fue el que más se benefició, pasando de CCC+ a B- de un salto. Santander y BBVA, que ya venían mejor posicionados, mejoraron su nota en moneda local”, explicó.
Ambrosetti subrayó que el principal efecto se verá en el acceso al financiamiento. “Un banco mejor calificado consigue financiarse más barato, tanto localmente como en el exterior. Y en paralelo, se amplía el universo de inversores institucionales que pueden comprarles deuda, algo muy relevante dado que los bancos están siendo emisores activos en el mercado”, indicó.
También destacó que la mejora excede lo estrictamente financiero y puede trasladarse a la economía cotidiana. “Un sistema bancario que sube de nota es un sistema con más capacidad de dar crédito. Y más crédito es más hipotecas, más préstamos a pymes y más actividad. La mejora no es solo financiera, tiene impacto en la economía real”, relató.