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Grabois: "No quiero el modelo venezolano para la Argentina; quiero el modelo finlandés"

Santiago Eneas Casanello Co-founder y director de MALEVA MAG

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Pide menos impuestos para las empresas que generan empleo y una reforma agraria “capitalista”. El origen de su encono con Galperin. Su inédito pasado como emprendedor y el país que elige como modelo. Un reportaje para despejar o confirmar prejuicios con el dirigente social más polémico.

11 Agosto de 2021 08.09

Si Juan Grabois (38) dejara de ser un dirigente social, le encantaría crear una empresa de reconversión de autos usados a autos eléctricos. Sus fantasías emprendedoras son apenas una faceta que confesará a Forbes el mayor detractor del empresario argentino más exitoso de América Latina. Por sus críticas a Marcos Galperin y por distintas participaciones públicas, gran parte del empresariado argentino lo considera una figura extraña y amenazante: un bolchevique rioplatense, piquetero y con una singular faceta mística que lo acerca al Papa Francisco. Criado en una familia de clase media alta en San Isidro, Grabois se indigna en su último libro Siete pecados argentinos, una historia de demonios del “chetaje enfiestado”, por los festejos electorales del macrismo. Repite que no reniega de sus orígenes por estar al frente de organizaciones que representan a sectores marginados y desocupados. Pero la ambivalencia se refleja en sus ideas y contradicciones. Grabois, quien es feliz tocando la batería, leyendo sobre robótica (“me apasiona la tecnología”) o viendo series de Netflix como Better Call Saul, confesará a lo largo de la entrevista cuál es su país modelo. Y coincidirá con el reclamo clásico de quienes evalúan invertir en Argentina: hace falta mayor seguridad jurídica. También insiste en la necesidad de una reforma agraria (“de tipo capitalista”) y explicará el origen de su encono hacia Galperin. 

¿Hay algún empresario argentino al que respete y valore? 

Respeto más al de EE.UU., tipo lobo de Wall Street, que al que te viene a contar que lo que hace es lo mejor para todo el mundo. Los empresarios argentinos moralizan el asunto. 

También se acusa a los empresarios argentinos de ser responsables de la inflación o de la puja distributiva.

Hay una característica que es del empresario tercermundista latinoamericano con una particularidad argentina, que se cree más parecido a los del primer mundo que lo que realmente es. Cuando llega a un mercado del primer mundo, se adapta bien. La codicia es universal, pero acá no hay reglas.

¿En qué debería “ceder” el sector empresario?

Debería haber una reforma tributaria en la que se cumplan dos objetivos. El primero, darle claridad y estabilidad al sistema tributario, que es un quilombo. Y que sea más progresivo: que no pague lo mismo de cargas un emprendedor que tiene 20 o 100 empleados que alguien que tiene 5.000.

¿Estaría de acuerdo con que los emprendedores y quienes crean una empresa paguen menos impuestos?

Lógico. Y es lo que habría que hacer. Pero eso se tiene que concretar con mayores impuestos a los sectores concentrados. 

¿Cuánto más? La Constitución fija hasta un 35% de ingreso a las ganancias. ¿La reformaría hasta que tuvieran que aportar qué porcentaje?

No, porque ganancias no es patrimonio. Es un tema de stock, no de flujo. Si Lázaro Báez tiene un millo?n de hectáreas en la Patagonia, me pregunto por qué paga tan poco. Hay algo que el mercado y los empresarios reclaman y tienen razón: reglas claras, el “rule of law” norteamericano que a mí me encanta

Está a punto de pedir seguridad jurídica...

Sí, seguridad jurídica. Pero sin jueces que me den una cautelar porque tengo guita y los puedo coimear. Planteo el famoso “orden y progreso”, pero desde una perspectiva humanista. 

¿Está de acuerdo con la reforma judicial que proponía el kirchnerismo con jueces por elección popular?

Estoy de acuerdo con una reforma, pero no la del kirchnerismo, sino una mucho más profunda. Hay que plantear un esquema de retiro anticipado de todos los jueces: los de Justicia Legítima y los del otro bando. También del Consejo de la Magistratura, que es lo menos democrático que hay. Comodoro Py es una mafia: ahora persiguen macristas, y me parece muy mal. Como antes perseguían a Cristina.

Desde la ética emprendedora, al crear una empresa “se cambia el mundo” porque se crea innovación y una solución para problemas existentes. Además, se genera trabajo y de calidad. ¿Comparte esa perspectiva?

La desigualdad y la pobreza que existen en la Argentina no se van a resolver con una camada de emprendedores. Son necesarios para crear riqueza y algunos empleos. Pero va a haber un sector comunitario, popular y muy grande, que tiene que ser subsidiado.

Pero los fondos para ese subsidio se generan desde un sector ma?s reducido. ¿Cómo es su modelo de economía popular que permita la integración de este sector a la economía formal?

En el mercado capitalista, el sector popular no puede competir. Porque genera valores económicos, pero no comerciales. Por ejemplo: ¿cuál es el valor de una sen?ora en un barrio que les da leche a 20 pibes? ¿Cómo se mide eso?

Es muy crítico de Marcos Galperin, el empresario más exitoso de América Latina, con una empresa nacida en la Argentina y que creó miles de puestos de trabajo directos e indirectos. ¿Por qué?

Me entristece que haya emprendedores que se sientan identificados con alguien que construyó un monopolio que practica una forma de usura parecida a las de las financieras de barrio. Además, Galperin practica una suerte de “Salada virtual” sin control de la mercadería. Es tan responsable como el gordo Jorge Castillo.

¿Está comparando a Marcos Galperin con “El rey de La Salada”?

Sí, son iguales, pero uno tiene un título en Stanford. El gordo Castillo también es un gran emprendedor, solo que es grasa. Uno es hijo del patrón, el otro de la mucama. Castillo organizó La Salada de una forma destructiva, con explotación laboral y violencia. Ahora: él es tan responsable de que se venda ropa de talleres clandestinos en La Salada como Galperin de lo que se vende en Mercado Libre, que es la versión cheta de La Salada. Además, Mercado Libre no genera tantos empleos.

En Argentina son más de 8.300.

Bueno, la cooperativa Amanecer de los cartoneros tiene 6.000.

¿Está comparando la riqueza que genera Mercado Libre con la que genera la cooperativa Amanecer de los cartoneros?

No comparo la calidad del empleo de Amanecer con la de Mercado Libre, que es espectacular; no soy estúpido, yo comparo la cantidad. Mercado Libre resolvió un problema de un montón de gente que es poder cobrar sin estar en el sistema bancario. Y resolvió otro problema que es vender sin tener un negocio que da a la calle. Esto tiene su parte buena y su parte mala. Yo viví dos años de Mercado Libre. 

¿Cómo?

Vendía libros de Tolkien y después MP4, cuando tenía 18 o 19 años. Y vendía cualquier cantidad. Todo en negro, obviamente.

Pero el origen de su encono con Galperin, viene de antes, ¿no?

Sí. Cuando empecé a militar, una de las primeras luchas fue contra Sadesa, una empresa de cueros que yo no tenía ni idea de que era de la familia de Galperin. Tiraban los residuos y la mierda al Riachuelo. Y cuando surgió el ACUMAR, ¿qué hicieron? Pusieron un caño para otro lado y empezaron a tirar a la villa.

¿Y en qué quedó su denuncia?

No fue una demanda. Fue un escrito en la causa Riachuelo que es la causa Mendoza (“Mendoza, Beatriz Silvia y otros c/ Estado Nacional y otros s/daños y perjuicios) donde un fallo de la Corte Suprema crea la autoridad Matanza Riachuelo. Con el tiempo se fue arreglando el tema. Ahora cada curtiembre tiene su propia planta de tratamientos de efluentes. Por esa denuncia, Galperin dijo sobre mí que era un vago; no tiene la más remota idea de lo que hago.

¿Y qué hace exactamente? ¿De qué vive?

Me interesa contarlo porque siempre esta? la idea de “¿y este de qué vive?”. Tengo un ingreso mensual aproximado de $ 70.000 que, junto al de mi compañera, nos alcanza para vivir como una familia de clase media. Tengo varios contratos editoriales: dos con Planeta y uno con Penguin Random House. Tambie?n tengo un ingreso como jefe de Trabajos Prácticos en la UBA, Facultad de Derecho, en la materia Teoría del Estado. Tengo un contratito mensual con el sitio Eldiarioar.com y sigo con algunas causas particulares como abogado. Pocas. Lo que me dejó buena guita son divorcios de estrellas de rock, que no voy a revelar. Nunca recibí sueldos del Estado y me parece un fenómeno de mierda la gente que cobra del Estado y no labura.

Minimizaba el impacto de Mercado Libre porque “solo” genera 5.000 empleos directos. Hace poco Francisco De Narváez compró Walmart, que tiene más de 11.000. Y el sindicato, vía acciones de fuerza, exigió que despidiera a todos, los indemnizara y los volviera a contratar.

Es que la función del sindicato es presionar a la patronal. Los sindicatos son un factor de disminución de la desigualdad. Siempre hay que pensar en el “efecto agregado” como contribución para la sociedad. Mercado Libre y Globant están en el mismo segmento tecnológico, pero Mercado Libre extrae riqueza de nuestro mercado interno, y la otra exporta y trae divisas del mercado exterior. Globant es un ejemplo virtuoso de empresa. Es un desarrollador de nivel internacional.

¿La economía es una ecuación de suma cero? ¿Hay pobres porque hay ricos que concentran riqueza? ¿Hay naciones pobres porque hay naciones prósperas?

¿Es justo y es funcional al mundo y a la comunidad nacional que haya personas que tengan un patrimonio equivalente al de otras millones de personas juntas? Cualquiera que plantee esto va a ser asimilado a una “leyenda negra” que es “el castro-chavismo”, “el populismo”, simplemente por plantear que hay que establecer limitaciones ambientales y sociales. Biden va en ese camino. Pero hay que ver si lo que plantea lo puede hacer porque hoy los gobiernos tienen menos poder.

¿Cómo haría Grabois?

Antes que nada, hay un tema básico: que todas las familias tengan un terreno, y que todos los trabajadores y personas en edad de trabajar tengan un trabajo mínimo garantizado de 12 horas semanales con un sueldo encima de la indigencia. Y que los pequeños productores arrendatarios puedan comprar su tierra como núcleo del nuevo pacto.

La vicepresidenta alguna vez mencionó Alemania como su modelo de país. ¿Cuál sería el suyo?

Mi modelo es Finlandia. Me parece un país ejemplar. Desde su ética apolítica, su proceso de distribución de la riqueza, su modelo educativo. Incluso, depende del momento, pero también el trato que les da a los migrantes.

¿Cómo compatibiliza su ideal por Finlandia con homenajear a Hugo Chávez en un aniversario de su muerte?

Cada país y región tienen que andar su camino. En Finlandia hubo una tremenda guerra civil en la época de la revolución rusa con miles de muertos. Los procesos de desarrollo de los países son tortuosos. ¿Qué me gusta de Chávez? Su visión geopolítica de la unidad latinoamericana. También reconozco de Chávez una reducción en su gobierno, no en el de Maduro, de la pobreza, el hambre y la exclusión. La tercera razón es que nacionalizó el recurso estratégico del pueblo venezolano que son las reservas de petróleo.

¿Y sobre el modelo de Maduro?

Al gobierno de Maduro lo veo mal. Pero hay dos factores que si no los reconocemos nos mentimos. Uno es el bloqueo de EE.UU., y el otro es que se profundizó la corrupcio?n. El informe Bachelet, que casi nadie leyó pero yo sí, indica que las personas asesinadas en su mayoría son asesinadas en los barrios pobres como consecuencia de confrontaciones vinculadas al delito y la narcocriminalidad, no son asesinatos políticos.

Pero el informe Bachelet señaló que solo en 2020 hubo más de 2.000 asesinatos políticos...

Bachelet no hizo informe de Colombia y nadie se indigna. Los derechos humanos se utilizan para justificar agendas políticas. Ahora, si hay algo que yo no quiero para Argentina es el modelo venezolano. Lo segundo que no quiero es el modelo colombiano. Quiero el modelo finlandés.

¿Cómo ingresa en su modelo finlandés el proyecto de reforma agraria “capitalista”? ¿A quién le expropiaría?

Es por etapas. En horticultura y fruticultura son 50.000 familias. Minifundistas arrendatarios a los que hay que darles tierra con propiedad. Es expropiación. Y el que le tiene miedo a esa palabra es un imbécil porque Puerto Madero también se hizo con expropiación. No es ninguna tragedia. Segunda etapa: darles la propiedad comunitaria a los pueblos originarios. Y no hablo de la RAM. El tercer paso de la reforma agraria es la limitacio?n de las extensiones exorbitantes de tierra. Como las de Lázaro Báez.

¿Y a quién le daría esas tierras expropiadas?

Hay que hacer una nueva colonización con inmigrantes internos. Gente de clase media, también. Hay que hacer dos registros que si no los hace el Estado pronto los voy a hacer yo. Uno de argentinos de 18 a 65 años, con familia y sin familia, que necesiten un lote para construir su vivienda y estén dispuestos a mudarse a ma?s de 50 kilómetros de donde viven. Se van a inscribir 5 millones de personas, seguro. Yo soy totalmente sarmientista, salvo por sus comentarios sobre la sangre de gaucho. Soy fanático de la educación sarmientina. Por eso Finlandia me encanta.

¿Coincide con el criterio de buscar equilibrio fiscal para estabilizar la economía de Martín Guzmán? ¿Cómo ve al Gobierno?

Desde el frente Patria Grande, somos parte de la coalición del Gobierno pero no somos funcionarios porque no nos enamora el rumbo. Respecto del déficit fiscal, es una herramienta de política económica que se puede usar en determinados momentos y este es uno. Como un fondo tipo Plan Marshall criollo de políticas bien pensadas, sin darle a la máquina de la emisión. Ahora, sí pienso que, en un contexto más positivo, la economía tiene que tener superávit fiscal y comercial. Y no es una idea mía, es una idea que tenía Néstor Kirchner.

¿Cómo explica que, en este contexto de pobreza agudizado por la pandemia, aún no haya habido estallidos sociales?

Lo que pasa en Chile y en Colombia en Argentina no está pasando porque aquí hay una red de contención social del Estado y de los movimientos sociales. Pero todo tiene un límite. Y no estoy amenazando. Las fuerzas políticas y sociales más cercanas a los sectores populares somos pacíficas. Pero si todo sigue empeorando obvio que va a haber saqueos y va a aparecer uno malo en serio, que no soy yo. Y cada uno tendrá que evaluar su responsabilidad si llegamos a ese caos.

Si Galperin lo invitara a conversar, ¿aceptaría?

No llego a una cena o un almuerzo porque siento que represento a determinados intereses, y la convivencia muy emocional entre el sector empresario y el sector de los excluidos y trabajadores siempre terminó mal. Le preguntaría qué opina sobre el movimiento Patriots Millionaires que surgió en EE.UU., en el que quieren pagar más impuestos y son extraordinarios. Pero me interesaría ese encuentro porque quiero entenderlo. Para un café, una charla con mate, me quedo con Galperin conversando 10 horas.

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