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Escalada en Medio Oriente: advierten que el petróleo podría tocar los U$S 100 ante el temor a un shock de oferta

Esteban Monte

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Barclays alerta que el Brent podría probar rápidamente los U$S 100 por barril tras los ataques de EE.UU. e Israel a Irán, en un mercado con stocks bajos, menor capacidad ociosa de la OPEP+ y máxima dependencia del Estrecho de Ormuz, donde cualquier tensión se traduce en prima de riesgo inmediata.

28 Febrero de 2026 17.30

La ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán abrió un nuevo frente de incertidumbre para los mercados energéticos globales. En un informe difundido este 28 de febrero, el banco británico Barclays sostuvo que el crudo Brent podría escalar hasta los 100 dólares por barril en cuestión de días, en un contexto que describió como “sin tiempo para la cautela”.

El documento, titulado Oil Instant Insight: No time for caution, plantea que el mercado deberá enfrentar “sus peores temores” desde el inicio de la guerra en Ucrania. La preocupación central no es solo la escalada militar en sí, sino el riesgo concreto de interrupciones en la oferta en una región que concentra buena parte del suministro mundial.

Según el análisis, la situación actual encuentra al sistema petrolero global en una posición más vulnerable que antes de la invasión rusa a Ucrania. Las existencias comerciales, medidas en días de demanda, son hoy más ajustadas que entonces. Al mismo tiempo, la capacidad ociosa de la OPEP es menor que en 2022, lo que reduce el margen de maniobra para compensar eventuales pérdidas de producción.

En la última semana, las exportaciones marítimas combinadas de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak (países que concentran prácticamente toda la capacidad disponible del cartel) se ubicaron cerca de 19 millones de barriles diarios, incluso por encima de los niveles observados en el mismo período de 2022. Es decir, el sistema ya opera a un ritmo elevado.

A esto se suma una desaceleración marcada en el crecimiento de la oferta fuera de la OPEP+. En Estados Unidos, la producción onshore de los 48 estados continentales mostró un incremento interanual marginal en el último trimestre, muy por debajo del dinamismo visto en años anteriores. Mientras tanto, la demanda global se mantiene firme.

El punto más sensible es el Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente un tercio de las exportaciones marítimas de crudo del planeta y cerca de una cuarta parte si se incluyen productos refinados. Aunque no hay confirmación de un bloqueo formal, ya se registraron movimientos de buques que buscan evitar la zona ante el deterioro de la seguridad.

Barclays advierte que el simple riesgo sobre ese corredor estratégico basta para desatar una prima geopolítica significativa en los precios. Arabia Saudita podría redirigir entre 4 y 5 millones de barriles diarios a través de su oleoducto Este-Oeste hacia el Mar Rojo, pero incluso esa ruta podría no quedar completamente al margen de un conflicto más amplio.

En paralelo, trascendió que la OPEP+ evaluaría anunciar un aumento mayor de producción en su próxima reunión. Sin embargo, el banco considera que un incremento adicional no necesariamente resolvería el problema inmediato si el mercado percibe amenazas directas a los flujos físicos.

En el mercado de futuros, las opciones sobre el Brent ya reflejan la posibilidad de un movimiento hacia los 100 dólares. Para Barclays, el nivel podría ponerse a prueba de forma inminente si la tensión no se modera. La duración de cualquier pico dependerá, en última instancia, de la evolución del conflicto.

El banco identifica algunos factores que podrían amortiguar el impacto con el paso del tiempo. La sensibilidad de la demanda a los precios es relativamente baja (en torno al 2,5%, según sus estimaciones), aunque un salto abrupto podría empezar a erosionar el consumo. China podría moderar sus compras destinadas a acumular inventarios si los valores se disparan.

Por el lado de la oferta, los productores estadounidenses de shale podrían incrementar actividad, pero ese efecto tardaría entre seis y ocho meses en traducirse en más barriles en el mercado. Washington, por su parte, conserva la herramienta de la Reserva Estratégica de Petróleo, aunque su volumen es hoy aproximadamente un tercio inferior al que tenía en 2022.

Paradójicamente, el escenario base de Barclays para 2026 proyectaba un precio promedio del Brent en torno a los 65 dólares por barril, ligeramente por debajo de la curva de futuros vigente hasta antes de la escalada. El nuevo contexto introduce un desvío significativo respecto de ese supuesto central.

La advertencia es clara: el mercado petrolero enfrenta un episodio de riesgo extremo en un momento en que los colchones de seguridad son más delgados que en crisis recientes. Si la tensión se intensifica o afecta directamente la infraestructura de exportación en el Golfo, el salto de precios podría ser rápido y violento. Si, en cambio, prevalece la contención diplomática, el repunte podría resultar transitorio.

Por ahora, la sensación dominante es que el crudo vuelve a convertirse en el termómetro inmediato de la geopolítica global. Y, al menos en el corto plazo, el margen para la calma parece escaso.

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