El primer trimestre de 2026 dejó un balance marcado por la volatilidad global y una fuerte dispersión en el mercado argentino, donde ya no todos los activos se mueven en bloque.
El detonante principal fue externo: a fines de febrero, el conflicto en Medio Oriente interrumpió el tránsito por el Estrecho de Ormuz y generó un shock energético que impulsó el precio del petróleo por encima de los US$ 100 en pocos días.
Este evento no solo elevó los costos energéticos a nivel global, sino que también redefinió la dinámica de los mercados y condicionó el desempeño de los activos locales.
En renta variable, el resultado fue un mercado con claros ganadores y perdedores. Entre las acciones que más suben en el año, se destacan Dycasa (IEB), con un avance del 40,5%, seguida por YPF (YPFD), con una suba del 26% y Grupo Clarín (GCLA), con un crecimiento del 16,5%.
También sobresalen Transener (TRAN) con 16%, Transportadora de Gas del Sur (TGSU2) con 12,1% y B-Gaming (GAMI) con 11,6%. En este grupo predominan compañías vinculadas a energía e infraestructura, que encontraron en el contexto internacional un catalizador inesperado.
En contraste, entre los papeles más castigados aparecen Holcim (HARG), que retrocedió un 37,8%, Instituto Rosenbusch (ROSE), el cual bajó 37,6%, y Banco Hipotecario (BHIP), que perdió un 35,9% de valor. @@FIGURE@@
Del panel líder, los bancos fueron los mayores perdedores: Grupo Supervielle (SUPV) cayó un 25%, Grupo Financiero Galicia (GGAL) retrocedió un 19%) y Banco Macro (BMA), un 18,5%.
“El inversor quedó expectante a tres variables: la acumulación de reservas del BCRA, la evolución del conflicto bélico en Medio Oriente y la dinámica de la mora bancaria”, comentó Priscilla Sosa, asesora financiera en Bull Market Brokers.
El comportamiento de la renta fija también mostró matices. El año había comenzado con optimismo: los bonos soberanos en dólares subían con fuerza y el riesgo país llegó a perforar los 500 puntos básicos.
Sin embargo, el shock geopolítico cambió el panorama. La mayor aversión al riesgo presionó los spreads al alza y los precios retrocedieron, devolviendo parte de las ganancias iniciales. Aun así, la corrección fue moderada en comparación con la de las acciones más golpeadas. Y hoy en día, el riesgo país ronda los 630 puntos.
En paralelo, la renta fija en pesos se consolidó como una de las grandes ganadoras del trimestre. “En particular, los bonos en moneda local, como las Lecaps, los instrumentos ajustados por CER y los bonos largos indexados por inflación, se vieron favorecidos por un tipo de cambio a la baja desde comienzos de año y por tasas que se mantienen relativamente altas”, mencionó Guido Valli, líder de Inversiones en FDI Gerenciadora de Patrimonios.
Hacia adelante, las perspectivas siguen abiertas. Si el conflicto se modera, los bonos soberanos podrían retomar su tendencia alcista y los bancos encontrar un piso para recuperarse. Pero si predominan los efectos de segunda vuelta, como mayor inflación, tasas elevadas y menor crédito, el escenario podría seguir siendo desafiante.