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Uno de los factores más relevantes del mes fue la acumulación de reservas por parte del Banco Central. A lo largo de enero, la autoridad monetaria compró más de US$ 1.000 millones en el mercado oficial.

30 Enero de 2026 08.06

Enero dejó un balance ampliamente positivo para la economía y los mercados financieros argentinos, consolidando un arranque de año que superó las expectativas iniciales y reforzó la percepción de que el programa económico del Gobierno logró, al menos en esta etapa, ganar credibilidad.

En un contexto internacional que también ayudó, los activos locales mostraron un desempeño destacado, con mejoras claras en acciones, bonos y variables clave como el riesgo país y las reservas, tal como detallaron los analistas de Balanz Capital y 1816.

En el frente financiero, la bolsa argentina tuvo un enero sólido. El índice Merval acumuló una suba superior al 6%, impulsado por un mayor apetito por riesgo local y por la expectativa de continuidad del orden macroeconómico.

Este movimiento estuvo acompañado por una fuerte compresión del riesgo país, que perforó los 500 puntos básicos y llegó a niveles cercanos a los 480, mínimos no vistos desde 2018. Para el mercado, este dato fue central: reflejó una mejora en la percepción de solvencia del soberano y reabrió el debate sobre una eventual normalización gradual del acceso al financiamiento.

Uno de los factores más relevantes del mes fue la acumulación de reservas por parte del Banco Central. A lo largo de enero, la autoridad monetaria compró más de US$ 1.000 millones en el mercado oficial y encadenó casi tres semanas consecutivas de adquisiciones sin generar presiones alcistas sobre el tipo de cambio.

Este comportamiento resultó clave para sostener la confianza en el nuevo esquema cambiario y para explicar buena parte del rally de los bonos soberanos. La capacidad del BCRA de comprar dólares sin que suba el spot fue leída como una señal de fortaleza del programa y de mayor equilibrio entre oferta y demanda de divisas.

En el mercado cambiario, el tipo de cambio mostró una estabilidad llamativa. Incluso con compras oficiales, el dólar se movió levemente a la baja en el mes hasta los $1.465 por unidad. Esta dinámica respondió, por un lado, a factores estacionales.

Dólares
 Incluso con compras oficiales, el dólar se movió levemente a la baja en el mes hasta los $1.465 por unidad. Esta dinámica respondió, por un lado, a factores estacionales.

Específicamente, enero suele ser un mes de mayor demanda de pesos tras la fuerte dolarización previa a los procesos electorales. Por otro lado, influyó el ingreso de dólares financieros producto de emisiones corporativas y provinciales realizadas a fines de 2025 y comienzos de 2026, que incrementaron la oferta de divisas en el mercado.

El comportamiento de las tasas de interés fue otro rasgo distintivo del mes. La escasez de liquidez en pesos generó fuertes tensiones en el tramo corto, con tasas muy elevadas en instrumentos como cauciones y Lecaps de corto plazo, que rondaron el 42% nominal anual.

Este fenómeno, si bien introdujo volatilidad, también reforzó el atractivo del carry en moneda local y ayudó a contener eventuales presiones cambiarias. Al mismo tiempo, el Tesoro logró un rollover superior al 120% en sus licitaciones, para retirar pesos del sistema y recomponer parcialmente su colchón de liquidez.

En renta fija, los bonos soberanos en dólares cerraron enero con subas moderadas pero consistentes, especialmente en los tramos largos de la curva, que avanzaron en torno al 2%.

Tras el pago de cupones de principios de mes, el mercado mostró una clara preferencia por estirar duration, apostando a una mayor compresión del riesgo país si se mantiene la disciplina fiscal y monetaria. En contraste, los bonos más cortos tuvieron un desempeño más mixto, hecho que reflejó un reposicionamiento de carteras.

Los bonos en pesos, por su parte, se mantuvieron firmes pese a la volatilidad en las tasas cortas. El dato de inflación de diciembre, que se ubicó por encima de lo esperado, reactivó el interés por instrumentos ajustados por CER, en un contexto en el que el proceso desinflacionario continúa, pero de manera gradual.

La curva en moneda local dejó rendimientos reales positivos, algo poco frecuente en la historia reciente y que explica el renovado interés por activos en pesos.

El contexto internacional también jugó a favor. La debilidad global del dólar y la apreciación de las monedas latinoamericanas facilitaron la tarea del BCRA y mejoraron el humor de los inversores hacia los mercados emergentes. Casos como el de Ecuador, que logró emitir deuda en condiciones relativamente favorables, reforzaron la comparación positiva con Argentina y ayudaron a sostener el rally de los Globales.

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