El riesgo país argentino volvió a ubicarse cerca de los 600 puntos básicos en medio de la volatilidad financiera internacional y las dudas de los inversores sobre la capacidad del Gobierno de sostener la estabilidad económica y garantizar los próximos vencimientos de deuda.
Aunque el indicador mostró una recuperación transitoria durante la semana, la deuda soberana continúa expuesta a factores externos y a la incertidumbre política local.
"Los bonos soberanos argentinos registraron una recuperación parcial tras la fuerte caída de las últimas semanas, aunque el panorama general sigue siendo desafiante. El riesgo país revirtió prácticamente toda la compresión que siguió a las mejoras en las calificaciones crediticias soberanas, mientras que los spreads argentinos se ampliaron mucho más pronunciadamente que los de créditos comparables", relataron desde Adcap Grupo Financiero.
En concreto, este jueves, el índice elaborado por JP Morgan se mantuvo en torno a los 590 puntos básicos, después de haber tocado las 600 unidades durante la última rueda.
"Predominaron las bajas en Globales y Bonares, con mayor presión en parte del tramo medio y largo. La dinámica fue consistente con la suba del riesgo país y con un contexto externo menos favorable para duración y riesgo crediticio", comentaron desde Vector Investments.
La dinámica refleja que, pese a los avances registrados durante el año, el mercado todavía exige una prima elevada para financiar al Estado argentino. El desafío del Gobierno de Javier Milei consiste en transformar la mejora de los fundamentos macroeconómicos en una reducción sostenida del costo de endeudamiento.

Entre los factores externos, las tasas de los bonos estadounidenses y la evolución del precio del petróleo condicionaron el desempeño de los activos emergentes.
"Desde el punto de vista financiero, las tasas americanas siguen siendo el principal riesgo externo para Argentina", explicó Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital. Según el especialista, una suba de los rendimientos de largo plazo en Estados Unidos "eleva el piso sobre el cual se mide el riesgo país" y dificulta que los bonos argentinos reduzcan sus rendimientos.
A ese escenario se suman los factores domésticos. El calendario electoral de 2027 también aparece como una variable relevante para los inversores, que buscan señales de continuidad y previsibilidad en las políticas económicas.
"El mercado continuó exigiendo una prima de riesgo superior para los títulos con vencimiento posterior al horizonte electoral de 2027", mencionó Mauricio Villacorta, estratega de Inversión en IOL.
Una reducción sostenida del riesgo país dependerá de varios factores: una mayor acumulación de reservas, el cumplimiento de los compromisos financieros, la continuidad del equilibrio fiscal y una recuperación de la confianza en la capacidad de pago del Estado.
También será importante que la mejora de los bonos no dependa exclusivamente de episodios puntuales de optimismo internacional. La estabilidad de las condiciones financieras y la previsibilidad política pueden contribuir a que los inversores acepten rendimientos menores para financiar al país.