Un viejo dicho en el campo asegura que "el ojo del amo engorda el ganado", y seguramente durante muchas décadas y hasta siglos fue así, pero algo de ese perfil productivo está empezando a cambiar a partir de la incorporación de la informática, la genómica, inteligencia de datos y digitalización de procesos.
Todos los años millones de vacas en Argentina deben ser servidas para comenzar un nuevo ciclo de reproducción en la ganadería, por lo que los productores necesitan comprar machos para "entorar" a esas hembras y cuánto mejor calidad de semen provean los toros, mejor será el resultado tras la parición de los terneros.
El tema es que hoy ese proceso de selección de animales se sigue haciendo en su gran mayoría "a ojo", con la experiencia que dan los años y el expertise de los cabañeros, pero sin datos científicos que garanticen un resultado positivo.

Justamente, en esta brecha entre la certeza y el azar es donde buscó posicionarse y ya está operando Bulltrack, una startup 100% nacional, emprendimiento familiar en la localidad bonaerense de Carmen de Areco.
"El proyecto surgió después de que mi hermano Benjamín, que es cabañero productor de Aberdeen Angus y venía usando genética para seleccionar toros, me comentó que los estudios genéticos dan mucha información técnica, pero ésta es difícil de interpretar por el productor. Como yo me dedico a la tecnología, las startups y el desarrollo de aplicaciones, me convenció de avanzar en este proyecto", comenta Santiago Scanlan, gerente de Operaciones de Bulltrack.
El valor de la genética
Se trata de una plataforma que procesa información genómica y la transforma en rankings que luego permiten comparar animales y así tomar decisiones de producción a los ganaderos. Ya no hace falta confiar en el ojo experto, o evaluar si el toro o la vaca en cuestión logró varias cocardas en exposiciones.
Todo arranca con un mechón de pelos del animal, que se manda a analizar genómicamente mediante la tecnología Inherit de Zoetis (compañía líder con sede central en Estados Unidos y un desprendimiento de Pfizer), que brinda toda la información genómica y técnica necesaria para mejorar la procreación del ganado.
"Lo que hace Bulltrack es analizar la data cruda que recibimos, elaboramos rankings y la volcamos a una aplicación web, que se puede consultar desde la computadora o un celular", explica Scanlan. Es el primer startup que opera sobre el procesamiento del genoma vacuno en el país, y según indica Scanlan también sería pionero a nivel global.
Para eso Bulltrack se vale de un software propio y análisis de datos con IA. Además, han desarrollado un catálogo de toros genotipados y otro catálogo de semen, que pueden consultar gratuitamente los productores. Sólo se paga si se desea hacer un análisis genético.

"Los ganaderos tienen muchas vacas a las que tienen que preñar cada año, pero el tema es con qué toro preñas a tus vacas y la genética de ese toro puede mejorar la producción", señala Scanlan.
Efecto multiplicador
En ese sentido, desde la compañía advierten que una vaca mala que entra al rodeo producirá por debajo del promedio toda su vida útil, por lo que un "error" allí dura, al menos, cinco años, con el costo económico que eso tiene. En paralelo, la genética de un toro se multiplica por 99, al servir 33 vacas anuales, por tres años de servicio. De esta manera, la genética de ese animal, buena o mala, derrama sobre toneladas de carne.
Bulltrack analiza 24 características productivas y todas impactan en la vaquillona y en los futuros terneros. Algunos parámetros son la eficiencia de conversión (cuánto engorda al comer), la capacidad de guardar grasa, el área del ojo de bife que producirá, el marbling (marmoleo) del animal -muy valorado y bien pagado a la hora de la exportación-, el tiempo de gestación, la docilidad del animal, etc.
Un estudio elaborado por Bulltrack determinó que el pilar más relevante no son los kilos sino la eficiencia de conversión, dado que una vaca eficiente "libera pasto". Del mismo modo, un novillo consume una ración menor en feedlot. Así, una buena elección se cobra a lo largo de cinco años seguidos, que es la vida útil del animal, con un efecto acumulativo a medida que se suman las crías.
Del estudio surge que por cada 10% de mejora genética en un vientre (se mide a través del ranking) esto permite ganar US$57,60 por vaca por año. Así, en una vaquillona se estima que "el valor de cada vientre que elegís bien equivale a US$206 por animal, contra un costo de US$49 que es el valor del test genético", que se hace una sola vez. Es decir, que ese costo inicial se repaga 4 veces.
En el caso del toro la cuenta es mucho más abultada, dado que los US$ 49 del test se multiplican por 50 para llegar a una "ganancia" por animal de US$2.460 debido a la mejora genética.
Números prometedores
El proyecto se lanzó en febrero de este año con una inversión inicial de sólo US$5.000 para compra del dominio, servidores y alguna otra tecnología, aunque la inversión más relevante "y difícil de cuantificar" fue en horas hombre de los cuatro especialistas que lideran el proyecto.

Benjamín Scanlan lidera Bulltrack y tiene a cargo la parte productiva y genética; su hermano Santiago en las funciones operativas; el primo John Scanlan es ingeniero agrónomo y genetista; y Adolfo Custidiano, arquitecto de software y cuñado de Santiago.
Bulltrack empezó a escalar rápidamente gracias al boca a boca y a la buena recepción por parte de los productores, al punto que, en los primeros seis meses de operaciones, entre febrero y agosto ya facturó 170.000 dólares. Hoy tienen 5.000 genomas cargados en la base de datos, de 55 productores, con un rodeo potencial de 50.000 cabezas de ganado.
"Proyectamos cerrar el año con una facturación cercana a los US$300.000 y para el año próximo apuntamos a US$800.000", señala con optimismo Santiago Scanlan en diálogo con Forbes Argentina.
Un dato clave para el crecimiento del negocio es que Bulltrack es una tecnología que pueden utilizar tanto productores muy chicos con sólo 100 animales como rodeos mucho más grandes, como es el caso de un frigorífico en Uruguay, donde se ya se aplica esta tecnología y tiene 10.000 cabezas.

Con la agenda 2027 ya en la mano, Bulltrack está evaluando salir a una ronda de inversiones venture capital, con foco puesto en internacionalizar el negocio, llegando a Estados Unidos y a Brasil.
Por el momento, los análisis genéticos están orientados a la familia Bos Taurus de bovinos, que incluye ente otras a razas británicas como Aberdeen Angus, Shorthorn, Hereford, Holstein, pero no se descarta ampliar también en el futuro a las Bos indicus (cebú), como Brahman, entre otras.