La actividad económica mostró señales contrapuestas en agosto, con una industria manufacturera que profundizó su caída interanual y una construcción que también retrocedió, aunque mantuvo un saldo positivo en el acumulado de 2026.
Los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reflejaron así un escenario de recuperación todavía irregular, con fuertes diferencias entre sectores y una demanda que continúa condicionando el nivel de producción.
El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en agosto una caída de 3,2% interanual, mientras que el acumulado de los primeros ocho meses del año mostró una baja de 2,7% frente al mismo período de 2025. Sin embargo, hubo una señal positiva en la comparación mensual: la serie desestacionalizada avanzó 1,9% respecto de julio, aunque la tendencia-ciclo volvió a retroceder, con una baja de 0,6%.
El deterioro industrial fue amplio. En agosto, 11 de las 16 divisiones manufactureras relevadas por el organismo registraron bajas interanuales. Entre las mayores se ubicaron maquinaria y equipo (-24%), otros equipos, aparatos e instrumentos (-20,6%), prendas de vestir, cuero y calzado (-14,7%), productos de tabaco (-14,3%), productos textiles (-9,4%), productos de metal (-9,6%) y vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes (-8,8%).
Algunos segmentos exhibieron retrocesos particularmente pronunciados durante el año. La producción de maquinaria y equipo acumuló una caída de 20,9% entre enero y agosto, mientras que los otros equipos, aparatos e instrumentos retrocedieron 19,3%. Dentro de este último grupo, los equipos y aparatos de informática, televisión, comunicaciones y componentes electrónicos se desplomaron 39,5% acumulado.

La industria automotriz tampoco logró revertir la tendencia: el conjunto de vehículos, carrocerías, remolques y autopartes cayó 8,8% interanual en agosto y acumuló una baja de 10,3% en los primeros ocho meses. Dentro del sector, la fabricación de vehículos automotores descendió 12% interanual y acumuló una contracción de 15,4%.
En este contexto, la construcción también mostró un retroceso, aunque con una dinámica diferente. El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) cayó 4,4% interanual en agosto, pero el acumulado enero-agosto todavía registró una suba de 0,8%. En términos mensuales, la serie desestacionalizada avanzó 0,4%, mientras que la tendencia-ciclo cayó 1,1%, una señal de pérdida de impulso.
El comportamiento de los insumos reflejó la debilidad del sector. En agosto, el consumo aparente de asfalto cayó 18,4%, el yeso bajó 17%, las cales retrocedieron 13%, los pisos y revestimientos cerámicos perdieron un 11,9%, los artículos sanitarios de cerámica cayeron un 11,4%, los ladrillos huecos sufrieron una baja del 9,7% y el cemento portland, del 8,1%. También retrocedieron el hierro y acero para construcción (-8,1%) y el hormigón elaborado (-3%).
Aun así, algunos indicadores anticipatorios ofrecen una lectura menos negativa. La superficie autorizada para construir acumuló una expansión de 7,5% en los primeros siete meses de 2026, aunque en julio cayó 0,3% interanual. En junio, de hecho, había registrado un salto de 31,6%, con 1,57 millones de metros cuadrados autorizados.
El mercado laboral también mostró estabilidad relativa: los puestos de trabajo registrados en la construcción privada bajaron apenas 0,3% interanual en julio y acumularon una suba de 0,1% entre enero y julio.
Las expectativas, sin embargo, siguen siendo cautelosas. Para septiembre-noviembre, 76,2% de las empresas de obra privada espera que la actividad no cambie, 13,3% prevé una caída y apenas 10,5% anticipa una mejora. En la obra pública, 53,3% espera estabilidad, 23,9% una disminución y 22,8% un aumento.