Suscribite
    ¡Hola!
    Cuenta
Forbes Argentina
Quirno, EE.UU
Money
Share

El acuerdo busca afianzar la relación económica entre ambos países e incluye cláusulas sensibles sobre comercio, legislación laboral y manufactura.

5 Febrero de 2026 16.29

Argentina y Estados Unidos firmaron un acuerdo comercial bilateral que se cocinó en silencio durante varios meses y que marca un nuevo punto de contacto entre Javier Milei y Donald Trump. El canciller Pablo Quirno fue quien lo confirmó, con una publicación escueta pero celebratoria en sus redes. El pacto, aseguran en ambos gobiernos, busca profundizar el vínculo económico entre los dos países, pero también tiene un fuerte peso político.

Por ahora, no se conoce el texto final del tratado. Según Infobae, habría una rebaja arancelaria del 10% como base general, aunque algunos sectores contarían con excepciones que les darían aire al aparato productivo argentino. El acero y el aluminio quedan por fuera: mantendrán un arancel del 50%, alineado con la política industrial que Trump defiende desde su primera presidencia.

Acabamos de salir de la firma del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco entre Argentina y Estados Unidos. Felicitaciones a nuestro equipo y gracias al equipo del @USTradeRep por construir juntos este gran acuerdo”, escribió Quirno, sin dar demasiados detalles. 

Lo acompañaron en la firma el embajador Alec Oxenford, Luis Kreckler, Agustín Tejeda y Juan Cortelletti, todos funcionarios con responsabilidades en comercio y relaciones internacionales. La foto grupal, con sonrisas y apretones de manos, ya circula entre los perfiles libertarios.

Una relación política que empujó el acuerdo

El avance no fue casual. La buena sintonía entre Milei y Trump fue clave para destrabar los puntos más trabados. Ya durante el almuerzo que compartieron en la Casa Blanca, el republicano le había prometido al presidente argentino que el acuerdo iba a salir. Y cumplió.

Del otro lado del escritorio estuvo Jamieson Greer, titular de la Oficina del Representante Comercial de EE.UU., alguien de confianza directa de Trump y el principal negociador por parte de Washington. Greer fue el que llevó el pulso de la negociación con Quirno. En un informe reciente de su oficina —que tiene 394 páginas—, la Argentina figuraba entre los países que más barreras imponen a productos estadounidenses. Cuatro páginas enteras explicaban por qué: tasas altas, controles poco claros, restricciones, trabas aduaneras y conflictos de patentes.

Quirno tomó nota. Las gestiones se hicieron sin cámaras ni comunicados oficiales. Washington planteó sus condiciones y la Casa Rosada, decidida a cerrar el acuerdo, las aceptó sin mayores vueltas.

Hay además un apartado que se titula Trabajo, donde la Argentina se compromete a prohibir la entrada de productos hechos con trabajo forzoso y a aplicar las leyes laborales conforme a estándares internacionales. El texto también incluye una referencia directa a China, a quien se cuestiona por su matriz de producción. Ese párrafo, afirman cerca del canciller, fue impulsado por Estados Unidos y aceptado sin objeciones.

El acuerdo, más allá de su letra chica, confirma un rumbo: Milei se abraza a Estados Unidos, y Trump le responde con gestos concretos.

10