El Gobierno anunció la firma definitiva del acuerdo comercial con Estados Unidos
El acuerdo busca afianzar la relación económica entre ambos países e incluye cláusulas sensibles sobre comercio, legislación laboral y manufactura.
El acuerdo busca afianzar la relación económica entre ambos países e incluye cláusulas sensibles sobre comercio, legislación laboral y manufactura.
Erik Høeg afirmó que el acuerdo generará un mercado de más de 700 millones de personas, representando alrededor del 35% del comercio internacional.
Al abrirse un mayor volumen sin aranceles o con aranceles reducidos hacia Estados Unidos, el país obtendría una ventaja competitiva frente a su habitual rival regional, Brasil, que afronta altos gravámenes.
Incluye rebajas arancelarias, reconocimiento de normas técnicas y acceso ampliado para alimentos y medicamentos. Quedan temas abiertos como el acero, la cuota cárnica y el trato preferencial.
Mientras se espera conocer la letra chica del Marco de Comercio e Inversión Recíprocos, expertos anticipan oportunidades para recursos naturales y minería, pero también desafíos para sectores como lácteos y vinos que deberán competir con productos estadounidenses.
El acuerdo comercial posiciona al país como su referente en América Latina. En qué consisten sus principales puntos y cuál es el impacto que se espera.
El viento político y financiero a favor impulsa un nuevo capítulo en la relación entre los países. Con apoyo del Tesoro estadounidense y negociaciones comerciales avanzadas, el Gobierno busca transformar la afinidad ideológica en oportunidades concretas de inversión y comercio.
El pacto incluye una tasa del 15% para la mayoría de los productos. Bruselas aceptó abrir su economía y aumentar compras en sectores clave. París y Berlín lo cuestionaron con dureza.
Según se informó, el club catalán mantiene conversaciones "muy avanzadas" con Nike, para cerrar un nuevo contrato que podría subir hasta los 1.280 millones de dólares.
Si se aprueba el Tratado de Libre Comercio entre ambos, el país trasandino podría reemplazar el lugar de Argentina como el socio comercial brasileño más importante en América Latina.