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Foto de Yasin AKGUL / AFP) (Foto de YASIN AKGUL/AFP vía Getty Images
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Los contratos de dólar futuro muestran que los operadores prevén que el tipo de cambio se mantendrá en línea con la inflación, sin saltos devaluatorios

25 Junio de 2026 07.27

La reciente aceleración del dólar durante junio no alteró las expectativas del mercado sobre el rumbo cambiario para los próximos meses. Por el contrario, los precios implícitos en el mercado de futuros reflejan una visión de estabilidad y devaluación gradual, en línea con las proyecciones de inflación y lejos de cualquier escenario de tensión cambiaria.

Los contratos de dólar futuro negociados en A3 Mercados muestran que los operadores esperan que el tipo de cambio mayorista pase de los actuales $1.470,5 para fines de junio a $1.646,5 hacia diciembre de 2026. Esto implica una suba acumulada cercana al 12% en seis meses, un ritmo moderado que incluso se ubica por debajo de las expectativas de inflación para el período.

La curva de futuros también exhibe tasas implícitas anuales de entre 20% y 23%, con una trayectoria ascendente pero controlada. Para marzo de 2027, el contrato se negocia a $1.739,5, lo que confirma que el mercado descarta movimientos bruscos y proyectan una depreciación gradual del peso durante los próximos trimestres.

Según Gastón Otaola, analista corporativo en Bull Market Brokers, las condiciones macroeconómicas actuales permiten pensar en un escenario de calma cambiaria prolongada. 

“La estabilidad cambiaria tranquilamente puede durar hasta comienzo del 2027. El Gobierno está logrando bajar la inflación, sumando a los casi US$ 11.000 millones comprados por el Banco Central en lo que va del año y con la posible vuelta a los mercados internacionales, el Gobierno tiene todo para que no se le escape el tipo de cambio”, sostuvo.

El especialista considera razonable un dólar cercano a los niveles que hoy descuenta el mercado para fin de año. “Si tengo que proyectar un dólar hacia fin de año, no me sorprendería verlo cercano a $1.650. Eso indicaría una suba del 10% al 12%, que está muy ligada con las proyecciones de inflación hasta fin de año”, afirmó.

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En este marco, la reciente suba del tipo de cambio, que supera el 4% durante junio, tampoco genera preocupación. Para Martín D’Odorico, director de Guardian Capital, el movimiento responde a factores puntuales y no a un deterioro de los fundamentos económicos.

“El mercado cambiario argentino atraviesa una suba del dólar en junio que, lejos de generar alarma, es interpretada como una corrección ordenada y hasta saludable”, explicó.

Entre los factores que impulsaron el movimiento mencionó el fortalecimiento global del dólar, una menor liquidación de divisas del agro tras el pico estacional del primer semestre, el vencimiento del bono CER TZJ26 que provocó desarmes de posiciones en pesos y la mayor liquidez derivada del pago del medio aguinaldo.

Sin embargo, D’Odorico remarca que los indicadores de fondo continúan mostrando solidez. Argentina registró en mayo un superávit comercial récord de US$ 3.504 millones y acumula 30 meses consecutivos con saldo positivo. Al mismo tiempo, las reservas internacionales del Banco Central superan los US$ 48.500 millones, el nivel más alto desde 2019.

Otro dato que alimenta la tranquilidad es la reducida brecha cambiaria. Actualmente, la diferencia entre el dólar oficial y las cotizaciones paralelas se mueve entre 1% y 3%, uno de los niveles más bajos de los últimos años. A eso se suma una tendencia descendente del riesgo país y expectativas de una eventual reapertura del acceso al financiamiento internacional.

“El consenso de bancos y consultoras proyecta un tipo de cambio mayorista en torno a $1.658 hacia fin de año, una suba del 13% respecto a los niveles actuales, pero por debajo de la inflación esperada del 19,9%, lo que configura un escenario de depreciación gradual y sin sobresaltos”, señaló el ejecutivo.

“La mejora en el acceso al financiamiento externo, la expectativa de acumulación de reservas y una inflación que continúa desacelerándose reducen la probabilidad de una corrección abrupta del tipo de cambio. En ese sentido, la reciente suba parece responder más a un reacomodamiento de precios y expectativas luego de varios meses de estabilidad cambiaria que a un cambio de régimen o a una percepción de desequilibrios que impliquen una depreciación significativa de la moneda en los próximos meses”, resumió Gustavo Araujo, jefe de Investigación en Criteria.

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