El Tesoro Nacional llevará adelante mañaba una nueva licitación de deuda en pesos como parte de su estrategia para enfrentar un calendario de vencimientos local extremadamente exigente. El objetivo principal del llamado es tratar de refinanciar la enorme masa de obligaciones que expiran en enero, estimada en aproximadamente $30 billones en total, de los cuales cerca de $9,4 billones están en manos de inversores privados.
Dentro de este contexto, el Gobierno buscará que el mercado renueve la mayor parte de esos vencimientos ofreciendo un amplio menú de instrumentos, que incluiría Lecaps, Boncaps, bonos ajustados por CER, letras a tasa variable y títulos dollar linked.
Este tipo de operaciones se volvió clave para la gestión de la deuda pública en pesos en un mercado con liquidez estrecha y tasas elevadas, que reflejan tanto la percepción de riesgo como la necesidad de captar recursos para financiar al Estado sin sobrecargar al Banco Central con más emisión.
El ministro Luis Caputo y su equipo están intentando reducir la presión sobre la masa monetaria, al tiempo que intentan que los plazos de vencimiento se extiendan y que la curva de tasas se normalice gradualmente.
La atención del mercado está puesta en si el Tesoro logrará rollovers altos similares a los obtenidos en operaciones recientes. Por ejemplo, en la primera licitación de 2026, realizada a mediados de enero, el Tesoro consiguió refinanciar casi el 100% de los vencimientos que enfrentaba, adjudicando alrededor de $9,37 billones frente a ofertas de aproximadamente $10,06 billones y así evitar la expansión de dinero líquido en el sistema financiero.

Sin embargo, para lograrlo debió convalidar tasas elevadas en algunos instrumentos, especialmente en los de corto plazo.
“En la última licitación del 14 de enero, el Tesoro alcanzó un rollover del 98%, con la emisión de dos nuevos instrumentos: un Boncap con vencimiento al 30 de junio de 2027 (T30J7) y un dólar linked con vencimiento al 27 de febrero de 2026 (D27F6). En la mayoría de los tramos adjudicados, el Gobierno terminó convalidando tasas más elevadas, en línea con un contexto de escasa liquidez en pesos”, mencionó Gustavo Araujo, jefe de Investigación en Criteria.
“Este escenario no solo se refleja en las condiciones de mercado, sino también en la propia posición de caja del Tesoro: los depósitos en pesos en el BCRA descendieron a ARS 2,7 billones, el nivel más bajo desde mayo de 2024”, agregó.
En este marco, el Tesoro enfrenta una restricción de pesos en el sistema y sus depósitos en el Banco Central son relativamente bajos, aunque cuenta con recursos en bancos comerciales que podría utilizar como respaldo en caso de que el rollover no alcance el 100%.
Esto hace que cada licitación sea crucial para evitar una expansión monetaria que presione sobre la inflación y el tipo de cambio, dos factores que el Gobierno busca controlar sin renunciar a la financiación de sus compromisos.
“El Tesoro enfrenta vencimientos por $12,9 billones y cuenta con apenas $2,3 billones en depósitos en el Banco Central. Además, dispone de alrededor de $11 billones en los bancos comerciales, de los cuales podría utilizar aproximadamente $5 billones para cubrir los rescates en caso de que el rollover resulte inferior al 100%, como ocurrió en la última licitación”, relataron los analistas de Adcap Grupo Financiero.
“La liquidez del sistema sigue siendo ajustada, por lo que esperamos una tasa de rollover en torno al 80% si las condiciones no se relajan. Anticipamos un menú diversificado, en línea con las licitaciones recientes, orientado a ofrecer un abanico completo de coberturas y a impulsar la participación. También esperamos cierto grado de concesión, como en colocaciones previas, con el objetivo de maximizar el rollover”, añadieron.