El Gobierno dio un paso relevante esta semana en su estrategia de financiamiento al colocar el nuevo Bonar 2027 (AO27), una emisión de deuda en dólares estadounidenses con cupón mensual y vencimiento en octubre de 2027.
La operación, realizada el pasado 25 de febrero, captó US$ 150 millones, una cifra clave para el plan oficial de recaudar hasta US$ 2.000 millones en los próximos meses dentro de un programa más amplio de licitaciones quincenales en mercado local.
La emisión del AO27 se concretó con una tasa interna de retorno efectiva (TIREA) de 5,89% anual, tras recibir ofertas por casi US$ 868 millones, es decir, más de cinco veces el monto que finalmente se adjudicó.
Según datos oficiales, el precio de corte fue de aproximadamente US$ 100,45 por cada lámina de US$ 100 de valor nominal, lo que implica que la emisión se realizó sobre la par.
De esta manera, el AO27 se posiciona como una pieza clave de la parte corta de la curva de deuda soberana en moneda dura. Su vencimiento en octubre de 2027, apenas cinco días después de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de ese año, lo coloca en un tramo de menor duration en comparación con otros bonos de mayor plazo que hoy dominan la curva.
Ese horizonte relativamente corto reduce la exposición de los inversores a riesgos macroeconómicos prolongados y a variaciones bruscas en los mercados financieros, una característica valorada en el contexto de alta volatilidad que todavía atraviesa Argentina.
“Va a ser el bono estatal más corto, porque el siguiente va a ser el AL29, y el de tasa más baja. Principalmente porque se disipan algunos riesgos con respecto a su pago de capital”, relató el asesor financiero Fernando Villar.
“Hay que decir que en este momento todo instrumento en dólares que está saliendo está teniendo altísima demanda porque hay muchos dólares en el mercado después de la liberación de los dólares que estuvieron en el blanqueo que se hizo hace unos años. Además, los bonos soberanos han pagado renta, eso hizo que haya muchos dólares en el mercado”, indicó.
La emisión del Bonar 2027 llega en un momento en que el mercado de deuda soberana argentino en dólares mostró comportamientos mixtos. De acuerdo con operadores, mientras los bonos duros de mediano y largo plazo exponen variaciones acotadas, el riesgo país se mantuvo cerca de los 545–550 puntos básicos, un nivel elevado que refleja la percepción de riesgo de inversores frente a la deuda argentina, aunque también indica zonas en que el mercado puede estabilizarse si se construye mayor profundidad en los instrumentos locales.
El AO27 se diferencia de otros bonos tradicionales no solo por su vencimiento más inmediato, sino también por su estructura de cupones mensuales en dólares, algo poco común en emisiones soberanas recientes.
Este diseño apela tanto a inversores institucionales como a ahorristas minoristas que buscan flujos periódicos y exposición en moneda fuerte sin comprometer montos en títulos de muy largo plazo.
El posicionamiento del AO27 en la curva actual lo ubica en una zona de menor riesgo de precio frente a instrumentos más largos como los Bonar 2035 o algunos Globales emitidos bajo legislación internacional, cuyos rendimientos suelen incorporar una prima adicional por el mayor plazo y la incertidumbre inherente a horizontes extendidos.
Francisco Speroni, analista de renta fija en Cohen Aliados Financieros, afirmó que “el AO27 satisface la demanda del mercado en un tramo de la curva donde la oferta es limitada”. “El AL30, por ejemplo, exhibe una duration más larga y un vencimiento posterior al actual mandato”, detalló.
También sostuvo que, en el tramo corto de la curva de corporativos ley local, “se observan rendimientos promedio de 4,4%, por debajo de lo que ofrece el AO27”. Y en cuanto a los Bopreales, dijo que el Serie 1-C cuenta con una duración modificada similar, pero con un rendimiento levemente inferior y cupones que se pagan de manera semestral, frente a la frecuencia mensual que ofrece el Bonar.