El Senado de la Nación convirtió en ley el Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea y dio un paso que el Gobierno calificó como central para la inserción internacional de la Argentina. La votación cerró con 69 votos positivos, 3 negativos y 3 abstenciones, tras más de cuatro horas de debate en el recinto.
La aprobación ratificó el compromiso que los países miembros asumieron el 17 de enero de 2026 en Asunción y puso fin a 26 años de negociaciones entre ambos bloques. El acuerdo establece la eliminación de aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur hacia Europa y proyecta para la Argentina un salto exportador de hasta 122% en diez años, según estimaciones oficiales.
Energía, minería, agroindustria e industria figuran entre los sectores que más podrían beneficiarse. El Gobierno sostuvo que el nuevo marco comercial permitirá ampliar mercados, atraer inversiones y generar empleo en distintas regiones del país. La norma ahora deberá ser reglamentada para que comience su implementación efectiva.
Tensión política y carrera regional por la ratificación
El tratamiento legislativo dejó al descubierto diferencias políticas, aunque la mayoría de los bloques acompañó la iniciativa. La Libertad Avanza y el peronismo coincidieron en el resultado final, aunque este último marcó cuestionamientos a la estrategia internacional del Ejecutivo y a la política económica.
Durante el debate, el oficialismo buscó acelerar la votación con la intención de que la Argentina se convirtiera en el primer país del bloque en ratificar el acuerdo. El presidente Javier Milei Javier Milei impulsó esa meta en los días previos y el cronograma del Senado se modificó para intentar anticiparse a la movida de Uruguay Uruguay.
Sin embargo, el Parlamento uruguayo sancionó el tratado antes que la Cámara alta argentina. De esa forma, el país vecino quedó registrado como el primero en aprobarlo con fuerza de ley. La discusión en Buenos Aires mantuvo la tensión incluso después de que se conociera esa noticia.
El intento de adelantar la votación generó un fuerte cruce en el recinto. El senador radical Maximiliano Abad propuso cerrar la lista de oradores y pasar directamente al sufragio. Desde el peronismo rechazaron la maniobra y acusaron al oficialismo de vulnerar el reglamento. El jefe del interbloque justicialista, José Mayans, lanzó una frase que elevó el tono del debate: “¿Qué sigue, que votemos que alguien se baje los pantalones o se quede desnudo en la banca?”.
La presidencia de la sesión, a cargo de Bartolomé Abdala, intentó ordenar la discusión. Legisladores de la UCR respaldaron la moción de votar en ese momento. Finalmente, el cuerpo acordó continuar con las exposiciones y luego avanzar con la definición, que resultó ampliamente favorable.
Entre los apoyos explícitos se destacó el de la senadora correntina Gabriela Valenzuela, quien subrayó el impacto que el acuerdo tendrá sobre las economías regionales. Remarcó que la desgravación arancelaria y la previsibilidad sanitaria abrirán oportunidades para el sector agroindustrial, en especial en provincias con fuerte perfil exportador.
El peronismo acompañó la ratificación, aunque varios de sus integrantes señalaron que el Gobierno debió incluir cláusulas de resguardo más estrictas para sectores sensibles. También cuestionaron la orientación general de la política exterior y comercial del Ejecutivo.
Más allá de las diferencias, la ley ya quedó sancionada y la Argentina formalizó su adhesión al pacto birregional. El desafío inmediato pasará por la reglamentación y por la coordinación con los otros socios del Mercosur para completar los pasos administrativos ante las instituciones europeas.
El oficialismo sostuvo que el acuerdo aportará previsibilidad a los intercambios y facilitará la llegada de capitales. La expectativa oficial apunta a que el nuevo escenario impulse las exportaciones y dinamice cadenas productivas vinculadas con la energía, la minería y el complejo agroindustrial.
Con la votación consumada, el Congreso cerró un capítulo que se extendió durante más de dos décadas. El impacto concreto dependerá de la capacidad de las empresas argentinas para aprovechar el acceso ampliado a uno de los mercados más grandes del mundo y de la velocidad con la que se implementen las nuevas reglas comerciales.