Los recientes cambios regulatorios impulsados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) están generando un efecto clave en el mercado financiero: una mayor brecha entre el dólar MEP y el contado con liquidación (CCL), que ya se acerca al 5%, y que tiene implicancias directas sobre el costo de financiamiento del Gobierno.
En concreto, la normativa está generando más dólares dentro del sistema local, que compiten por los mismos activos y presionan a la baja las tasas de interés.
La Comunicación A8417 introdujo una combinación de flexibilización y restricciones. Por un lado, se facilitaron los movimientos de dólares, eliminando ciertas obligaciones de liquidación y ampliando plazos para exportadores, lo que apunta a incentivar el ingreso de divisas. Pero, al mismo tiempo, se endurecieron las reglas para evitar arbitrajes entre MEP y CCL, ampliando la llamada “restricción cruzada”.
En concreto, quienes transfieran dólares al exterior no podrán operar con bonos en moneda extranjera durante 90 días, lo que limita la posibilidad de hacer el clásico “rulo” financiero. Antes, los inversores podían aprovechar diferencias entre el MEP y el CCL para realizar operaciones de ida y vuelta y capturar ganancias de hasta 4% por movimiento. Con la nueva normativa, ese arbitraje se vuelve mucho más difícil, lo que genera un efecto inmediato: los dólares quedan más “atrapados” dentro del sistema local.

Como consecuencia, se amplía la brecha entre ambos tipos de cambio. Este “canje” se transforma en un incentivo para que los inversores mantengan o traigan dólares al país, ya que pueden obtener una ganancia adicional al pasar de CCL a MEP.
“Antes, cuando existían más restricciones, había que mandar los dólares a una cuenta afuera para poder reutilizarlos. Ahora eso ya no pasa, entonces conviene directamente operar en cable y capturar la brecha. Por ejemplo, una ON que en MEP no resulta atractiva —ponele que rinde alrededor de 6,7%—, cuando operás en cable y le sumás la brecha, te termina dando cerca de 7% o más”, indicó el analista y operador Abel Cuchietti.
Al haber más dólares dentro del sistema financiero local, aumenta la demanda por activos en dólares emitidos en Argentina, como bonos soberanos u obligaciones negociables. Esto empuja los precios al alza y, en consecuencia, reduce las tasas de interés que exige el mercado, permitiendo al Gobierno financiarse más barato.
“Creemos que el Gobierno no ve con malos ojos la ampliación del canje, ya que vuelve más atractivos los nuevos bonos AO27 y AO28 para los inversores y le permite financiarse más barato. La exclusión de las suscripciones primarias de la nueva normativa está en línea con esta hipótesis”, comentaron desde Balanz Capital.
Por su parte, Cuchietti sostuvo que este esquema puede beneficiar tanto al Gobierno como al inversor local, aunque no necesariamente al extranjero. “Lo veo más como una oportunidad para inversores locales, que usando cable pueden mejorar rendimientos y posicionarse mejor. En definitiva, la lógica cierra más del lado del Gobierno que del inversor externo, que va a seguir mirando principalmente el riesgo país y que la TIR ofrecida realmente compense ese riesgo”, concluyó.