La Argentina y Estados Unidos terminaron de sellar esta semana un acuerdo comercial histórico que consolida la alianza estratégica entre ambos países. El pacto incluye reducción de aranceles para bienes industriales y agrícolas; impulso a inversiones en energía y minerales críticos; protección de la propiedad intelectual; creación de un marco de comercio transparente con reglas claras y cooperación en innovación y tecnología. El pacto marca un hito no sólo en la relación bilateral sino que es un punto de inflexión en la estrategia comercial de la Argentina, caracterizada por el cierre de su economía en el marco del bloque regional con Brasil.
El anuncio de ayer se inscribe en los lineamientos del acuerdo ya publicados a fines del año pasado por la Casa Blanca, cuando se difundió el entendimiento con otros 4 países, entre ellos Guatemala y El Salvador, y deberá pasar por el Congreso, de cuya aprobación depende su implementación. No será un trámite sencillo: además de aranceles e inversioens, el texto avanza sobre una de las cuestiones más delicadas para la legislación argentina: la ley de patentes. La cuestión podría llegar a derribar todo el acuerdo con Estados Unidos ya que no existe posibilidad de aprobación parcial del pacto. El acuerdo establece las normas de protección de patentes, marcas y derechos de autor. Esto apunta a dar mayor seguridad jurídica a empresas tecnológicas y farmacéuticas, sector en el que se prevé una fuerte resistencia.
Con ello, se perdería el resto de lo anunciado ayer, como la eliminación o reducción aranceles en más de 1.600 productos, con un impacto estimado de más de US$ 1.000 millones en exportaciones argentinas. Los sectores más beneficiados son agroindustria, energía y manufacturas, aunque también plantea desafíos de competitividad y adaptación regulatoria. El ancuncio de ayer además incluyó la sopresiva ampliación de la cuota de exportación de carne argentina, que llegará a las 100.000 toneladas a partir de ahora -acutalmente en 20.000- uno de los puntos de mayor repercusión del convenio. En contrapartida, no hubo grandes avances respecto a la eliminación del arancel para el acero y el aluminio. Otros puntos clave son:
Inversiones en energía y minerales críticos
Uno de los ejes centrales es la promoción de inversiones en sectores estratégicos como el litio, el gas y las energías renovables. Estados Unidos busca garantizar el suministro de minerales críticos, mientras que Argentina espera captar capitales para desarrollar infraestructura
Protección de la propiedad intelectual
El acuerdo refuerza las normas de protección de patentes, marcas y derechos de autor. Esto apunta a dar mayor seguridad jurídica a empresas tecnológicas y farmacéuticas, incentivando la innovación .
Marco transparente y reglas claras
Se establece un sistema de resolución de controversias y mecanismos de supervisión que buscan garantizar previsibilidad en las relaciones comerciales. El objetivo es evitar conflictos y dar confianza a los inversores .
Cooperación en innovación y tecnología
El pacto incluye programas conjuntos de investigación y transferencia tecnológica, especialmente en áreas como inteligencia artificial, biotecnología y energías limpias. Esto refuerza la visión de ambos países de apostar por sectores de alto valor agregado .
Los puntos difíciles
Tanto su tránsito por el Congreso como su implementación no estarán exentos de profundas dificultades.
- Exigencias regulatorias: las normas de propiedad intelectual y estándares de calidad podrían implicar costos adicionales para empresas argentinas, especialmente pymes.
- Dependencia de inversiones extranjeras: el énfasis en minerales críticos puede generar tensiones internas sobre la soberanía de los recursos naturales.
- Asimetría económica: la diferencia de escala entre ambas economías plantea el riesgo de que Argentina quede en desventaja en algunos sectores.
De aprobarse en el Congreso, el acuerdo entrará en vigencia 60 días después de la ratificación de ambos países. "La iniciativa posiciona a Argentina, el primer país de América del Sur en firmar un acuerdo de esta magnitud, entre un grupo selecto de países con acceso preferencial al mercado estadounidense, fortalece su inserción internacional y promueve una asociación más equilibrada con la principal economía y el mayor importador del mundo", aseguraron desde el Gobierno.