El anuncio de la adquisición de las participaciones de Equinor en Vaca Muerta marcó un nuevo hito en la estrategia de crecimiento de Vista Energy. La petrolera fundada y dirigida por Miguel Galuccio reforzó su posicionamiento como uno de los principales consolidadores de la cuenca no convencional argentina, sumando escala, flujo de caja positivo y nuevas opciones de crecimiento.
Sin embargo, pese a que la operación fue bien recibida por analistas y ratificó el atractivo de la compañía a mediano y largo plazo, el mercado reaccionó con cautela en un primer momento, reflejado en la evolución de la acción tras el anuncio, que sorprendentemente cayó un 10% en tres jornadas en Wall Street.
El acuerdo implica la adquisición de participaciones operativas en dos bloques estratégicos de Vaca Muerta: Bandurria Sur, donde Vista incorpora un 25,1% de working interest, y Bajo del Toro, con un 35%. Ambos activos son operados por YPF, socio histórico de Vista en La Amarga Chica, lo que reduce riesgos operativos y facilita la integración.
En términos proforma, la transacción suma unos 22.000 barriles equivalentes de petróleo por día, cerca del 17% de la producción actual de la compañía, con potencial para duplicar ese aporte hacia el final de la década a medida que Bajo del Toro alcance su desarrollo pleno.
Desde el punto de vista estratégico, la operación combina dos perfiles complementarios. Por un lado, Bandurria Sur es un activo en pleno desarrollo con 195 pozos en producción y más de 100 locaciones remanentes, capaz de sostener una producción cercana a los 22.000 barriles diarios con crecimiento moderado y generación estable de caja.
Por el otro, Bajo del Toro representa una opción de crecimiento a mediano plazo. Bajo el plan de desarrollo de YPF, podría alcanzar entre 20.000 y 25.000 barriles diarios hacia 2030, sumando una nueva “pata” de producción comparable a La Amarga Chica dentro del objetivo de Vista de llegar a los 200.000 barriles diarios al final de la década.
“La empresa noruega Equinor decidió retirarse de Vaca muerta y venderle sus pozos a Vista Energy. Con esta compra, Vista se posiciona como la segunda productora de petróleo más importante del país, por debajo de YPF que claramente ocupa el primer lugar con 259.000 barriles diarios”, detalló Gastón Otaola, asesor financiero en Bull Market Brokers.
En términos financieros, la contraprestación inicial estimada asciende a US$ 763 millones, combinando efectivo y acciones, a lo que se suma un earn-out contingente atado al precio del Brent que eleva el valor ajustado de la operación a unos US$ 917 millones.

Medido sobre el EBITDA anualizado 2025 de los activos adquiridos, el múltiplo implícito se ubica entre 2,8x y 3,4x EV/EBITDA, un descuento significativo frente al múltiplo estimado de Vista para 2026. Bajo supuestos de valuación normalizados para barriles comparables de Vaca Muerta, la operación generaría una creación de valor estimada en US$ 2,65 por acción.
Pese a estos fundamentos, la reacción inicial del mercado fue tibia. Parte de la explicación se encuentra en factores técnicos y de corto plazo. Las acciones de Vista venían operando en máximos históricos, lo que incentivó la toma de ganancias tras el anuncio.
“Tenemos a empresas internacionales y a fondos extranjeros queriendo salir del riesgo local y vendiendo sus participaciones en Vaca Muerta. Esto habla de que puede ser un gran momento de venta por precios históricos argentinos. O así lo ven inversores de afuera que se bancaron la incertidumbre política de los últimos años”, indicó Otaola.
A esto se sumaron preocupaciones por la estructura de financiamiento, dado que cerca del 41% de la operación se cubre con emisión de acciones, lo que generó ruido en torno a la dilución, mientras que el resto se completa con efectivo y nueva deuda, en un contexto en el que los inversores se muestran más sensibles al apalancamiento.
También influyó la lectura superficial de la salida de Equinor de estos activos. Para algunos inversores, el retiro de una petrolera internacional puede interpretarse como una señal negativa sobre el país o la cuenca.
Sin embargo, en este caso la desinversión responde más a una reconfiguración del portafolio global de Equinor que a una pérdida de atractivo de Vaca Muerta, que sigue mostrando niveles de productividad comparables con los principales jugadores no convencionales del mundo.
Más allá de la reacción inicial, el acuerdo fortalece el perfil estructural de Vista. La compañía llega a la operación con una posición de liquidez sólida, costos de lifting en descenso y activos adquiridos que ya son generadores de flujo de caja libre.
“Vista Energy redujo de manera significativa sus lifting cost y está estratégicamente posicionada para el crecimiento gracias a operaciones eficientes en costos, una sólida situación financiera y un fuerte foco en los mercados de exportación. Cuenta con acreaje en Vaca Muerta listo para ser explotado; la productividad de sus pozos de shale oil se encuentra entre las mejores de la Cuenca Neuquina y compite con la de pozos en otros yacimientos a nivel mundial; además, aseguró capacidad de midstream para respaldar su ambicioso plan de crecimiento”, relató Matías Cattaruzzi, analista de Investigación en Adcap Grupo Financiero.