Si hay algo que tiene de atractivo una boda como tema para una película, no es el romance, sino la cuenta regresiva. Esos días previos en los que se acumulan estrés y emoción mientras el ritual se ensaya y prepara (sobre todo en casamientos de estilo estadounidense), son el ambiente ideal para varios géneros del cine.
En el caso de El drama, además, se puede ir un poquito más allá y pensar que se trata de una película sobre la cancelación social.
De buenas a primeras, la película se presenta como la historia de una pareja cuyo proyecto de boda se complica. El mismo afiche muestra a Zendaya con cara de enojo y a Robert Pattinson con moretones en los ojos y la camisa ensangrentada, ambos con sus trajes de boda y camperas informales por encima.
Lo primero que podría venir a la mente es Very bad things (titulada aquí como Cosa de locos), una comedia muy negra con Cameron Díaz y Christian Slater en la que ambos interpretaban estereotipos de varón y mujer frente al ideal de un casamiento. O podría pensarse en La boda de mi mejor amigo, también con Cameron Díaz, mucho más naíf y mejor intencionada. También en el memorable capítulo del casamiento en Relatos salvajes.

El drama, que ahora está disponible para ver en PrimeVideo, juega con los estereotipos de lo ideal frente a las oscuridades de cada persona. Zendaya y Pattinson son una linda pareja que vive una historia de amor y compañerismo perfecta. El director y guionista noruego Kristoffer Borgli juega con eso, los muestra como novios aptos para Instagram que viven en un departamento idóneo para esa red social.
Borgli, además, tiene la habilidad de darles credibilidad dentro de esos parámetros. Pinta sus gestos de compañerismo, sus inseguridades y sus códigos internos de humor. Lucen como una pareja real, apoyada por las actuaciones de ambos actores. Zendaya, de hecho, sobresale toda la película mediante gestos muy pequeños que revelan mucho sobre sus sentimientos y pensamientos.
Todo es precioso, hasta que las cosas se dan vuelta gracias a un juego inocente y casual de confesiones con otra pareja de amigos. Confesiones que se hacen unos pocos días antes de la boda, en plena preparación del ritual. Mala idea.
Para no hacer spoilers sobre lo que dispara el drama real que enfrentan los cuatro personajes, se puede explicar de forma general. Uno de ellos confiesa que hizo algo malo con mucha decisión y que solo por casualidad no mató a otra persona. Otro de los personajes revela que pensó en hacer algo muy dañino, pero que se arrepintió, reflexionó e incluso, como vemos después, tomó acciones preventivas.
Es decir, uno de los personajes aprendió sobre eso malo que casi hizo. El otro no aprendió, solamente se salvó de cometer un delito por casualidad.
¿Sobre cuál de los dos personajes cae la condena y estallan todas las dudas acerca de su salud mental? Sobre el personaje que pensó en hacer algo malo, se arrepintió y aprendió. La clave está en qué quiso hacer, porque se trataba de un tema muy sensible para Estados Unidos y en particular para uno de esos cuatro personajes.

No hay opción a pedir disculpas ni forma convincente de explicar. La persona pensó en hacer algo terrible y solo por eso caen las condenas sobre su cabeza.
A partir de ahí, el juego de tensiones se redobla entre los cuatro y los pone en situaciones bastante extremas. Visto desde estas latitudes, el drama del título puede parecer un poco menor o lejano a pesar de lo terrible de algunos hechos pensados, no ejecutados por un personaje. Por eso, lo interesante del asunto es que lo que trasciende lo concreto de lo que hablan los personajes, es la lapidación social que cae sobre uno de ellos.
La cancelación, sin demonizarla, surge muchas veces de cuestiones reales y sensibles que afectan vidas particulares de mucha gente. Si bien es cierto que frecuentemente la vemos como una reacción exagerada o excesiva, hay que entender de dónde nace y qué herida impulsa a muchas personas hacerlo. Hay algo de eso en El drama.
El directo noruego hizo, en primera instancia, una historia sobre una boda que se complica y en la que la cuenta regresiva juega para construir suspenso y sumar tensión.
Les dio a sus actores la oportunidad de lucirse en buenos momentos de sus carreras. Pero también, tal vez sin proponérselo conscientemente, puso sobre la mesa una reflexión sobre las cancelaciones. Y si una película admite una lectura más allá de lo que obviamente pone en cámara, tiene algunos puntos extra. Ésta no será una obra maestra ni una que arrase en festivales, pero es uno de esos casos.