A pocos minutos de las ruinas de Cartago y del pueblo de Sidi Bou Said, el Four Seasons Hotel Tunis propone una estadía de cinco estrellas desde la cual recorrer la costa de Túnez. El complejo está ubicado frente al Mediterráneo, en Gammarth, y combina una playa privada de 500 metros con arquitectura inspirada en la tradición islámica (de estilo morisco), amplias suites y distintas propuestas gastronómicas.
Una playa privada cerca de Cartago
La propiedad tiene vistas al mar y a las colinas que rodean Gammarth. Su playa permite caminar a lo largo de la costa, mientras que la piscina infinita cuenta con reposeras y sombrillas distribuidas entre palmeras.

Uno de los principales atractivos de los alrededores es Cartago, donde las ruinas conservan más de 3.000 años de historia. También se puede visitar Sidi Bou Said, el pueblo reconocido por sus construcciones blancas y azules, sus calles angostas, sus cafés y sus miradores hacia el Mediterráneo.
Un diseño inspirado en la arquitectura tunecina
Los pasillos arqueados, las fuentes y los pisos de mármol buscan recrear la estética de un palacio. Los edificios encalados recuerdan a las medinas, los cascos históricos tradicionales de las ciudades del norte de África. El diseño se completa con mashrabiya, paneles decorativos con pequeños huecos que dejan pasar la luz y proyectan sombras en el interior.

Esa influencia también se percibe en el lobby, un espacio amplio y luminoso coronado por una gran cúpula y una lámpara de estilo árabe. La decoración tradicional se combina con interiores contemporáneos y con ambientes abiertos al exterior.
Las habitaciones incorporan textiles en tonos arena y ventanales que se extienden desde el piso hasta el techo. Por su parte, las suites ofrecen más espacio, baños de mármol y terrazas privadas con vistas panorámicas.

Un spa con rituales locales y cocina mediterránea
El spa dispone de 11 salas de tratamiento, saunas, baños de vapor y una piscina cubierta climatizada. Durante los meses más cálidos, sus paredes de cristal se abren para integrar el interior con el exterior.

Dentro del mismo sector funciona un hammam ceremonial, un baño de vapor tradicional en el que se realizan rituales tunecinos. Así, el spa combina las instalaciones habituales de un hotel de cinco estrellas con prácticas propias del país.
La oferta gastronómica se divide en tres espacios. The Creek Bistro Chic, situado en la planta superior, sirve platos de inspiración italiana y francesa. BLU, en cambio, está junto a la costa y se especializa en mariscos frescos y cócteles. Al atardecer, Salon Alyssa completa la propuesta con platos de inspiración internacional y un ambiente relajado para tomar cócteles con vistas al golfo de Túnez.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.