Los World Superyacht Awards, organizados por BOAT International, distinguen cada año a los mejores yates del mundo y son considerados los máximos galardones de la náutica de lujo. La premiación reconoce embarcaciones personalizadas y semipersonalizadas en distintas categorías.
Sus trofeos Neptune no solo celebran diseños excepcionales: también marcan la evolución de los gustos de los propietarios, la innovación de los astilleros y las nuevas tendencias de la navegación privada.
En la ceremonia de 2026, realizada en Venecia, el Breakthrough, un yate a motor de 118,8 metros (390 pies) construido por Feadship, fue elegido Yate a Motor del Año por BOAT International. Además, obtuvo el premio al mejor yate de desplazamiento de más de 5.000 GT, un reconocimiento clave para Feadship y para toda la industria.
El Aquarius, velero de 65 metros (213 pies) de Royal Huisman, fue distinguido como Yate de Vela del Año. El Dolce, un yate explorador de 43,9 metros (144 pies) que ya navegó más de 40.000 millas náuticas (unos 74.000 kilómetro), ganó el Premio Viajero. En tanto, Goh Cheng Liang, el fallecido multimillonario singapurense y fundador de White Rabbit Yachts, recibió de manera póstuma el Premio Legado.

En diálogo con este medio, Caroline White, editora de BOAT International, explicó qué diferencia a estos galardones dentro de la industria. “Lo que hace especiales a los World Superyacht Awards es que, a diferencia de otros premios similares, el jurado está integrado exclusivamente por propietarios actuales y antiguos de superyates.
En conjunto, reúnen cientos de años de experiencia en propiedad, operación y gestión de grandes embarcaciones. Trabajan incansablemente para asegurarse de que ganen los mejores yates: viajan por el mundo para visitarlos y analizan con detalle fotografías, declaraciones y documentación técnica”, señaló.
White sostuvo que Breakthrough se convirtió en “un símbolo del debate actual sobre los combustibles y la propulsión de última generación”. El Feadship de 118,8 metros es el primer superyate en utilizar pilas de combustible de hidrógeno líquido, una apuesta que exigió a su propietario asumir un costo elevado para abrir camino.

“Este yate es extraordinario por muchas razones: desde su sala submarina Nemo hasta la inteligente separación de los recorridos del propietario, la tripulación y los invitados, pasando por sus líneas sinuosas. ‘La curvatura es simplemente impresionante’, dijo uno de los jueces. Pero lo que vuelve tan especial a Breakthrough es que el proyecto fue un acto de altruismo ambicioso, a una escala asombrosa, por parte de un propietario de alto perfil dispuesto a asumir riesgos para impulsar el debate”, agregó.
“La nueva generación ya no busca tener un yate solo como símbolo de estatus. Lo entiende, cada vez más, como una herramienta para vivir experiencias extraordinarias: desde explorar el Pacífico Sur hasta hacer un picnic sobre un iceberg en el Ártico”, señaló Caroline White, editora de BOAT International.
White también señaló que los yates de expedición son uno de los indicios más claros del cambio en las prioridades de los propietarios. “Para eso se necesita una embarcación robusta, capaz de transportar equipo de aventura, un helicóptero e incluso, eventualmente, un submarino”, explicó.

Según el último informe Global Order Book de BOAT International, hay 101 yates de exploración de más de 24 metros en construcción o bajo pedido. Dos de ellos estuvieron entre los ganadores de este año: Haze2, de 30,8 metros, y RJ, de 46,71 metros, ambos construidos por el astillero italiano Cantiere delle Marche.
Yate a motor del año: un hito
Breakthrough sobresale como uno de los yates más relevantes de esta edición. Construido por Feadship, es el superyate más grande fabricado hasta ahora en Países Bajos y el primero en utilizar hidrógeno criogénico para alimentar pilas de combustible destinadas a su propulsión.
Pero su relevancia no se explica solo por la tecnología. La distribución interior también marca una diferencia: los pasillos verticales independientes permiten que el propietario, los invitados y la tripulación circulen sin cruzarse, una solución especialmente útil en una embarcación de semejante escala. Cuatro suites para huéspedes incorporan balcones corredizos, mientras que la configuración general puede adaptarse hasta alcanzar quince suites.
En la cubierta principal, hacia la popa, se ubica una piscina de contracorriente con doble fondo de cristal sobre el spa y el club de playa. A eso se suma un impactante salón subacuático, al que se accede por una escalera secreta, que conduce a la habitación Nemo, con vistas directas al mar a través de seis ventanales de cristal que van casi del piso al techo.
Yate de vela del año: Aquarius

El estudio Dykstra Naval Architects diseñó el Aquarius con un objetivo preciso: lograr un buen rendimiento incluso con vientos suaves. Para eso, la embarcación cuenta con un mástil principal de 67,5 metros, una mesana de 61 metros y una quilla elevable. Este último recurso le permite fondear en aguas poco profundas sin resignar capacidad de navegación en alta mar.
El Aquarius puede avanzar a 16 nudos aun con viento flojo. Su aparejo de fibra de carbono y los sistemas de manejo de velas desarrollados por Rondal fueron trabajados junto con la tripulación, una decisión que mejora su funcionalidad y facilita las maniobras a bordo.
El interior fue diseñado por Mark Whiteley, quien lo define como un estilo relajado inspirado en Nueva Inglaterra. La propuesta combina paredes pintadas a mano, caoba satinada, herrajes de níquel y una cocina más amplia y práctica que la que tenían los propietarios en su embarcación anterior.
Otros logros destacados de los premios

El resto de los ganadores confirmó que algunos de los avances más interesantes de la industria no se concentran únicamente en los yates de mayor tamaño, sino que atraviesan distintos segmentos de la flota.
El Seawolf fue botado originalmente en 1957 como remolcador oceánico. Entre fines de la década de 1990 y comienzos de los 2000, fue reconvertido en un yate a motor de lujo. Su llegada a Pendennis en 2022 marcó el inicio de una de las remodelaciones más amplias y técnicamente exigentes de su historia. El resultado fue reconocido por combinar su carácter histórico con prestaciones y comodidades contemporáneas.
El Valor, yate de 79,5 metros construido por Feadship y con clasificación para hielo, ganó la categoría de yates a motor de desplazamiento para embarcaciones de entre 1.500 GT y 2.499 GT. Su diseño toma referencias de los acorazados de la Segunda Guerra Mundial, pero las reinterpreta en clave de yate privado moderno: robusto, capaz e imponente, sin perder sofisticación.

El Pi, un yate de 122 metros construido por Feadship y vinculado, según informes públicos, al exdirector ejecutivo de Starbucks, Howard Schultz, se impuso en la categoría de yates a motor de desplazamiento para embarcaciones de entre 2.500 GT y 4.999 GT.
El Orion, yate híbrido de aluminio de 49,8 metros desarrollado por Heesen, ganó en la categoría de yates a motor de semidesplazamiento o planeo para embarcaciones de 40 metros o más. BOAT International destacó su navegación silenciosa en modo híbrido y su bajo consumo de combustible, un mérito relevante dentro del segmento de menos de 500 GT.
El Moonstone, vinculado públicamente al multimillonario del sector de las bebidas Richard Sands, obtuvo el premio en la categoría de remodelación. Construido originalmente por Delta Marine en 2016, incorporó una extensión de popa de 7,2 metros, un nuevo centro de bienestar con piscina, una línea de cubierta actualizada e interiores diseñados por Harrison Eidsgaard.

El Katana, construido por Perini Navi, obtuvo el primer lugar en la categoría de yates de vela de más de 40 metros. La embarcación, atribuida al multimillonario Larry Ellison, también había sido distinguida en los BOAT Design & Innovation Awards, realizados durante el Superyacht Design Festival de Kitzbühel en febrero de 2026, donde recibió el premio al Mejor Diseño de Interiores en Yates de Vela. En mayo de ese mismo año, Katana volvió a imponerse al conseguir el máximo reconocimiento en la categoría de Yates de Vela de los International Yacht & Aviation Awards.
El premio Voyager: Dolce

El Dolce es un yate de 43,9 metros construido en 2014 por Bloemsma Van Breemen. El diseño estuvo a cargo de Vripack, mientras que Pieter Beeldsnijder Design se ocupó de los acabados. Tras partir de Granada en marzo de 2023 para iniciar su última circunnavegación, la embarcación obtuvo el Voyager’s Award.
El capitán Brett Sussman y su tripulación navegaron más de 40.000 millas náuticas. Durante el recorrido, los propietarios visitaron Singapur, Tailandia, Seychelles y la Polinesia Francesa. En Seychelles, encontraron arrecifes que parecían prácticamente intactos. En la Polinesia Francesa, se cruzaron con navegantes locales que todavía se orientan por las estrellas, las olas y el conocimiento tradicional. La travesía también los llevó a Uganda y Ruanda, donde pudieron observar gorilas de lomo plateado en su hábitat natural.
¿Cómo se comparan los ganadores con los yates más caros del mundo?

Los premios llegan en un contexto en el que los yates privados más grandes pueden alcanzar valores comparables a los de grandes obras públicas. Sin embargo, conocer sus precios exactos sigue siendo difícil: los detalles sobre construcción, remodelaciones y operaciones privadas rara vez se hacen públicos.
La venta del Breakthrough fue intermediada por Edmiston y es considerada la operación de superyates más cara registrada públicamente, con un valor estimado de 793 millones de dólares, aunque el monto final nunca fue confirmado oficialmente.
La siguiente lista funciona como una guía de valores ampliamente difundidos y está basada en datos recopilados por RankRed. No debe leerse como una clasificación definitiva de valuaciones. Cuando está disponible, la información sobre propiedad se atribuye a SuperYachtFan y a otras fuentes públicas.
- Dilbar - 800 millones de dólares
Construido por Lürssen, Dilbar es considerado el yate privado más grande del mundo por tonelaje bruto. Con 156 metros de eslora, también se distingue por contar con la piscina más grande jamás instalada en una embarcación privada. - Eclipse - 700 millones de dólares
El Eclipse, de 162,5 metros, pertenece al multimillonario ruso Roman Abramovich y fue construido por Blohm+Voss. Entre sus prestaciones figuran dos helipuertos, una piscina cuyo suelo puede transformarse en pista de baile, un minisubmarino, un sistema de detección de misiles y un láser antipaparazzi diseñado para bloquear sensores de cámaras. - Azzam - 605 millones de dólares
El Azzam, construido por Lürssen, mide 180 metros de eslora y ostenta el título de yate de recreo privado más largo del mundo. Según informes públicos, pertenece a la familia gobernante de los Emiratos Árabes Unidos. - Blue - 600 millones de dólares
Blue es considerado uno de los megayates más avanzados desde el punto de vista ambiental. Desarrollado en secreto como Proyecto Blue, esta embarcación de 160 metros, construida por Lürssen, estaría vinculada al jeque Mansour bin Zayed al Nahyan. - Solaris - 600 millones de dólares
Solaris figura entre los yates más avanzados y costosos jamás construidos. Fabricado por Lürssen y entregado en 2021 a Abramovich, incorpora sistemas de seguridad de alta gama, entre ellos ventanas antibalas, camarotes blindados y un sistema de detección de misiles por radar. - Yate de vela A - 578 millones de dólares
El yate de vela A fue diseñado por Philippe Starck para un multimillonario ruso y se reconoce fácilmente por su silueta inusual y su casco invertido. A bordo cuenta con tres piscinas, una discoteca con suelo de cristal, una cama giratoria en la suite principal y cristales antibalas. - Serene - 550 millones de dólares
Construido por Fincantieri en Italia, Serene tiene 134 metros de eslora. En 2015 fue vendido al príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman, en una operación que incluyó un buque de apoyo. Entre sus atributos se destacan una sala de observación submarina, un muelle para submarinos y dos helipuertos. - A+ - 525 millones de dólares
A+ es un yate de 147 metros construido por Lürssen. Según informes públicos, pertenece al jeque Mansour bin Zayed Al Nahyan, de Emiratos Árabes Unidos. - Nord - 500 millones de dólares
En abril de 2026, Nord captó la atención al cruzar el estrecho de Ormuz. Este yate de 142 metros estaría vinculado al magnate ruso del acero Alexei Mordashov. A bordo incluye dos helipuertos, un hangar cubierto para helicópteros, piscina, cine, gimnasio y spa. - Koru - 500 millones de dólares
Koru es el yate de vela más grande del mundo. Con 127 metros de eslora, fue construido por Oceanco y pertenece al fundador de Amazon, Jeff Bezos. Tiene tres mástiles y, como no dispone de helipuerto propio, navega acompañado por un buque de apoyo que transporta el helicóptero. - Hadar - 450 millones de dólares
Hadar, anteriormente conocido como Flying Fox, tiene 136 metros de eslora y fue concebido para combinar bienestar y aventura. Su garaje para embarcaciones auxiliares incluye hoverboards, Seabobs, tablas de windsurf, flyboards y un submarino personal. En 2025 fue vendido a la Familia Real de Abu Dabi. - Dubai - 400 millones de dólares
Dubai, de 162 metros de eslora, estaría vinculado al jeque Mohammed bin Rashid Al Maktoum. Entre sus elementos más llamativos figuran una piscina con mosaicos colocados a mano y una escalera de caracol considerada por muchos como una pieza de arte. - Ocean Victory - 300 millones de dólares
Cuando Ocean Victory fue botado en 2014, se ubicaba entre los diez superyates más grandes del mundo. La embarcación, atribuida al multimillonario Viktor Rashnikov, sigue siendo una de las más reconocibles de la flota global. Construida por Fincantieri, supera incluso la longitud de un campo de fútbol. - Al Mirqab - 300 millones de dólares
Al Mirqab es un yate de 133 metros propiedad del ex primer ministro de Qatar, Hamad bin Jassim. Tiene capacidad para 24 huéspedes distribuidos en 10 amplias suites y cuenta con cine, piscina cubierta y helipuerto. - Radiant - 300 millones de dólares
El yate Radiant, de 110 metros de eslora y propiedad del multimillonario del sector automotor Abdullah al Futtaim, incluye un salón con piano de cola, sala de cine, piscina y helipuerto.

Los ganadores de este año muestran que los superyates ya no se definen únicamente por su tamaño. En la actualidad, las mejores embarcaciones se distinguen por su rendimiento, autonomía, eficiencia energética y capacidad para adaptarse con precisión al estilo de vida de sus propietarios.
El lanzamiento de Breakthrough concentró buena parte de la atención en Venecia, pero la historia de fondo resulta todavía más reveladora. El futuro de los superyates ya no pasa solo por construir embarcaciones cada vez más grandes: se vuelve más técnico, más personalizado y más abierto a nuevas ideas sobre lo que un yate puede llegar a ser.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com