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Foto: James Morris.

Con solo 16 unidades, vuelve un superdeportivo de culto con una carrocería hecha con lino y caña de azúcar

James Morris

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Lola Cars recupera el T70S seis décadas después y lo convierte en un laboratorio para su nueva etapa. La marca ofrecerá versiones para pista y ruta, ambas fieles al diseño que marcó su historia en el automovilismo.

12 Agosto de 2026 17.30

Lola Cars es uno de los nombres más célebres de la historia del automovilismo, y la marca resurgió bajo una nueva dirección. El primer resultado de esta nueva estrategia es una recreación del Lola T70, sucesor de 1965 del Mk6, modelo que dio origen al Ford GT40. Pero el T70S no es simplemente un clásico reconstruido. Al igual que el equipo de Fórmula E de Lola, refleja un fuerte compromiso con la sostenibilidad. Hablé con el director técnico ejecutivo, Peter McCool, y con el director ejecutivo de innovación, Matt Faulks, sobre las características que lo diferencian.

Lola T70: una recreación con doble personalidad

Lola planea fabricar solo 16 unidades del T70S, aunque ofrecerá dos versiones. El modelo orientado a la pista buscará obtener un Pasaporte Técnico Histórico (HTP) para competir en pruebas de automovilismo histórico, mientras que el GT contará con homologación para circular por la vía pública.

"La principal razón era reunir todas las innovaciones que Lola quería implementar. Usar el Lola T70, uno de los modelos más emblemáticos y atractivos de la marca, representaba un muy buen punto de partida", explicó McCool. Las estrictas regulaciones de la Fórmula E limitan los cambios que Lola puede introducir, mientras que el T70 le daba libertad para innovar, conservar el diseño original e incorporar materiales más sostenibles.

"El T70 es uno de los autos más importantes para Lola. En 1970, Lola quería fabricar una versión del T70 para circular por la vía pública, y Sbarro construyó algunos ejemplares porque Lola estaba demasiado ocupada compitiendo como para desarrollar un modelo de calle", detalló Faulks.

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Ambas versiones superan los 320 km/h, aunque la de competición pesa 860 kg y la GT de calle alcanza los 890 kg. (Foto: James Morris)

La nueva Lola Cars quería que más personas pudieran disfrutar del T70, lo que implicaba obtener la homologación y cumplir con las normas de emisiones para la versión GT. "Esto representa un desafío para cualquier proyecto de producción limitada, especialmente para uno con un enorme motor V8 ubicado en la parte trasera", señaló.

El carácter clásico del Lola T70, con ingeniería moderna

Para mantener la elegibilidad en el programa HTP, Lola tuvo que respetar fielmente el diseño original. La compañía escaneó los planos para crear un modelo 3D completo mediante CAD y, posteriormente, recurrió a técnicas de fabricación modernas y a materiales más sostenibles que los originales. En lugar de moldear a mano los paneles de aluminio, Lola trabajó con proveedores de la zona de Silverstone, que los cortaron con láser y plegaron con máquinas CNC capaces de alcanzar tolerancias muy precisas.

El T70S de competición equipa un motor V8 Chevrolet de 5 litros y 530 CV, capaz de acelerar de 0 a 96 km/h en 2,5 segundos. El GT, pensado para circular por la vía pública, utiliza un V8 de 6,2 litros y 500 CV y completa esa misma aceleración en 2,9 segundos. Ambas versiones del auto pueden superar los 320 km/h. 

“Por suerte, pudimos colaborar con GM en este proyecto”. Para Faulks, la versión de calle debía mantener dos rasgos centrales del T70 original: el motor V8 Chevrolet y la sensación mecánica de una caja de cambios Hewland con patrón en H

El problema era que Hewland ya no produce una transmisión apta para este tipo de configuración. Por eso, Lola tuvo que desarrollar una solución que conservara el accionamiento y la respuesta que el conductor espera de un T70, pero con una transmisión moderna capaz de ofrecer mayor seguridad y facilidad de uso en la vía pública.

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Lola desarrolló el T70S junto a Coryton Fuel para funcionar con biocombustibles neutros en carbono, aunque también admite combustible convencional. (Foto: James Morris)

Lola desarrolló de manera ingeniosa, para el GT de calle, una caja de cambios con patrón en H que transmite exactamente las mismas sensaciones que la original, aunque en realidad realiza los cambios de forma electrónica para evitar que los conductores cometan errores potencialmente peligrosos. 

"Creamos una versión Lola de la caja de cambios Hewland, que básicamente consiste en una evolución de una transmisión de un auto de carreras GT3, es decir, una caja secuencial de seis velocidades, pero el conductor interactúa con ella mediante un selector con patrón en H. Dedicamos muchísimo trabajo a eso", explicó Faulks. “La desarrollamos internamente en Lola durante los últimos seis meses”, añadió.

Lola T70: cómo hacer más sostenible un auto de carreras con motor V8

Sin embargo, el T70S marca la diferencia por su enfoque en la sostenibilidad. Lola utiliza aluminio y acero con una alta proporción de material reciclado, pero McCool destaca otras tres innovaciones clave. 

La primera está relacionada con el magnesio. Los T70 históricos utilizan más de 100 kg de este metal, que tradicionalmente se obtiene mediante el proceso Pidgeon, una técnica que genera grandes emisiones de carbono. Para reducir ese impacto, Lola obtiene el magnesio del agua de mar mediante electrólisis alimentada por energía solar y emplea gases protectores de bajas emisiones de carbono durante la fundición. Según McCool, este método le permitió a la compañía desarrollar una cadena de suministro mucho más limpia.

Lola también innovó en la carrocería del T70S. "Es completamente natural: no contiene productos petroquímicos, ni siquiera en la resina", afirmó McCool. "La resina deriva de la caña de azúcar. La estructura tipo sándwich incorpora basalto y lino, por lo que utilizamos fibras y materiales completamente naturales. Con ellos creamos un material compuesto equivalente a la fibra de carbono", explicó. Lola denomina a este material Sistema de Compuestos Naturales de Lola (LNCS) y lo utiliza en todos los paneles de la carrocería. "La fibra de carbono y la resina epoxi tienen una huella de carbono altísima. Desarrollamos paneles comparables con una huella de carbono 20 veces menor que la de la fibra de carbono", precisó el ejecutivo.

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Todos los paneles del T70S usan LNCS, un compuesto natural con una huella de carbono 20 veces menor que la fibra de carbono. (Foto: James Morris)

"Patentamos nuestro proceso porque creemos que, con el tiempo, reemplazará a los componentes sostenibles que hoy utilizan los fabricantes de equipos originales", agregó McCool. También destacó: “Creemos que nuestro material para carrocerías representa un avance significativo frente a los paneles sostenibles que se usan actualmente, que son completamente flexibles. Todos los paneles de la carrocería utilizan LNCS. Es un material extraordinario”.

Lola no utilizó el LNCS para reducir el peso del T70S, sino para aumentar la rigidez y la durabilidad de la carrocería sin modificar el peso original, requisito clave para cumplir con la normativa HTP. Aun así, el T70S mantiene un peso muy bajo: la versión de competición pesa 860 kg y el GT, 890 kg.

La tercera innovación es un software que permite calcular la huella de carbono de cada componente del vehículo. "Puedo determinar con gran precisión cuál es la huella de carbono del auto", afirmó el director técnico ejecutivo . Lola prevé aplicar esta metodología en sus próximos modelos e incluso podría ofrecerla a otros fabricantes. Para desarrollarla, la compañía tuvo que auditar toda su cadena de suministro y trabajar con proveedores capaces de proporcionar datos detallados sobre las emisiones asociadas a cada componente.

McCool reconoce que llevar este enfoque más allá de una producción de pequeña escala requeriría trabajo adicional. Lola también se asoció con Coryton Fuel para desarrollar el T70S utilizando biocombustibles neutros en carbono, aunque los dueños podrán utilizar combustible convencional. El resultado, según Faulks, es una huella de carbono de fabricación extraordinariamente baja. Lola calcula que producir el auto de competición con especificación HTP genera aproximadamente 4,4 toneladas de emisiones de carbono.

Mantener intacta la experiencia del Lola T70

Di varias vueltas rápidas en un prototipo del T70S en el circuito HORIBA MIRA, en Nuneaton, con Johnny Herbert, expiloto de Fórmula 1 y piloto de desarrollo del T70S, al volante. Incluso frente a los estándares actuales, el auto se siente increíblemente rápido, ofrece un nivel de agarre excepcional en las curvas y deja escuchar el rugido del motor V8 justo detrás de la cabina.

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El desarrollo del T70S incluyó pruebas en HORIBA MIRA, donde Lola evaluó el comportamiento del prototipo antes de su producción. (Foto: James Morris)

El problema con los autos premium de producción limitada, como los que fabrica Lola, y, en realidad, con los deportivos de lujo en general, es que la electrificación puede entrar en conflicto con la pasión que los fanáticos sienten por la marca. Basta con observar la reacción que provocó el primer Ferrari totalmente eléctrico. Por ese motivo, Lamborghini concentró su estrategia en los híbridos.

"Tenemos una enorme responsabilidad de no quitarles la diversión a estos autos. Pero, a medida que desarrollamos nuestros vehículos, prestamos mucha más atención a su seguridad funcional y a cómo construir mejores autos. Si trabajás en un proyecto como el nuestro con el T70 y estás creando una versión de calle, eso no significa que no puedas hacerlo", remarcó Faulks.

"La interacción entre el conductor y el auto es tan pura como en la versión de competición HTP. La única diferencia es que, si cometés un error, el auto de calle te lo hará saber de manera amable. No hablamos de ABS ni de control de tracción, porque esa filosofía no encaja con este vehículo. Sigue buscando ser un T70, pero lo que queremos decir es que, si tratás al auto con respeto, como lo haría cualquier conductor de la versión HTP, no te castigará por eso", señaló.

Aunque la versión HTP limita los cambios que Lola puede introducir en algunos componentes, el modelo de calle le da mayor libertad para incorporar mejoras sin perder el carácter original del T70. "Pudimos diseñar nuestros propios amortiguadores, así que colaboramos con R53 para desarrollarlos", explicó el director ejecutivo de innovación. Y además detalló: "Ese amortiguador nos permitió optimizar considerablemente el rendimiento del neumático, porque en un auto de calle necesitás un neumático moderno y homologado. La combinación del neumático y el amortiguador nos permitió incorporar un sistema moderno de rodamientos y otros componentes, lo que contribuye a mejorar la confiabilidad del vehículo a largo plazo".

"Si repasás la lista, el monocasco, los brazos de suspensión, los puntos de anclaje auxiliares y la cremallera de dirección son exactamente iguales", continuó. "Mejoramos la durabilidad y el rendimiento al permitir el uso de componentes más modernos, pero sin alterar la esencia del auto. No tiene dirección asistida, ABS ni control de tracción, aunque incorporamos elementos que te protegerán si cometés un error. En una caja de cambios convencional con engranajes rectos, si ponés primera en lugar de tercera, vas a hacer patinar el auto, romper la caja de cambios y arruinar tu día en la ruta. Con el Lola T70S GT, si cometés el mismo error, simplemente te avisará que hiciste mal el cambio y te pedirá que lo intentes de nuevo", precisó.

¿Qué viene después del Lola T70?

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Lola calcula que fabricar la versión HTP genera unas 4,4 toneladas de carbono gracias al uso de materiales y procesos de menor impacto. (Foto: James Morris)

Lola asegura que la comercialización de las 16 unidades del T70S avanza favorablemente, aunque todavía no informó cuántas vendió. El director ejecutivo de innovación también ve potencial para ampliar la presencia en el segmento de autos de calle, sobre todo porque las categorías GT3 y GT4 utilizan modelos derivados de vehículos de producción. "No estamos diciendo que vayamos a hacerlo, pero internamente es un tema de conversación muy interesante", afirmó.

Lola también está abierta a colaborar con otros fabricantes. Faulks señaló que un fabricante de equipos originales interesado en competir podría apoyarse en la experiencia de Lola, y reveló que la compañía ya mantuvo conversaciones con una automotriz sobre una posible colaboración bajo un esquema similar al de AMG. La Fórmula E abre otra posibilidad de asociación, esta vez con una marca de vehículos eléctricos, especialmente ante el salto de rendimiento que propone la nueva GEN4.

La empresa también evalúa ofrecer a otros fabricantes su tecnología para reducir la huella de carbono en la cadena de suministro. "El objetivo principal es desarrollar estas tecnologías para que otros puedan beneficiarse de ellas", afirmó el ejecutivo, que puso como ejemplo el método de bajas emisiones que la compañía creó como alternativa al proceso Pidgeon para la producción de magnesio.

Más allá del Lola T70, la compañía también avanza con otros proyectos de restauración de modelos clásicos. Faulks explicó que Lola busca ampliar esta unidad de negocio y reforzar el soporte para los vehículos que ya están en circulación. Para eso, la empresa digitalizó e indexó por completo su archivo histórico, lo que le permite ofrecer planos y repuestos para modelos que van desde el Mark One hasta sus autos de prototipos de competición LMP (Le Mans Prototype) más recientes.

Aunque el T70S mira claramente hacia el pasado, buena parte de su valor está en lo que Lola aprende durante el proceso de desarrollo. Si la compañía logra trasladar estos materiales sostenibles y estas soluciones de ingeniería a sus próximos autos de competición y de calle, la reinterpretación de uno de sus modelos más emblemáticos podría terminar jugando un papel clave en la próxima etapa de la marca.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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