Andrea Gualde, de Farmacity: "Los sesgos son elefantes en el living: hay que exponerlos y desarmarlos"
La directora de Asuntos Jurídicos e Institucionales de la empresa advierte sobre la importancia de detectar y sobre todo disminuir los prejuicios.

Ser inclusivas. Predicar con el ejemplo. Mostrarse con transparencia. Ejercer la autocrítica. Tomar decisiones estratégicas. Esas fueron algunas de las herramientas que Andrea Gualde, directora de Asuntos Jurídicos e Institucionales de Farmacity, puso en la mesa al analizar el peso de los sesgos. 

Gualde define el desafío que enfrentan las mujeres en puestos de dirección en pocas palabras. “Los sesgos son elefantes en el living: hay que exponerlos y desarmarlos -subraya-. No estoy tan segura de que hayamos roto el techo de cristal: las mujeres en sociedades argentinas que cotizan en bolsa representan solo el 10% de los directorios”. 

La ejecutiva sostiene que las mujeres han sido moldeadas por una serie de estereotipos. “La mujer es débil, doméstica, pertenece al mundo de lo privado, es obediente, complaciente, dócil… Entonces, ¿cómo vas a llegar a un lugar de liderazgo desde donde tenés que instruir, organizar, dar órdenes, cuando no has sido culturalmente preparada y vista para hacer eso?”, se pregunta. Otras miradas sesgadas que recaen sobre la mujer son que “no es ambiciosa, no sabe pedir ni negociar sueldo o promociones, no le interesa el dinero como al hombre, no tiene idea de finanzas”. Difícil, entonces, encontrarlas discutiendo tratados internacionales o siendo incluso presidentas sin estar atravesadas por estos cuestionamientos. 

 

“Los sesgos son inconscientes. Y por eso hay que trabajar desde lo cultural, en situaciones cotidianas. Una receta es pensar si ante una situación le exigiríamos lo mismo si el involucrado fuera un varón”, considera. Gualde opina también que las mujeres “estamos bajo una lupa gigantesca, toda la vida; los errores no se nos perdonan, y por eso tenemos tanto miedo a equivocarnos. Nos penalizan si mostramos ambición, nos acusan de no tener escrúpulos y ser trepadoras”. Pero justamente ese deseo de ir por más es motor de cambio, de progreso, de desarrollo profesional. Y el tender redes sirve para “reconocer lo que nos pasa a todas” y para “visibilizar el talento”.