Internet cuántica: el avance que empieza a bajar del laboratorio al negocio (y qué tan lejos está de Argentina)
Con un mercado potencial de hasta US$ 170.000 millones para 2040, la internet cuántica deja de ser un experimento académico para integrarse en la infraestructura de telecomunicaciones actual. Por qué la banca, la energía y los data centers serán los primeros en adoptar esta tecnología que promete blindar los activos digitales más críticos.

Si bien se habla de internet cuántica desde hace varios años, siempre se trató de un desarrollo experimental, con poca probabilidad de que llegue al mundo de los negocios. Sin embargo, algunos avances recientes empiezan a mover la conversación hacia el terreno empresarial. Por ejemplo, investigadores de la Universidad de Tohoku, en Japón, lograron demostrar que es posible mejorar la forma en que se enruta la información cuántica utilizando fibra óptica compatible con las redes actuales, sin necesidad de rediseñar internet desde cero.

En términos simples, el desafío de la internet cuántica no es solo transmitir información, sino poder dirigirla, redirigirla y escalarla dentro de una red real sin que pierda integridad ni seguridad. Hasta ahora, ese fue uno de los principales frenos para su adopción práctica porque cada vez que la información cuántica debía “pasar por un nodo”, se degradaba o se volvía inestable. Este avance nipón demuestra que ese cuello de botella empieza a resolverse, y que puede hacerse sobre la infraestructura de fibra óptica que hoy utilizan los operadores de telecomunicaciones. Lógicamente se requiere equipamiento específico.

Un punto clave para entender el alcance real de la internet cuántica es quién sería el cliente de estas tecnologías. No se trata de que las empresas contraten “internet cuántico” de forma directa. El despliegue inicial estaría en manos de operadores de telecomunicaciones, carriers y grandes proveedores de infraestructura de red, que incorporarían estas capacidades como una capa adicional sobre sus redes existentes. A partir de allí, las compañías accederían a servicios específicos como enlaces ultra seguros o comunicaciones críticas protegidas sin necesidad de operar ni comprender la complejidad tecnológica subyacente.

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“Japón está invirtiendo de manera decidida en tecnologías cuánticas tanto para computación como para comunicaciones, con iniciativas concretas que incluyen desarrollo de computadoras cuánticas fabricadas completamente dentro del país”, explica Pablo Abdala, Ingeniero de Soluciones en Toltech Group, una empresa argentina especializada en infraestructura tecnológica, telecomunicaciones y videovigilancia. Según el ejecutivo, aunque el concepto sigue siendo complejo desde lo técnico, su impacto potencial es fácil de entender para el mundo corporativo: “No se trata de mayor velocidad para el usuario final, sino de redes mucho más seguras, estables y confiables, pensadas para sectores donde una interrupción, una interceptación o una manipulación de datos tiene consecuencias económicas directas”, explica. Por eso, se espera que las industrias de las telecomunicaciones, banca, energía, data centers y grandes corporaciones sean de las primeras en aprovechar esta innovación.  

Por lo pronto, Gonzalo Ozán, Chief Technical Officer (CTO) de la fintech Naranja X, ya tiene a esta tecnología bajo la lupa: “Hoy, internet cuántica es más un tema de largo plazo que algo que vaya a transformar nuestro negocio en el corto o mediano”, y explica que lo accionable ahora es la seguridad post-cuántica: “Prepararnos para que la criptografía actual no quede obsoleta cuando avance la computación cuántica. Esto quiere decir que en lugar de esperar una ‘red cuántica’, lo que planeamos a mediano plazo es migrar a criptografía post-cuántica (PQC), empezando por TLS híbrido (combinación de criptografía clásica + post-cuántica) para proteger datos en tránsito y reducir el riesgo de harvest now, decrypt later (capturar hoy, descifrar mañana)”. A propósito de esto, el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) ya publicó los primeros estándares de criptografía post-cuántica (PQC) y explícitamente empuja a empezar la transición cuanto antes, porque migrar a escala toma años. “AWS, donde operamos, ya está habilitando esto en servicios clave, que nos permitirá avanzar en este camino, sin cambiar toda la infraestructura”, dice Ozán.

Cuándo podría estar disponible la internet cuántica en Argentina

La carrera cuántica ya no es académica sino geopolítica. Además de Japón, China, EE.UU. y la Unión Europea compiten por liderazgo tecnológico en un terreno que redefine la seguridad digital y la soberanía de datos. Con inversiones de miles de millones de dólares, la Unión Europea, por ejemplo, logró recientemente entrelazar procesadores de iones atrapados y memorias cuánticas récord, avanzando hacia redes metropolitanas escalables compatibles con fibra óptica existente. En tanto, científicos de Oxford demostraron este mes un enfoque modular para unir procesadores cuánticos pequeños, inspirado en supercomputadoras clásicas, facilitando comunicaciones ultra seguras y allanando el camino para internet cuántica. @@FIGURE@@

En este sentido, la consultora McKinsey estima en su informe “The Year of Quantum: From concept to reality in 2025”, que el mercado cuántico compuesto por computación y comunicaciones será de entre US$ 90 y US$ 170.000 millones para 2040. En Argentina, Investigadores del CONICET, junto con equipos de la UBA, la Universidad Nacional de Córdoba, la UNSAM y el Instituto Balseiro, trabajan en aplicaciones de computación cuántica aplicadas a simulación molecular, algoritmos de optimización y criptografía post-cuántica.

Los entrevistados señalan que todos estos avances no significan que mañana vayamos a tener una internet cuántica operativa. Incluso explican que otros países serán pioneros antes que el nuestro. De todos modos, tanto Ozán como Abdala expresan que el camino va hacia redes más seguras y eficientes cuando esto es técnicamente viable. Uno de los puntos clave es justamente ese: la compatibilidad con la infraestructura actual reduce costos y acorta los plazos de adopción. Hoy, la infraestructura de telecomunicaciones en Argentina es mayoritariamente clásica, compuesta por fibra óptica y redes móviles 4G/5G, entre otras, sin despliegue comercial de capacidades cuánticas avanzadas.  

“Partiendo de la base actual, fibra óptica convencional es útil para conceptos de Internet cuántica, pero requiere nodos cuánticos especializados, repetidores cuánticos y hardware fotónico específico. Por eso, la transición a comunicaciones cuánticas no se da sobre equipamiento clásico simplemente ‘enchufado’, sino que demanda equipamiento, protocolos y estándares totalmente nuevos”, explica Abdala, y agrega que, “comparado con países que ya hacen pruebas piloto de redes cuánticas o telecomunicaciones cuánticas experimentales, Argentina está en una fase temprana por detrás”. @@FIGURE@@

En relación con los casos de uso, Ozán supone que en su caso esta tecnología podría ser útil para la replicación y sincronización “core” entre sitios críticos: “Es decir, proteger la replicación de core banking, bases de clientes, backups, snapshots, DR, y sincronización de datos ‘joyas de la corona’. Porque son estables, pocos, permanentes, con requerimientos regulatorios por muchos años, muy alto impacto si se comprometen”.

Nuevamente, tomando muchos supuestos para responder, el ejecutivo de Naranja X tiende a pensar que los criterios deberían ser: muy alto impacto si se filtra o manipula, confidencialidad a largo plazo, pocos endpoints fijos, flujo frecuente/constante, alta carga regulatoria o riesgo sistémico. “De lo contrario, sería más escalable y costo-efectivo una estrategia de PQC”, reflexiona.

Respecto a las fechas y el avance de esta tecnología, el ejecutivo de Toltech Group estima una fase temprana que va hasta el 2030, con foco en proyectos de investigación, prototipos, redes piloto e integración de pruebas de concepto; en tanto que luego imagina una fase intermedia entre ese año y 2035 con implementaciones piloto en sectores críticos como defensa, finanzas, data centers seguros, así como también integración de tecnologías cuánticas con redes clásicas. @@FIGURE@@

Por último, recién en una década podría haber un despliegue más amplio con inversiones mayores, demanda industrial y estándares comerciales: “Este patrón se repite en múltiples países, que se inicia con inversiones relativamente modestos y experimentales, ampliación hacia proyectos industriales y educación especializada, y finalmente inversiones mayores cuando existe un claro retorno y ecosistema de adopción”, justifica, y arriesga que la adopción más generalizada podría llegar a partir del 2040.

Si bien es fácil entender los beneficios de este desarrollo, la gran incógnita es poder anticipar cuándo estará disponible en Argentina. Por lo pronto, nadie habla de adopción inmediata, pero sí de un horizonte cada vez más concreto. En el corto plazo, las pruebas piloto y los usos específicos en sectores regulados aparecen como el primer paso. En un plazo más largo, la convergencia entre redes tradicionales y tecnologías cuánticas podría marcar una nueva etapa en la infraestructura digital. Por su parte, Ozán estima que un uso productivo en pocos enlaces críticos podría estar disponible en 5 años, siempre y cuando aparezca oferta comercial ya sea local o regional a través de operadoras de telecomunicaciones o data center con SLA, soporte y costos razonables. “La masificación de clientes llevará mucho más tiempo”, concluye.  

La internet cuántica todavía no es una realidad cotidiana en ninguna parte del mundo, pero dejó de ser una curiosidad académica. Para las empresas argentinas, la clave ya no es entender cómo funciona la tecnología, sino decidir cuándo y cómo empezar a prepararse para lo que se viene en unos años.