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El agentic commerce comienza a operar en LATAM: ¿está la infraestructura de aceptación lista para procesar?

Agustín Parodi Chief Business Officer de Geopagos

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6 Mayo de 2026 17.30

En marzo de este año, Mastercard ejecutó las primeras transacciones agénticas en producción en América Latina. Semanas después, Santander y Visa completaron un piloto en cinco mercados simultáneos —Argentina, Brasil, Chile, México y Uruguay— donde agentes de IA compraron productos de punta a punta, sin intervención humana.

No fueron demos. Fueron compras reales, en comercios reales, con dinero real.

Y sin embargo, si uno mira la capa de aceptación de pagos en la región, la infraestructura que soporta ese flujo fue diseñada para otro modelo. Para transacciones lineales. Para una persona del otro lado que decide, tipea y confirma.

Pagos Virtuales (Pexels)
Pagos Virtuales (Pexels)

Un agente no funciona así.

"El problema no es la IA. El problema es que la infraestructura de adquirencia fue construida para humanos, y los agentes no se comportan como humanos".

Los agentes generan velocidad. Operan en múltiples comercios al mismo tiempo. Producen patrones que los sistemas de detección de fraude actuales no reconocen —porque fueron entrenados sobre comportamiento humano. Y el consentimiento ya no es un click: es una instrucción delegada días antes, dentro de límites que el usuario configuró de antemano.

Eso rompe supuestos básicos de cómo está construida la capa de procesamiento hoy.

La buena noticia es que la demanda no es especulativa. 70% de los consumidores de LATAM ya usa IA en su proceso de compra, según Visa 2026. Y McKinsey y BCG estiman el tamaño global del agentic commerce en US$ 5 billones —del orden del PIB combinado de Brasil, México, Argentina, Colombia y Chile.

El mercado está llegando. La pregunta es quién en la cadena de pagos está en condiciones de operarlo.

Inteligencia artificial y energia
 

Los nuevos flujos agénticos requieren adquirentes que puedan soportar identidades delegadas, tokens agénticos, autorización biométrica y patrones de transacción que la lógica actual clasifica como anomalías.

Esto no es un problema que se resuelve con una actualización de reglas. Requiere una capa de adquirencia que haya sido construida —o reconstruida— para operar sobre APIs, para certificarse con las redes en los nuevos estándares de tokens agénticos, y para gestionar modelos de autorización que no dependen de un formulario de checkout.

En LATAM ya existe esa infraestructura. Hay procesadores y plataformas de adquirencia como servicio que están certificados con Visa y Mastercard, que operan sobre stack moderno y que pueden habilitar a bancos, fintechs y plataformas para aceptar este tipo de flujos sin reconstruir todo desde cero. Esa es la diferencia entre subirse a la ola y quedar procesando el comercio de ayer.

Me parece útil la analogía que dejó este informe: 2026 puede ser para el agentic commerce lo que 2020 fue para Pix. El año en que dejó de ser experimento y se volvió infraestructura.

La diferencia es que Pix fue una decisión de un banco central. El agentic commerce es un cambio cultural, en el comportamiento de pagos, que involucra nuevos jugadores e impacta en todos los existentes.

*Por Agustin Parodi, Chief Business Officer de Geopagos. 

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