Crearon una startup para que las personas puedan trabajar para Europa y cobrar en dólares
Tomás Regache y Julián Mercurio son los fundadores de HelpFly, que ya cuenta con más de 200 clientes en el Viejo Continente, principalmente España. Sus próximos planes.

“Como jóvenes, es muy complicado crecer en la Argentina, alcanzar el objetivo de tener una casa propia o adquirir cualquier bien costoso. Por eso pensamos en cómo dolarizarse sin irnos al vivir al exterior y se nos ocurrió la idea de HelpFly”, cuenta Tomás Regache, co-fundador, quien arrancó en el mundo de los negocios a los 15 años, vendiendo barritas de cereal en el colegio y luego tuvo una marca de ropa con Julián Mercurio, su actual socio.

 

Empezaron a incursionar en el marketing digital bajo el nombre de HelpFly. Al poco tiempo se expandieron y comenzaron a trabajar con clientes en Uruguay, lo que los llevó a su vez a relacionarse con otras agencias de marketing que les derivaban trabajo. "En otras palabras, nos convertimos en agencia de agencias", resume Regache. A partir de ahí, surgió el modelo actual, que es de "un híbrido entre una agencia de marketing y de recruiting".

 

"Nuestro objetivo es asistir a las agencias o empresas extranjeras que necesitan de personal especializado en áreas IT. Les damos la garantía de que conseguiremos ese colaborador o colaboradores idóneos para cubrir ese puesto que están buscando", define Mercurio. "Es un win-win, del lado de los colaboradores ya que cobrarán por su trabajo en dólares, viviendo en Argentina, permitiendo una experiencia de trabajo enriquecida por diferentes culturas, entre otros beneficios", aseguran los jóvenes de 19 años, que ya cuentan con más de 200 clientes en Europa, principalmente en España.

¿Como es el modelo de negocios? "Se divide en dos ejes: contratación y tercerización.  Ahí entra el concepto de offshoring que desarrollamos, es decir, que una empresa extranjera puede armar su equipo de trabajo y fábrica productiva en Argentina, siendo nuestro rol poder ayudarlos en ese desafío. Cuando hablamos de tercerización nos referimos a las empresas que nos confían un trabajo puntual", dice Regache. 

Desde sus comienzos, vincularon a empresas extranjeras con más de 85 freelancers, por un volumen de operaciones de alrededor de US$ 100.000 en concepto de ingresos promedio que obtuvieron esos trabajadores. Según informa Patricio De Gaetano, Voicer de HelpFly, la facturación promedio mensual de la empresa ronda los US$ 1,8 millones y prevé un crecimiento de tres dígitos para el año que viene. 

 

Uno de los diferenciales de HelpFly -el pago en moneda extranjera- es, precisamente, uno de los principales desafíos a sortear en una Argentina con múltiples cepos. "Teniendo en cuenta las restricciones cambiarias, el cobro se hace a través de plataformas que manejan criptomonedas, a través de Binance y por Stable Coins (USDT)", explican los emprendedores. La startup tiene un programa que se llama HelpFly Learning que entre sus objetivos intenta "instruir" y capacitar a los freelancers sobre la manera más conveniente de cobrar. Para 'pesificar' ese dinero y poder utilizarlo en el país, se apoyan en tarjetas como Lemon Cash o BeloApp, tomando como referencia el dólar blue. 

 

"Nuestro objetivo de cara al año que viene es fortalecer nuestro posicionamiento en España y a la vez lanzarnos al mercado anglosajón. También estamos en la búsqueda de ampliar nuestro portfolio de perfiles IT", anticipan. "El potencial del negocio radica no solo en el equipo de trabajo que formamos, integrado en su mayoría por jóvenes menores a 24 años, sino también en que la industria está en constante crecimiento. Al mismo tiempo, analizamos el mercado laboral y sabemos que las exigencias del personal de las empresas son mayores, buscando flexibilidad laboral y descontento por las estructuras rígidas, lo cual suele provocar una alta rotación laboral que no es gratis para las empresas. HelpFly viene a proponer soluciones en ese caso", aseguran los emprendedores, que por el momento no recurrieron a financiación de terceros, sino que se “alimentan" de capital propio