Alquileres de chips de IA: el negocio que Nvidia condiciona para sus socios
La compañía estadounidense exigirá a los proveedores de servicios en la nube que destinen al menos el 51% de su oferta a clientes fuera de China. La medida, que se aplicará a los nuevos contratos, busca restringir el acceso de empresas chinas a procesadores avanzados y podría afectar a operadores que dependen de ese mercado.

Nvidia, la empresa estadounidense que fabrica chips para inteligencia artificial, estableció nuevas condiciones para las compañías que compran sus procesadores y luego alquilan su capacidad de procesamiento a otros clientes.

Según informó el Financial Times, les exigió que al menos el 51% de sus servicios se destine a empresas fuera de China. Con esta medida, Nvidia busca limitar el acceso de las compañías chinas a sus chips más avanzados a través de proveedores de otros países. La nueva condición se aplicará únicamente a los contratos futuros y no afectará a los acuerdos vigentes.

Aunque la empresa todavía no confirmó públicamente la decisión, el Financial Times reveló la medida a partir de una investigación que incluyó testimonios de cinco fuentes al tanto de las conversaciones. Según el medio británico, la instrucción se transmitió a través de equipos comerciales y responsables regionales, y alcanzó a proveedores de distintas partes del mundo, incluso a aquellos que operan fuera de Asia.

La medida fija, en la práctica, un límite del 49% para la participación de clientes chinos en los futuros acuerdos comerciales. Sin embargo, todavía quedan aspectos importantes sin resolver: Nvidia no aclaró si ese porcentaje se calculará sobre la facturación, el número de clientes o la capacidad de procesamiento contratada. Tampoco se conocen los mecanismos que utilizará para supervisar su cumplimiento, una incertidumbre que complica la planificación de inversiones millonarias por parte de los operadores.

Jensen Huang, CEO de Nvidia - AFP vía Getty Images

El alquiler de chips fuera de China enfrenta nuevas restricciones

Las restricciones comerciales de Estados Unidos prohíben la exportación de procesadores avanzados de Nvidia, como el B300, hacia China. Sin embargo, las compañías tecnológicas chinas encontraron una alternativa para acceder a esa capacidad de procesamiento: alquilar servidores ubicados en otros países y utilizarlos de forma remota. Singapur, Malasia e Indonesia figuran entre los principales destinos elegidos para contratar estos servicios.

Este mecanismo permite a las empresas chinas entrenar modelos de inteligencia artificial sin necesidad de importar los procesadores. Los equipos permanecen en centros de datos del exterior, mientras los clientes pagan por el uso de su capacidad de procesamiento. La nueva disposición de Nvidia busca limitar este negocio y exige a los proveedores diversificar su cartera de clientes antes de ampliar los acuerdos comerciales.

Las nuevas condiciones podrían afectar especialmente a las pequeñas empresas de computación en la nube que concentran buena parte de sus ingresos en un número reducido de clientes asiáticos. Un operador de Singapur reconoció ante el Financial Times que conseguir suficientes compradores fuera de China, especialmente en mercados distintos al estadounidense, representa un desafío. Para estas compañías, ampliar su cartera de clientes implica afrontar mayores costos comerciales, destinar más tiempo a captar nuevos contratos y reconsiderar sus proyectos de expansión. Además, enfrentan el riesgo de perder oportunidades de negocio, mantener parte de sus servidores sin utilizar y extender los plazos necesarios para recuperar las inversiones millonarias destinadas a equipos de alto costo.

Foto: chesnot/colaborador/gettyimages

La escasez de chips fortalece el poder de Nvidia

Nvidia cuenta con una ventaja que le permite establecer condiciones más exigentes para sus socios comerciales: la demanda de chips de inteligencia artificial supera ampliamente la capacidad de producción. La compañía tiene una extensa lista de clientes interesados en adquirir sus procesadores, por lo que una eventual reducción de los pedidos vinculados con China no representaría necesariamente una pérdida de ventas. Por el contrario, podría destinar esos equipos a otros compradores que buscan ampliar su infraestructura tecnológica.

En agosto, la empresa estimó ingresos por US$ 108.000 millones para el tercer trimestre de su ejercicio fiscal 2027, una proyección que excluyó las ventas de capacidad de procesamiento destinadas a centros de datos ubicados en China. La previsión se conoció después de que Nvidia registrara una facturación trimestral de US$ 96.200 millones, según sus resultados oficiales. Los números reflejan la magnitud de su negocio internacional y su capacidad para mantener expectativas de ingresos elevadas incluso sin depender directamente del mercado chino.

Las dificultades para satisfacer la demanda mundial de chips también quedaron en evidencia en octubre, cuando Nvidia anunció acuerdos con seis proveedores para aumentar su capacidad de producción. En ese momento, su CEO, Jensen Huang, destacó que la cantidad de pedidos alcanzó niveles extraordinarios y señaló que el principal desafío de la compañía era fabricar suficientes procesadores para responder a las necesidades del mercado. Los acuerdos contemplan la ampliación de la producción de componentes y de las tareas de prueba, dos etapas esenciales para abastecer a los centros de datos. Con una demanda que supera la oferta disponible, Nvidia cuenta con mayor poder de negociación para endurecer las condiciones comerciales de sus socios sin comprometer una parte importante de su facturación.

Con información de Forbes.com