Luciana Reznik lleva una década viviendo en Silicon Valley. Atravesó la pandemia, vio partir a emprendedores y conoció momentos de menor entusiasmo por el futuro de la industria. Lo que observa ahora es distinto: una transformación tecnológica que obliga a volver a aprender, incluso a quienes ya construyeron y vendieron empresas.
"Hoy todos estamos en cero", dice en diálogo con Forbes Argentina. La frase describe una escena que le llama la atención: emprendedores consagrados que se sientan a conversar con jóvenes recién llegados y encuentran conocimientos para intercambiar en ambas direcciones. "Hay una energía de todos empujando, todos haciendo. Ni siquiera te diría compitiendo, porque la oportunidad es tan grande en este momento histórico que se siente esa cuestión de colaboración", sostiene.
Reznik conoce los desafíos de construir una organización de gran tamaño. Junto con Nicolás Magni y Guido Marucci Blas desarrolló Wolox, la firma de transformación digital que Accenture adquirió en 2021. Ahora, los tres vuelven a emprender con Cedalio, una compañía que utiliza agentes de inteligencia artificial para automatizar tareas financieras de grandes empresas.

La diferencia de estructura es contundente. "Yo ya fui líder de una organización de 400 personas", recuerda. En Cedalio, el equipo está formado por los tres fundadores y un ingeniero sénior. La IA también atraviesa sus propios procesos internos.
No se trata de compañías de la misma escala ni del mismo modelo de negocio. Pero la comparación le permite explicar cuánto cambió la manera de empezar: hoy puede dedicar más tiempo al producto y a los clientes, con menos energía puesta en administrar una organización compleja. "Es volver de cero y empezar a aprender, a emprender de cero de nuevo. Y ese desafío me parece superatractivo", afirma.
Una nueva camada argentina
En las últimas semanas, Reznik participó de encuentros en los que conoció a decenas de emprendedores argentinos que no tenía registrados. Entre ellos, identifica una generación de jóvenes de entre 20 y 25 años que llega con proyectos y ganas de construir. "Me llenan de esperanza", dice. Su entusiasmo se vincula tanto con esa energía como con la disposición de los más experimentados a compartir lo que saben.
Cuando llegó a Estados Unidos, recuerda, percibía mayor distancia entre quienes ya habían alcanzado el éxito y quienes estaban dando sus primeros pasos. La aparición de nuevas herramientas y formas de desarrollar productos modificó parte de esa dinámica: la experiencia sigue siendo valiosa, pero las respuestas anteriores ya no alcanzan para resolver todas las preguntas. Su lectura es que la IA reduce algunas barreras que históricamente condicionaron a los fundadores. "Antes necesitabas un nivel de capital y de inversión que hoy no necesitás", explica.

Eso no significa que desarrollar una empresa haya dejado de exigir recursos o conocimientos. Reznik pone una condición: equipos preparados, que sepan elegir e implementar las herramientas adecuadas. Bajo esas circunstancias, sostiene, pocas personas pueden construir productos con un alcance que antes requería una estructura mucho mayor. "Los resultados que logran las startups en tiempo récord es algo que yo hace cinco o diez años no hubiese podido pensar que era posible", asegura.
Para ella, una de las principales ventajas está en la velocidad para probar y corregir. Equipos más pequeños permiten tomar decisiones con menos intermediarios, modificar el producto y volver a conversar con los clientes en ciclos más cortos.
El negocio apareció al escuchar a los clientes
La trayectoria de Cedalio muestra que esa velocidad también sirve para cambiar de rumbo. La compañía comenzó hace aproximadamente tres años con una idea vinculada con el cuidado, el manejo y la trazabilidad de datos. Su enfoque actual llegó después.
El equipo encontró una aplicación en las áreas de energía de grandes empresas. La información sobre consumo estaba distribuida entre documentos y facturas de distintos proveedores. Cuando alguien necesitaba reconstruirla, debía buscarla y organizarla manualmente.
Mientras automatizaban esa recolección, surgieron nuevos pedidos. Los clientes querían aplicar el mismo sistema al resto de las facturas y detectar situaciones que iban más allá del consumo energético. "Esto que estás haciendo para los datos de energía, ¿no me lo podés hacer para todas las facturas?", recuerda Reznik sobre esas conversaciones.
El razonamiento era concreto: si el producto podía identificar una penalidad por exceso de consumo de energía, también podía ayudar a encontrar cargos o diferencias en otros documentos de proveedores.
Hace alrededor de un año relanzaron la propuesta con ese enfoque. Hoy, Cedalio obtiene facturas, extrae información, ejecuta verificaciones mediante agentes y carga los datos en el sistema de gestión de la empresa para que continúe el circuito administrativo y de tesorería. Según Reznik, trabajan con más de diez grandes clientes de la región. Entre las organizaciones que la compañía menciona se encuentran Banco Galicia y Supervielle.
La oportunidad está en una tarea que consume horas de trabajo: abrir documentos, leer importes, comprobar datos y trasladarlos de un sistema a otro. La plataforma busca que las personas intervengan cuando aparece una excepción, en lugar de revisar cada factura de principio a fin.
Menos carga manual y más controles
Reznik estima que Cedalio permite ahorrar 80% del tiempo dedicado al proceso y que menos de 5% de las facturas requiere intervención humana. Son mediciones informadas por la compañía, cuyo alcance depende de los procesos implementados.
Las alertas pueden aparecer porque el sistema encuentra un posible error, porque no tiene suficiente certeza sobre un dato o porque una verificación devuelve una inconsistencia. La CEO menciona ejemplos como diferencias en el cálculo del IVA o problemas al validar una factura ante ARCA.
La información organizada también habilita consultas posteriores. Los equipos pueden generar reportes, analizar gastos por proveedor o preparar una previsión de los pagos de los próximos días.
Para Reznik, parte del valor aparece en controles que antes quedaban pendientes por falta de tiempo. También en la posibilidad de negociar contratos o estudiar precios con información disponible, en vez de dedicar la jornada a reunirla. Eso introduce una pregunta inevitable: qué sucede con los trabajadores cuando una plataforma absorbe buena parte de las tareas repetitivas. "Ningún cliente nuestro echó a alguien por usar nuestra plataforma", responde.
Según su experiencia, los equipos pasan a realizar análisis, revisar contratos o conversar con proveedores. Sin embargo, agrega un matiz: algunas tareas que antes se contrataban a terceros ahora pueden resolverse internamente.
Su observación describe lo que ocurre entre los clientes de Cedalio. No permite anticipar el efecto de la IA sobre todo el empleo administrativo, pero muestra que el impacto puede alcanzar tanto la organización interna como la contratación de servicios externos.
El capital sigue teniendo un papel
Cedalio levantó una ronda al comienzo de su recorrido y pasó por Y Combinator. Entre sus inversores está Guillermo Rauch, fundador y CEO de Vercel. Según Reznik, desde aquella ronda inicial no volvieron a buscar financiamiento.

Aunque sostiene que hoy es posible comenzar con menos recursos, no descarta el valor del capital externo. En su negocio, uno de los principales motivos está en el tiempo que demanda vender a grandes organizaciones: cerrar un primer cliente puede llevar un año o más.
Una estructura liviana reduce el costo de sostener ese período, pero no lo elimina. Además, considera que contar con fondos puede ayudar a avanzar más rápido en un mercado con muchas oportunidades abiertas al mismo tiempo.
Su planteo distingue dos objetivos: construir un buen negocio con recursos acotados y buscar una escala mucho mayor en una ventana competitiva breve. Para lo segundo, cree que estar capitalizado sigue ofreciendo una ventaja.
"No todo tiene que ser agéntico"
Los próximos pasos de Cedalio combinan expansión geográfica y nuevos productos. Reznik describe una operación consolidada en Argentina, primeros clientes en Chile y un proyecto gubernamental en Centroamérica. También busca ampliar su presencia en Brasil y otros mercados de la región.
En paralelo, trabaja para incorporar la ejecución de pagos mediante alianzas con entidades financieras locales. La funcionalidad responde a una demanda de clientes que, después de recibir la información de sus obligaciones, quieren resolver también el paso siguiente.
La visión de Reznik es que los agentes podrán operar con presupuestos y ejecutar pagos dentro de reglas y límites definidos. Pero eso exige resolver cuestiones de identificación, autorizaciones y cumplimiento regulatorio en cada país.
"No todo tiene que ser agéntico", advierte. Hay tareas que, según explica, deben continuar a cargo del software tradicional porque resulta más eficiente. El desafío está en combinar ambas tecnologías y decidir qué responsabilidad corresponde a cada una.
La compañía también identifica oportunidades en cuentas por cobrar, auditoría y cumplimiento. El objetivo es ampliar gradualmente su presencia dentro de las áreas financieras, a partir de procesos que los propios clientes piden automatizar.
Reznik vuelve así a una experiencia que conoce: escuchar a grandes empresas y construir tecnología para resolver sus problemas. Lo que cambió es la estructura necesaria para hacerlo y la velocidad con la que puede avanzar. Después de liderar una organización de cientos de personas, vuelve a aprender con un equipo de cuatro, en un Silicon Valley donde percibe que incluso los más experimentados están revisando sus certezas.