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Infantino y Trump, con el fútbol en las manos
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Infantino y Trump, con el fútbol en las manos
Photo by Tasos Katopodis - FIFA/FIFA via Getty Images

Paso atrás de Infantino: tras el boicot de la UEFA, la FIFA suspendió el proyecto para ceder el 20% de la Copa del Mundo a un fondo de inversión

Redacción Forbes

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La UEFA recibió con satisfacción la decisión de la FIFA, aunque mantuvo el tono de su dura oposición al proyecto. "El fútbol no está en venta", afirmó en un comunicado oficial. El episodio dejó al descubierto las tensiones en torno a la estrategia comercial impulsada por Gianni Infantino, luego de un Mundial 2026 que generó ingresos récord por US$ 9.000 millones.

1 Agosto de 2026 12.42

Finalmente, al cabo de una semana convulsionada, Gianni Infantino decidió cancelar el proyecto de FIFA Forward Enterprise, la filial comercial con la cual aspiraba a rediseñar la organización de los eventos de la entidad que rige el fútbol global, incluida la Copa del Mundo, y cuyo 20% estaba destinado a un fondo de inversión.

La poderosa UEFA había anunciado que sus 55 selecciones dejarían de participar en los torneos de la FIFA si la iniciativa seguía adelante. Tras la suspensión de la "privatización", emitió un comunicado para celebrar el anuncio. Destacó que "acoge con satisfacción la decisión de la FIFA de retirar el plan de vender una participación en sus competiciones a manos privadas".

El comunicado de la UEFA, dado a conocer en la mañana del sábado, estuvo lejos de exhibir un tono de distensión y dejó en claro que no estará dispuesta a admitir propuestas de estas características. Además, agradeció a aficionados, federaciones, futbolistas y jefes de Estado, entre otros, por haber "demostrado al presidente de la FIFA que el fútbol no está en venta".

La propuesta de Infantino preveía ceder por US$ 4.200 millones el 20% de FIFA Forward Enterprise a Thrive Eternal, una filial de Thrive Capital, propiedad del multimillonario Josh Kushner, propietario de los San Francisco Giants, hermano del yerno de Donald Trump e hijo del embajador de Estados Unidos en Francia.

El conflicto y lo que viene

El plan de la FIFA de vender los derechos comerciales a inversores privados, prometiendo mayores ingresos para las asociaciones nacionales, desató un fuerte conflicto. La UEFA, con un sólido respaldo de las federaciones norteamericanas y asiáticas, amenazó con boicotear completamente futuras competiciones de la FIFA si el plan seguía adelante.

Esta oposición unificada y contundente sugiere que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, subestimó gravemente el clima existente. Los expertos señalan varios factores para explicar ese error: haber confundido los beneficios récord de la Copa del Mundo con un respaldo genuino de aficionados y jugadores; la toxicidad política introducida por los vínculos del inversor Joshua Kushner con la administración Trump; y un estilo de conducción vertical que genera puntos ciegos.

Una serie de resultados favorables en eventos anteriores también pudo haber alimentado una percepción equivocada de apoyo generalizado, llevándolo a subestimar la resistencia. No se trató simplemente de que la UEFA, la confederación que gobierna el fútbol europeo, se opusiera al plan, algo que probablemente Infantino esperaba. Lo verdaderamente significativo fue la unidad y la firmeza con las que lo hizo, prometiendo un boicot total a futuras competiciones de la FIFA y sumando el respaldo de las confederaciones de Norteamérica y Asia.

Quizá Infantino termine imponiéndose en este asunto. Pero, desde luego, todo indica que el exabogado suizo-italiano, de 56 años, fue demasiado lejos. La pregunta es por qué.

A pesar de las críticas que ha recibido desde que asumió la presidencia de la FIFA en 2016, Infantino generalmente ha demostrado un buen instinto para distinguir entre ideas impopulares e ideas inviables. ¿Por qué no lo hizo esta vez, cuando la oposición era tan evidente desde el comienzo?

Al concluir el Mundial de 2026, la FIFA revisó al alza sus ingresos proyectados para el ciclo de cuatro años hasta los US$ 15.000 millones, muy por encima de las expectativas iniciales. Sin embargo, que el mercado haya acompañado el crecimiento comercial del torneo no implica necesariamente un respaldo a la forma en que ese proceso fue gestionado.

Eso quedó reflejado durante el propio Mundial. Sí, los aficionados pagaron precios muy elevados para asistir a los partidos. Pero también abuchearon a Infantino cada vez que aparecía en público, al igual que cuestionaron la pausa para hidratarse, considerada por muchos como un reflejo de una americanización no deseada del torneo. Fue un Mundial en el que los aficionados, y en ocasiones también jugadores y selecciones, participaron a pesar de sus objeciones sobre la forma en que se administraba la competencia.

Para algunos dirigentes de la UEFA, la parte más problemática de la propuesta de comercialización de la FIFA quizá no haya sido la idea en sí, sino quién estaba detrás de ella. Se reveló que Joshua Kushner era uno de los principales inversores del proyecto para crear FIFA Forward Enterprise, la nueva entidad que administraría las actividades comerciales de la FIFA. Su hermano es Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump y uno de sus asesores más cercanos.

Cualquier percepción de una participación vinculada al entorno de Trump probablemente volvió la propuesta mucho más tóxica en Europa de lo que habría sido en otras circunstancias, especialmente por la relación cada vez más tensa entre la administración estadounidense y la Unión Europea.

Es muy probable que ese contexto haya reforzado la unidad europea frente a una iniciativa que no solo era vista como un intento de controlar comercialmente la Copa del Mundo, sino también como una operación con implicancias políticas. Todo ello ocurre, además, en un momento en el que Europa percibe su posición en el orden global como cada vez más frágil.

Cada vez resulta más evidente que Infantino conduce la FIFA como un ejecutivo con amplios poderes, que impone sus decisiones antes que construir consensos dentro de la organización. Ese modelo puede ofrecer ventajas, especialmente para adaptarse con rapidez a los cambios. Sin embargo, también puede generar un entorno en el que el círculo de asesores termine reflejando únicamente la visión del presidente, alimentando así importantes puntos ciegos.

Es probable que lo que Infantino interpretó como el histórico éxito del Mundial 2026, con ingresos para la FIFA por US$ 9.000 millones, haya sido precisamente lo que lo llevó a acelerar demasiado rápido hacia un objetivo para el que ya no contaba con el respaldo suficiente de muchos de quienes, en su momento, apoyaron su llegada a la presidencia del fútbol mundial.

Este artículo fue elaborado con información original de Forbes.com.

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