Ni siquiera los mercados se abstraen de la obsesión del Mundial. Bancos de inversión que desarrollan modelos probabilísticos para medir y pronosticar resultados al tiempo que hasta la reacción de los inversores queda influida por el marcador. ¿Puede Messi hacer subir la Bolsa, potenciar ganancias e, incluso, bajar el riesgo país?
Tres economistas, un británico, un español y un noruego, estudiaron más de 1.100 partidos desarrollados en 30 años y en 39 países para llegar a la conclusión de que, efectivamente, los resultados de los partidos importantes influyen en el ánimo de los inversores y pueden determinar mayores ganancias y, sobre todo, grandes pérdidas cuando aparecen las derrotas. No será, este último, el caso para la Argentina, al menos esta semana.
El trabajo “Sports Sentiment and Stock Returns”, firmado por Alex Edmans, Diego García y Øyvind Norli, publicado en The Journal of Finance en 2007 encontró que, tras una derrota, los índices bursátiles caen en promedio entre 0,4% y 0,5% al día siguiente. Las victorias, en cambio, no generan un efecto tan estadísticamente significativo, aunque la rentabilidad subió 5 puntos básicos en la media de los truinfos analizados en el estudio.
La explicación que ofrecen los autores es que el fútbol, por su capacidad de movilizar emociones colectivas, altera el humor de millones de personas al mismo tiempo. Esa desilusión se traslada a las decisiones de inversión: los inversores, afectados por el ánimo negativo, tienden a vender más y asumir pérdidas. En palabras del estudio, es difícil imaginar otros eventos regulares que provoquen cambios de humor tan masivos y sincronizados en una población.
Por eso, el impacto no es uniforme. Los partidos de eliminación directa, como los de un Mundial, generan caídas más pronunciadas, cercanas al medio punto porcentual. Incluso las derrotas en fases de grupos pueden provocar pérdidas mayores, porque afectan las expectativas de continuidad en el torneo. El efecto también se detectó en otros deportes como rugby, cricket y baloncesto, aunque con menor intensidad.
Este hallazgo desafía la visión clásica de los mercados como espacios puramente racionales. Si un resultado deportivo puede mover índices nacionales, significa que el sentimiento colectivo es una variable económica real. Los autores descartan que el efecto se deba a factores económicos directos, como una caída en la productividad, y lo atribuyen exclusivamente al estado de ánimo de los inversores.
Tal vez por eso, bancos como Goldman Sachs siguen tan de cerca las diferentes instancias de la Copa del Mundo y analiza los favoritos del Mundia. Tras los primeros encuentros, el modelo probabilístico del banco sitúa a España (20,6%), Francia (20,3%) y Argentina (17,8%) como las selecciones con mayor probabilidad de alzarse con el trofeo. Sin embargo, el inicio de la competición ha traído consigo sorpresas que están ajustando las expectativas de los analistas.
España, aunque lidera por un estrecho margen, sembró dudas tras su inesperado empate 0-0 ante la debutante Cabo Verde, encuentro marcado por la preocupación sobre la condición física de su estrella Lamine Yamal. En contraste, Francia y Argentina han tenido debuts arrolladores que han ratificado su potencial goleador. Los galos se impusieron 3-1 a Senegal con un doblete de Kylian Mbappé, mientras que la Albiceleste goleó 3-0 a Argelia con un histórico "hat-trick" de Lionel Messi, quien ya igualó a Miroslav Klose como máximo goleador de todos los tiempos en los mundiales.
Con el debut inminente de Inglaterra y Portugal, las simulaciones de Goldman Sachs sugieren que la lucha por la cima de los grupos será encarnizada. El modelo, basado en 50.000 simulaciones, advierte que la brecha entre los favoritos se ha reducido drásticamente tras los primeros resultados.