Relatos de emprendedores que avanzaron sin red, capital ni aval, y convirtieron la inexperiencia en motor. Casos que muestran que la práctica se forja al andar y que la supuesta falta de rodaje puede ser el impulso para animarse.
Este emprendedor trasladó Dify a Menlo Park. La compañía de código abierto ya es rentable, cuenta con 100 empleados y más de 280 clientes, y apuesta por crecer en EE.UU. pese a la tensión bilateral.
Un grupo de referentes internacionales, desde Martín Varsavsky hasta el senador chileno Felipe Kast, acompañan el lanzamiento del fondo de private equity que apunta a US$ 50 millones e invertirá en energía, agronegocios, infraestructura y real estate.
La startup Tofu rastrea metadatos públicos para detectar identidades falsas entre los postulantes y ya incorporó su sistema a plataformas de contratación masiva.
Nicolás Abramovich y Diego Cabrosi fundaron Tienda de Puntos para acercar herramientas de lealtad a las pymes. Con inteligencia artificial y un modelo de bajo costo, la firma argentina ya opera en 300 ciudades y planea su expansión a México.
En pleno aislamiento global, la pareja invirtió sus ahorros, incluido el dinero del casamiento, para lanzar Arrae y transformar necesidades cotidianas en productos aspiracionales con respaldo científico. Así escalaron a nueve cifras y llegaron a las grandes cadenas de EE.UU.
Después de atraer 3.700 millones de dólares en capital nuevo y formar jóvenes multimillonarios en Polymarket y Kalshi, las empresas emergentes del mercado de predicciones están de moda, especialmente entre los recién graduados universitarios.
La compañía fundada por Qasar Younis ya factura cientos de millones, seduce a gigantes de la industria y apuesta a convertirse en el cerebro digital de vehículos civiles y militares, mientras acelera en la carrera por la autonomía total con aliados globales y contratos millonarios.
La iniciativa está liderada por Staff Sheehan, científica y emprendedora con antecedentes en Yale y en el sector de tecnologías limpias, que apuesta a reutilizar combustible gastado para desarrollar baterías de larga duración. Con respaldo de fondos privados y apoyo del Departamento de Energía de Estados Unidos, su compañía busca convertir un pasivo ambiental acumulado durante décadas en una fuente eléctrica capaz de abastecer aplicaciones civiles y militares sin recambio frecuente.
Después de pasar por quirófano cuatro veces por un error médico, fundó una empresa que cruza millones de datos para señalar a los profesionales que obtienen mejores resultados. Ya consiguió clientes como Mercy y Mohawk, y levantó US$ 118 millones en una ronda liderada por Kleiner Perkins.
Nació en medio del furor por los modelos de lenguaje y en menos de cuatro años captó la atención de gigantes como Google y OpenAI. Con una cartera que incluye a estudios top y multinacionales, busca cerrar una mega ronda que la meta en el club de las startups más valiosas del sector tech.
La startup de Jesse Zhang, un joven fundador con pasado en Harvard y el mundo gamer, acaba de cerrar una ronda millonaria para expandir su negocio de bots que resuelven trámites y consultas sin intervención humana.
La compañía fundada en 2014 para controlar licencias y antecedentes de choferes como los de Uber ahora apunta a detectar fraudes laborales sofisticados. El 40 % de las postulaciones que analiza tienen datos falsos, y ya revisa identidades en 195 países.
La compañía que lidera cerró una ronda de US$ 725.000, sumó acuerdos preliminares con aeropuertos, un partnership con Corporación América y ya trabaja en las primeras pruebas piloto.
Quedarse sin techo, sin ingresos o al borde del colapso no detuvo a estas personas. Frente a la desesperación, eligieron probar una idea, dar un paso o intentarlo una vez más. Hoy generan millones y marcan el rumbo en sus industrias.