Antes de que bajen los números, hay gestos que delatan la falta de nuevas ideas. Qué rutinas muestran si una empresa sigue creando o solo repite fórmulas que alguna vez funcionaron.
Mientras muchos siguen posteando como si nada hubiera pasado, las nuevas reglas del juego en LinkedIn explican por qué tu contenido ya no se mueve. Qué están haciendo distinto los que sí logran visibilidad y cómo podés sumarte antes de que sea tarde.
Entre elogios medidos y críticas filosas, Hernán Lacunza le pone “un 5” a la reforma laboral, advierte que “por sí sola no va a generar empleo”, ¿chicanea? que “es más fácil bajar la inflación de 20 a 3 que de 3 a 0” y califica el conflicto del Indec como “todo pérdida”.
La Confederación General del Trabajo (CGT) decidió jugar una de sus últimas cartas fuertes frente a la reforma laboral de Javier Milei: un paro general de 24 horas, sin movilización, el día en que la Cámara de Diputados trate el proyecto que ya cuenta con media sanción del Senado.
Dejar de pensar en lo que se puede conseguir y empezar a ofrecer valor real: cómo cambian los resultados cuando la conexión se basa en generosidad, coherencia y curiosidad.
Frente al avance de la automatización, aparecen perfiles que entrelazan pensamiento crítico, sensibilidad interpersonal y dominio técnico. Qué habilidades buscan las empresas y por qué la clave no está en competir con la tecnología, sino en usarla como aliada.
La promesa de estabilidad a cambio de buenas notas y un título universitario perdió peso frente a algoritmos que hacen el trabajo en minutos. En este nuevo escenario, aprender de verdad, arrancar antes, probar por cuenta propia y elegir bien cómo capacitarse puede marcar la diferencia.
En una organización global como Securitas, la conducción no se reserva para las cúpulas: se cultiva en el día a día de quienes coordinan equipos. Qué aprendizajes dejan quienes gestionan talento en contacto directo con la operación.
La desconexión emocional con los puestos laborales avanza mientras las trayectorias se vuelven más fragmentadas, personales y adaptables. La estabilidad ya no se busca en una empresa: se construye con herramientas propias.
Adaptarse a nuevas tecnologías, dominar herramientas digitales y construir vínculos sólidos ya no son diferenciales, sino condiciones básicas. Especialistas en talento explican qué prácticas pueden marcar la diferencia al buscar trabajo.
Aunque el exceso de trabajo se suele asociar con la ambición o la productividad, muchas veces esconde mecanismos más complejos, ligados al perfeccionismo, la culpa o la necesidad de validación.
Aceptar cada pedido con tal de quedar bien puede derivar en sobrecarga, frustración y estancamiento. Por qué saber poner límites también construye respeto y abre otras puertas.
Entre reportes previsibles y frases ensayadas, se diluye lo más valioso: la posibilidad de pensar en voz alta y detectar lo que nadie se anima a decir.
En un contexto de mercados volátiles, desconfianza informativa y saturación de contenidos
generados por inteligencia artificial, las empresas están descubriendo que la narrativa se
convirtió en un activo estratégico. Ya no se trata solo de comunicar, sino de construir confianza,
atraer capital y talento, y explicar cómo se crea valor a largo plazo.
Mientras algunos suman pendientes que nadie revisará en marzo, otros ya empezaron a cortar lastre. Deciden qué dejar de hacer, podan reuniones eternas y usan la tecnología para simplificar. El premio: equipos más livianos y con las ideas claras antes del brindis.
La exigencia de arrancar el año con energía renovada puede volverse un lastre silencioso para quienes ya operan al límite. Entre mandatos autoimpuestos y sistemas que no se detienen, el cansancio estructural se disfraza de falta de carácter.
El liderazgo desde la verticalidad ya no funciona: las empresas más competitivas apuestan a la colaboración. No se trata solo de “trabajar en equipo”, sino de usar la calidad de los vínculos como una palanca estratégica de desempeño.
En un ecosistema corporativo marcado por la hiperconectividad, Randstad advierte que la incapacidad de desenchufarse del trabajo durante el receso estival no solo afecta la salud mental, sino que compromete la performance laboral del año entrante.
Hay cambios que se anticipan, que se organizan, que incluso se planean durante años. ¿Pero qué pasa cuando el cambio se torna ingobernable y se pierde todo atisbo de previsibilidad? ¿Cómo liderar cuando uno tiene la sensación de vivir en una “montaña rusa”, avasallado por nuevas tecnologías, sabiendo que las recetas que funcionaban hasta ahora han quedado obsoletas?