Con 48 selecciones, 104 partidos y una audiencia proyectada de más de 6.000 millones de personas, las marcas y cadenas de televisión buscarán captar una vidriera inédita para conectar con consumidores de todo el mundo.
El Museo de la máxima autoridad del fútbol mundial instala en Rockefeller Center su exposición gratuita presentada por Hyundai: trofeos, camisetas, objetos originales y experiencias inmersivas para recorrer 96 años de fútbol.
El FBI detectó páginas que imitan a la FIFA, sorteos apócrifos y ofertas de entradas con las que los delincuentes buscan robar datos personales de los hinchas.
El ente rector del fútbol mundial apostará por Netflix Games para llevar el Mundial 2026 al televisor, mediante una propuesta incluida en la suscripción y pensada para usarse desde el celular.
El Mundial será el mayor ensayo de seguridad aérea en suelo estadounidense, con estadios colmados, millones de asistentes y una amenaza que ya cambió la guerra moderna.
El cambio entusiasma a las marcas, pero inquieta a los hinchas más tradicionales, que ven en la transformación una amenaza para la identidad histórica del fútbol.
El mercado secundario muestra una caída del 23% en el valor promedio de las entradas, mientras la falta de certezas sobre el stock disponible, la estrategia comercial de la FIFA y los costos logísticos abren dudas sobre la demanda real del torneo.
Con el equipo de 30 creadores de contenido de la FIFA en la red social china, además de un acuerdo exclusivo con YouTube, se avecina un Mundial en el que usuarios, plataformas y emisoras competirán por la atención de los hinchas durante la competencia.
Un estudio analizó qué tan preparadas están las ciudades anfitrionas para recibir grandes multitudes durante el torneo: Boston, Houston y Ciudad de México figuran entre las más accesibles, mientras Los Ángeles, Vancouver y Toronto aparecen como las más difíciles para llegar y salir del estadio.
Los acuerdos comerciales de FIFA exponen cómo las grandes marcas que acompañan al torneo también reflejan tensiones geopolíticas, intereses industriales y disputas por influencia entre potencias.
El reconocimiento rescata el origen noventoso de una saga que mezcló fútbol, licencias, cámara isométrica y cultura gamer, y que hoy vuelve al centro de la escena en la previa del Mundial 2026.
La FIFA terminó su histórico vínculo con Panini y, desde 2031, Fanatics, su empresa, tendrá la licencia de los álbumes del Mundial. Detrás de la compañía está un empresario estadoundiense que convirtió el fanatismo deportivo en su combustible para hacer negocios.
La expectativa por una avalancha de turistas quedó lejos de las previsiones iniciales: en varias ciudades sede, los hoteles registran reservas similares o inferiores a las de un verano normal.
El titular del organismo sostuvo que los valores responden al mercado estadounidense y al peso de la reventa, en medio de cuestionamientos de hinchas y asociaciones europeas por costos cada vez más inaccesibles.
La reventa oficial de FIFA expuso valores inéditos para el partido del 19 de julio en el MetLife Stadium, con localidades que llegaron a casi US$ 2,3 millones y comisiones del 15% para compradores y vendedores, mientras crecen las críticas por un Mundial cada vez menos accesible para los hinchas.
La Copa del Mundo 2026 se perfilaba como el "big bang" definitivo del marketing deportivo en Norteamérica. Sin embargo, una combinación de precios dinámicos, hoteles fuera de órbita y un contexto geopolítico sensible está provocando un fenómeno impensado: el repliegue del fanático global.