El cambio entusiasma a las marcas, pero inquieta a los hinchas más tradicionales, que ven en la transformación una amenaza para la identidad histórica del fútbol.
Las grandes marcas ven en la Copa Mundial de la FIFA 2026 una vidriera clave para probar si la moderación ya no es una tendencia de nicho, sino una nueva forma de vivir el fútbol, el consumo y la experiencia social alrededor de la cerveza.
De la épica de Qatar 2022 a los orígenes obreros del fútbol moderno, una selección de series, películas documentales y biopics para llegar al Mundial con la memoria encendida, el corazón preparado y la certeza de que la pelota siempre cuenta mucho más que un partido.
El mercado secundario muestra una caída del 23% en el valor promedio de las entradas, mientras la falta de certezas sobre el stock disponible, la estrategia comercial de la FIFA y los costos logísticos abren dudas sobre la demanda real del torneo.
Un estudio analizó qué tan preparadas están las ciudades anfitrionas para recibir grandes multitudes durante el torneo: Boston, Houston y Ciudad de México figuran entre las más accesibles, mientras Los Ángeles, Vancouver y Toronto aparecen como las más difíciles para llegar y salir del estadio.
Los acuerdos comerciales de FIFA exponen cómo las grandes marcas que acompañan al torneo también reflejan tensiones geopolíticas, intereses industriales y disputas por influencia entre potencias.
El evento reunirá a figuras globales en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, con Chris Martin a cargo de la producción y una campaña de Global Citizen para impulsar la educación infantil.