El Gobierno dice que lo peor ya pasó y se entusiasma con una reactivación de la economía. Hay ciertos datos en este sentido, pero aún resta que el proceso se extienda a más sectores y se consolide.
La actividad cayó 25% interanual en febrero y desde diciembre ya se perdieron 100.000 puestos de trabajo registrados. Tras el freno de la obra pública, el sector espera que se estabilice la macro para impulsar la demanda.
Mientras que la parte financiera y fiscal genera mejores expectativas, hay un fuerte interrogante por la caída de la actividad económica y las perspectivas de recuperación.
Construcción e industrias vinculadas, junto a ramas de actividad orientadas al mercado interno, como alimentos, textiles, calzados, químicos, muebles, e industrias metálicas, son los más perjudicados.
Los datos de enero marcan una fuerte contracción en ventas internas y producción. Las exportaciones, en cambio, subieron un 35% gracias a los envíos a Brasil.
La falta de divisas, la aceleración de la inflación que disparó la devaluación, la pérdida del poder adquisitivo y el efecto de la sequía condicionarán la dinámica del PBI en los próximos meses.