Ualá tiene aún un gran objetivo pendiente: salir a la bolsa. Así lo expresó Pierpaolo Barbieri, fundador y CEO de la compañía, durante su participación en el Summit Reinventando Argentina, organizado por Forbes. Al describir sus aspiraciones para los próximos años, el empresario vinculó ese paso con la expansión de la banca digital en América Latina y con una compañía que dependa cada vez menos de su fundador.
"A nosotros nos queda un gran sueño pendiente, que es eventualmente lograr un IPO", afirmó. Sin anunciar una fecha para concretarla, recordó que son pocas las empresas tecnológicas nacidas en el país que recorrieron ese camino en los últimos años y mencionó los antecedentes de Globant y Despegar.
La conversación se desarrolló en el marco del panel "Economía del conocimiento: la nueva gran ola", que reunió a Pierpaolo Barbieri y a Guibert Englebienne, cofundador de Globant y presidente para América Latina y Globant X, con la moderación de Alex Milberg.
Barbieri también compartió una proyección sobre el crecimiento internacional de la compañía: "Nosotros pensamos que eventualmente, probablemente en un año o dos, ya las cuentas afuera de Argentina sean más que las cuentas de Argentina, pero esta sigue siendo nuestra casa y donde tenemos el 80% del equipo, porque creemos en el talento argentino para desarrollar la banca digital en América Latina".
Esa expansión convive con una transformación de la estructura interna. El ejecutivo expresó su intención de construir una empresa más horizontal, capaz de atraer y potenciar talento, "y que dependa cada vez menos del CEO fundador".
Digitalización y crédito, los objetivos de origen
Para Barbieri, el crecimiento de Ualá se inscribe en un proceso que todavía tiene un amplio recorrido en la región. Según las cifras que compartió durante el encuentro, las transacciones digitales representan más del 70% en China y rozan el 50% en Europa y Estados Unidos, mientras que en América Latina se ubican entre el 22% y el 23%.
"Una de las certezas que tengo es que mañana va a haber más transacciones digitales que hoy, y pasado mañana va a haber muchas más que hoy", sostuvo. Para el empresario, esa transformación permite crecer a las compañías tecnológicas y, al mismo tiempo, atender una deuda social: la exclusión de millones de personas de los servicios financieros.
Al recordar los comienzos de Ualá, explicó que la compañía nació con dos sueños. El primero era dar acceso a cuentas que permitieran protegerse de la inflación y pagar digitalmente. El segundo era desarrollar el crédito. "Porque cuando en una sociedad no tenemos crédito, el rico es rico porque ya tiene los activos y el pobre es siempre pobre. Entonces, la movilidad social sin crédito es básicamente imposible", afirmó.
Desde esa perspectiva, defendió la necesidad de sostener condiciones macroeconómicas que permitan invertir y financiar el crecimiento. "Con inflación de 200%, es obvio que el desarrollo sostenible es imposible", señaló. Barbieri reclamó que esa estabilidad trascienda a una administración. "Necesitamos el capital y una estabilidad macroeconómica que espero que no dependa de un gobierno, sino que dependa de esta sociedad, porque siempre es fácil culpar al gobierno", expresó.
La inteligencia artificial cambia el tamaño de las organizaciones
La inteligencia artificial ocupó otro lugar central en su intervención. Barbieri contó que Ualá comenzó a utilizarla intensivamente hace dos años y medio y que sus efectos se hicieron sentir especialmente en las áreas de soporte, cobranzas y programación.
"Antes, todos competíamos para ver los tamaños de las organizaciones y ahora siento que es una ventaja ser más chicos", sostuvo. A su entender, la transformación tecnológica obliga a los líderes a pensar estructuras más horizontales y pequeñas, capaces de hacer más con tecnología.

El desafío, advirtió, también es social: encontrar nuevas oportunidades para quienes dejen de integrar compañías de gran tamaño, de modo que puedan emprender, desarrollarse y construir un sentido de pertenencia a través del trabajo. Aun con esos cambios, consideró que las oportunidades para el talento argentino son mayores. Señaló que la inteligencia artificial no reemplaza el criterio de las personas ni de los equipos directivos y destacó que el acceso global a los nuevos modelos reduce barreras para crear productos y probarlos en el mercado.
El capital, una condición para que surjan más empresas
Para aprovechar esa oportunidad, Barbieri identificó una limitación: la disponibilidad de financiamiento. Explicó que esa preocupación lo llevó a crear un pequeño fondo de capital de riesgo junto con inversores de Ualá.
Según recordó, América Latina atravesó un pico de inversión alrededor de 2021 y 2022, seguido por una caída importante. También afirmó que, en 2019, la ronda de Ualá representó el 95% del capital de riesgo invertido en Argentina."Tenemos que romper eso, porque si se fondean sólo dos empresas, nunca vamos a tener el ecosistema tan desarrollado", planteó.
Para cerrar, el fundador de Ualá sostuvo que las posibilidades que abre la tecnología necesitan condiciones concretas para convertirse en nuevos negocios: "Necesitamos al talento y necesitamos al capital, y además un contexto regulatorio que lo permita".