El panel "Infraestructura y movilidad para una nueva economía" reunió a Santiago Castro Piccolo, CEO de OCASA; Germán Federico Morales, vicepresidente de iFLOW; y Christian Kimelman, country manager de BYD en Argentina, durante una nueva edición del Forbes Reinventando Argentina Summit. Con la moderación del periodista Agustín Jamele, los ejecutivos analizaron las oportunidades que abren sectores como la minería y la energía, las condiciones necesarias para acompañar su crecimiento y el papel de la innovación tecnológica.
Uno de los principales puntos de coincidencia fue que el desarrollo de nuevas actividades productivas requiere una infraestructura capaz de acompañar su expansión. Morales puso el foco en las limitaciones del sistema de transporte argentino y señaló que menos del 5% de la carga se mueve por tren. "Argentina tiene un desafío todavía: crear infraestructura y generar eficiencia. No hay buenas redes multimodales creadas. Tenemos que ponernos a la altura con infraestructura, el desarrollo de rutas y mejorar esa conectividad", sostuvo. Como referencia, mencionó que Estados Unidos y China transportan más del 50% de sus cargas por ferrocarril.
Para Castro Piccolo, la demanda logística también está cambiando a partir del crecimiento del comercio electrónico, tanto en el mercado local como en las operaciones cross border. A esto se suma el avance de la minería y la energía, dos actividades que necesitan redes más desarrolladas para sostener sus niveles de producción. "Vemos una oportunidad muy interesante en los sectores de minería en Salta, Catamarca y San Juan. Hay proyectos muy interesantes en los que estamos pudiendo participar", explicó. En el sur, agregó, el desarrollo de oil & gas también impulsa la necesidad de ampliar y optimizar una red que ya no alcanza para responder a las necesidades de productividad de la industria.
Infraestructura, integración y financiamiento: las condiciones para crecer
La posibilidad de acompañar esos proyectos exige, además, una mayor integración entre los distintos actores de la cadena de suministro. Morales señaló que, en zonas remotas donde se desarrollan actividades como la minería o la explotación de Vaca Muerta, existen dificultades para encontrar proveedores locales que cumplan con los estándares de calidad que requiere la industria. Frente a ese escenario, planteó que los operadores logísticos pueden asumir un rol más amplio, articulando servicios y generando eficiencias.
En ese esquema, el acceso al capital aparece como otra condición para sostener el crecimiento. Castro Piccolo contó que OCASA está trabajando en un nuevo centro de distribución automatizado que le permitirá llegar a todo el país con mayor escala y menores costos. Sin embargo, advirtió que las necesidades van más allá de las inversiones individuales de las compañías. "Naturalmente va a haber necesidad de capacidades logísticas y necesariamente va a requerir financiamiento", afirmó. Por eso, propuso incorporar el tema a la agenda de discusión y avanzar hacia una política de Estado que permita financiar la infraestructura que necesitan los sectores productivos.

En paralelo, la movilidad eléctrica empieza a mostrar señales de crecimiento en el mercado argentino. Kimelman explicó que BYD decidió establecer una filial propia en el país después de 10 años de análisis y seguimiento del mercado. Desde su desembarco, la compañía ya patentó más de 13.000 unidades y, según detalló el ejecutivo, el 30% de sus ventas corresponde a los dos modelos 100% eléctricos que ofrece en su portafolio, una proporción superior a la que habían proyectado. "La gran transformación es justamente romper con paradigmas y hacer que la gente se acerque a la tecnología. No hay que esperar que todo esté listo para arrancar con la transformación", señaló.
Sobre las barreras que todavía enfrenta la electromovilidad, Kimelman consideró que el principal desafío es que los usuarios se animen a probarla. Mencionó las dudas sobre la calidad de los vehículos, los tiempos de carga, la infraestructura disponible y la seguridad de las baterías, aunque aseguró que muchas de esas objeciones se disipan cuando los clientes conocen los productos. También destacó que los autos de BYD incluyen el cargador para instalar en el hogar y que, en muchos casos, un enchufe convencional alcanza para cubrir las necesidades cotidianas. "Las ventajas están sobre la mesa, son muy concretas. Los desafíos reales principales son animarse al cambio", resumió. Y anticipó que, en los próximos cinco a 10 años, la movilidad en las calles argentinas podría ser muy diferente.
Más allá de la tecnología, los tres ejecutivos coincidieron en que el país necesita adoptar una mirada de largo plazo para aprovechar las oportunidades que se abren. Morales sostuvo que Argentina debe planificar en función de proyectos que pueden extenderse durante 30 o 40 años, en lugar de concentrarse únicamente en los ciclos políticos y presupuestarios. También destacó la posibilidad de aprender de países vecinos con mayor trayectoria en minería, como Chile y Perú, y de trasladar sus conocimientos al desarrollo local. "Tenemos una chance y no la podemos desaprovechar. Es creer que podemos e ir al largo plazo", afirmó.
La articulación entre el sector público y el privado también formó parte de la discusión. Castro Piccolo consideró que existe una agenda compartida con las provincias y una mayor predisposición para impulsar proyectos de infraestructura y logística. Sin embargo, advirtió que todavía persisten dificultades operativas que demoran algunas iniciativas.
En el cierre del panel, Kimelman volvió sobre la importancia de invertir no solo en tecnología, sino también en conocimiento y capital humano. Destacó las capacitaciones vinculadas con la electromovilidad y el modelo de trabajo colaborativo de BYD, con inversiones que buscan desarrollar el ecosistema local. "Lo que uno aprende, queda. Y ahí BYD, como líder y pionero de muchas tecnologías, tiene ese conocimiento que queda en el país y va contagiando a todo el ecosistema", sostuvo. Para los tres ejecutivos, Argentina cuenta con recursos naturales, capacidades profesionales y oportunidades concretas para crecer. El desafío, coincidieron, será transformar esas condiciones en inversiones, infraestructura y proyectos sostenibles en el tiempo.