Cómo será el CEO de 2030: menos jerarquía, más humanidad y una adaptación permanente al cambio
En un contexto marcado por la aceleración tecnológica y la irrupción de la inteligencia artificial, María José Correa (Torre Puerto), Demian Pintos (Philip Morris International) y Gonzalo Romero (Air Europa) coincidieron en el Forbes CEO Summit en que las competencias críticas del líder hacia 2030 estarán menos asociadas al control y más vinculadas a la adaptabilidad, la empatía, la comunicación y la capacidad de integrar tecnología con una mirada profundamente humana.

¿Qué habilidades deberá tener un CEO para liderar en los próximos años? ¿Cómo convivirán la inteligencia artificial, la transformación tecnológica y la necesidad humana de conexión? Esas fueron algunas de las preguntas que atravesaron el panel “El CEO del 2030: el nuevo ADN de las competencias críticas”, realizado durante una nueva edición del Forbes CEO Summit en el Hotel Four Seasons de Buenos Aires. Moderado por la editora de Forbes Argentina, Florencia Radici, el espacio reunió a María José Correa, CEO de Torre Puerto; Demian Pintos, Director General de Philip Morris International para el Cluster Sur; y Gonzalo Romero, Country Manager Argentina y Brasil de Air Europa.

La conversación comenzó con una reflexión sobre cómo evolucionó el liderazgo en los últimos años. Tras una etapa marcada por la incertidumbre y la necesidad de gestionar la coyuntura, los ejecutivos coincidieron en que el desafío ahora pasa por desarrollar una mirada de largo plazo capaz de anticipar transformaciones profundas. En ese contexto, la adaptabilidad apareció como una de las competencias más relevantes para quienes deberán conducir organizaciones en la próxima década.

“Hay una palabra clave que es adaptabilidad, y los CEOs tenemos ese gran compromiso de mirar siempre un poco más allá. Pero también tenemos el día a día de nuestra empresa”, señaló Correa. Para la ejecutiva, el desafío consiste en encontrar el equilibrio entre la gestión cotidiana y la visión de largo plazo, llevando esa estrategia junto al equipo durante todo el proceso.

Pintos coincidió en que el liderazgo del futuro deberá dejar atrás la lógica de la supervivencia para enfocarse en la transformación continua. “Venimos de un periodo donde resiliencia era clave. Hoy vamos a tener que comenzar a ver mucho más hacia adelante, no pensando tanto en supervivencia, sino en dónde va a estar el mundo. La resiliencia va a seguir estando ahí, pero va a ir mucho más ligada a una transformación continua”, sostuvo. 

Demian Pintos, Director General de Philip Morris Internacional para el Cluster Sur. Crédito: Nico Pérez.

La tecnología y, especialmente, la inteligencia artificial ocuparon buena parte del debate. Sin embargo, lejos de plantear una dicotomía entre innovación y personas, los tres ejecutivos coincidieron en que el verdadero diferencial estará en la capacidad de integrar ambas dimensiones. Para Correa, el desafío de los CEOs será acompañar los procesos tecnológicos sin perder de vista el factor humano.

“Hay algo que no podemos desconocer, que la tecnología está. Tenemos que amigarnos con ella, la inteligencia artificial llegó para ayudarnos, para avanzar en procesos, para tener información precisa y tomar decisiones. Pero hay mucho de lo humano, hay mucho de las personas también”, afirmó la CEO de Torre Puerto. Y agregó: “La tecnología viene para acompañarnos, pero nosotros, con la empatía, tenemos que llevar ese proceso”.

Desde la industria aerocomercial, Romero destacó que la digitalización permitió optimizar procesos, mejorar la experiencia de los pasajeros y ganar eficiencia operativa. Sin embargo, advirtió que la necesidad de contacto humano sigue vigente e incluso se fortalece. “Hoy vemos que los equipos necesitan más comunicación, y, los pasajeros, a pesar de la digitalización, buscan también tener contacto directo con alguien de la compañía”, explicó.

María José Correa, CEO de Torre Puerto S.A.. Crédito: Nico Pérez.

Para el ejecutivo de Air Europa, la gran habilidad del líder de los próximos años será encontrar el equilibrio adecuado entre tecnología y humanidad. “La tecnología nos ayudó muchísimo, pero vemos que la humanización va a ser muy fuerte. Poder equilibrar las herramientas que nos da la tecnología con humanización, pensamiento crítico y ética”, sostuvo. Y fue más allá al señalar que, incluso en un contexto cada vez más digital, las personas seguirán buscando espacios de encuentro y conexión.

Pintos definió a la inteligencia artificial como una herramienta transformadora para las organizaciones. “Para nosotros la IA es un superpoder. Y en eso es fundamental la empatía, pero con un poco de tensión. Porque la tensión es lo que genera la capacidad de moverse rápido”, aseguró.

Al analizar cuáles serán las capacidades más importantes para conducir empresas en el futuro, Pintos compartió las conclusiones de un estudio sobre liderazgo y transformación. Según explicó, los líderes exitosos de distintas épocas comparten tres grandes habilidades: la capacidad de pensar y construir una visión estratégica, las competencias humanas vinculadas a la comunicación y la empatía, y la resiliencia para seguir preguntando, aprendiendo y adaptándose frente a escenarios cambiantes.

Gonzalo Romero, Country Manager Argentina y Brasil de Air Europa. Crédito: Nico Pérez.

La conversación también se trasladó a las nuevas generaciones y a las expectativas que tienen respecto de las organizaciones. Correa destacó que hoy los jóvenes buscan mucho más que un empleo. “Hay dos palabras que buscan hoy las nuevas generaciones: cultura y propósito. El entender por qué me quiero quedar en esta compañía, por qué estoy, y si realmente ese propósito matchea bien con la cultura”, afirmó.

Romero se mostró optimista respecto del aporte de los nuevos talentos y valoró especialmente su capacidad de adaptación y aprendizaje continuo. “Confío mucho en las generaciones nuevas. Veo que tienen lo que necesita un líder permanentemente, que es adaptación”, señaló. Pintos, por su parte, destacó la velocidad con la que incorporan herramientas de inteligencia artificial, aunque remarcó la importancia de ayudarlos a desarrollar curiosidad y resiliencia para no quedarse con la primera respuesta.

Sobre el cierre, los tres ejecutivos sintetizaron cuáles son los comportamientos que deberán quedar atrás y cuáles serán imprescindibles para liderar hacia 2030. Correa fue contundente: “El ´no´ es estructuras verticalistas y ‘los sí’, estructuras horizontales y trabajo en equipo”. Romero eligió dejar atrás la figura del líder distante: “El CEO soberbio no va más, y sí el líder que humaniza todo”. Pintos completó la definición con una mirada integradora: “El ´no' para mí sería la desconexión de lo que pasa alrededor tuyo, y el ´sí´ es la empatía y conectar tecnología con el ser humano”. Tres definiciones que resumieron el consenso central del panel: el CEO del futuro será, ante todo, un líder capaz de combinar visión, tecnología y humanidad.