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Proyecto Taca Taca
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Proyecto Taca Taca
FOTO: Nicolás Carvalho Ochoa

Se vienen dos nuevos RIGI por casi US$ 6.000 millones para el cobre argentino

Fernando HerediaEditor

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El proyecto Taca Taca, en Salta, prevé solicitar su adhesión al régimen antes de fin de año, con una inversión inicial de US$ 4.200 millones. Altar, en San Juan, prepara su presentación para el primer trimestre de 2027, con un desembolso inicial de US$ 1.600 millones.

27 Octubre de 2026 09.41

El cobre argentino está a punto de confirmar el inicio de desarrollo de otros dos nuevos proyectos. Taca Taca, uno de los mayores yacimientos sin desarrollar del país, y Altar, en San Juan, preparan sus respectivas presentaciones al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con desembolsos iniciales que, en conjunto, rondarían los US$ 5.800 millones.

Los dos emprendimientos transitan etapas diferentes, pero comparten un mismo objetivo: conseguir las condiciones de previsibilidad y financiamiento necesarias para avanzar con desarrollos que demandan miles de millones de dólares y varios años de trabajo antes de comenzar a producir.

En el caso de Taca Taca, la canadiense First Quantum Minerals prevé presentar la solicitud de adhesión al RIGI antes de fin de año, probablemente a mediados de noviembre. La iniciativa contempla una inversión inicial de aproximadamente US$ 4.200 millones, aunque el desarrollo completo podría elevar el capital comprometido a US$ 5.250 millones si se concreta una expansión posterior.

Altar, por su parte, tiene previsto presentar su solicitud durante el primer trimestre de 2027, preferentemente entre enero y febrero. La compañía busca hacerlo con una inversión inicial de US$ 1.600 millones, de acuerdo con el escenario contemplado en su Evaluación Económica Preliminar (PEA) que saltaría hacia unos US$ 5.000 millones a lo largo de la vida del proyecto con diferentes ramp ups.

La iniciativa de First Quantum en la Puna salteña es la que tiene el calendario más próximo. El anuncio tomó impulso después de que el canciller Pablo Quirno recibiera al CEO de la compañía, Tristan Pascall, y a integrantes del directorio encabezados por Kevin McArthur, que luego viajaron al área del proyecto para sesionar allí.

En términos productivos, Taca Taca apunta a alcanzar unas 291.000 toneladas de cobre anuales durante sus primeros diez años de operación. El yacimiento también cuenta con oro y molibdeno, y tiene una vida útil estimada de 35 años.

En la compañía también avanzan las conversaciones con potenciales inversores. Hubo varias reuniones, aunque por el momento no se cerraron acuerdos. Según fuentes vinculadas al proyecto, existe interés de parte de los inversores y las conversaciones siguen abiertas.

En San Juan, Aldebaran Resources trabaja en la actualización del modelo geológico de Altar, el paso técnico que permitirá definir con mayor precisión el tamaño del yacimiento y su potencial económico antes de avanzar con la siguiente fase de desarrollo.

La empresa dará a conocer en noviembre una nueva estimación de recursos minerales, que incorporará los resultados de más de 60.000 metros de perforaciones ejecutados desde la última actualización pública, correspondiente a 2024.

Esa estimación fue la base sobre la que se elaboró la Evaluación Económica Preliminar del proyecto. Ahora, los nuevos resultados permitirán elevar tanto el volumen de mineral disponible como el nivel de certeza geológica.

"Algunos de esos pozos fueron muy exitosos y en una zona que abre un poco más al yacimiento con un nuevo depósito", señalaron desde la compañía al describir los resultados de la última campaña, que se extendió más de lo habitual por las condiciones climáticas.

El nuevo cálculo podría traducirse en un aumento del recurso mineral y del tonelaje, con implicancias para el diseño de la mina, su producción y su vida útil. También permitiría elevar el grado de confianza sobre la continuidad y ubicación de la mineralización.

En paralelo, la empresa trabaja sobre el esquema de inversión. El escenario que tomará como referencia para su ingreso al RIGI es el de la PEA, con un desembolso inicial estimado en US$ 1.600 millones y una capacidad de procesamiento de 60.000 toneladas.

Desde Aldebaran definen ese diseño como conservador. El plan contempla aumentos graduales de producción a lo largo de la vida útil de la operación, por lo que la inversión acumulada podría superar los US$ 5.000 millones a medida que se desarrollen las distintas etapas.

Por ahora, la búsqueda de un socio estratégico quedó en pausa. La compañía considera que cuenta con financiamiento para cubrir la próxima campaña de exploración y no tiene urgencia por incorporar nuevos fondos. Sin embargo, mantiene el interés en sumar un socio que le permita acelerar un desarrollo de mayor escala. 

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