Pérez Celis inmersivo: el detrás de escena económico y tecnológico de "La Pampa Cósmica"
El artista argentino construyó una obra atravesada por el paisaje, el espacio y una idea expansiva de América Latina. La Pampa Cósmica, la videoinstalación que se presenta en el Palacio Libertad, recupera esa mirada llevándola hacia una dimensión monumental.

Hay en Pérez Celis (1939-2008) una voluntad de creación permanente. Su obra parte del paisaje, lo transforma hasta convertirlo en una estructura propia, poblada de signos, ritmos y asociaciones. Las formas abstractas, los planos y las apariciones figurativas construyeron el territorio en movimiento que ideó ligado a una imaginación americana que el artista desarrolló durante décadas.

América Latina aparece allí como un territorio en construcción, atravesado por el deseo de existir y de proyectarse hacia el futuro. La Pampa Cósmica retoma esa búsqueda y pone en primer plano una de las dimensiones centrales de su obra: la creación de un mundo posible a partir del espacio, la materia y la imaginación.

Un punto de inflexión en esa búsqueda aparece en Fuerza América, el mural que Pérez Celis realizó en 1962 en Buenos Aires, en una concesionaria Di Tella del barrio de Flores. "En el año 2000, la propietaria vendió el edificio —le cuenta a Forbes Tamara Toma, viuda del artista con quien compartió diez años de su vida —. Como el mural era un medio relieve, con casi un metro de volumen, decidieron ganar espacio y lo destruyeron. Medía unos 18 metros y tenía alrededor de cinco toneladas de material. Lo tiraron abajo completo. A raíz de eso se impulsó el Decreto 63 de la Cámara de Diputados, que declaró la obra de Pérez Celis de interés patrimonial, justamente para evitar que volviera a ser destruida o retirada. Pero eso no alcanzó para proteger otras obras. También desaparecieron murales que estaban en instalaciones de aeropuertos y aerolíneas. Yo fui personalmente, hablé con la gente de Aerolíneas y pude ver algunas de las obras. En un momento me mostraron incluso un render para reponerlas. Pero después volvieron a desaparecer. Había también un mural de unos seis u ocho metros y otros elementos de menor tamaño. Y había una obra grande que Aerolíneas le había comprado a Pérez Celis en París. Cuando cerraron las oficinas, ese cuadro desapareció y quedó solamente una obra más pequeña. Por eso para mí es importante que estas obras vuelvan a circular y que se conozca su historia".

Gentileza La Pampa Cósmica

La obra condensa una preocupación que atravesaría buena parte de su producción: construir una imagen de América a partir de signos, formas y colores que remitían a sus culturas originarias, pero sin abandonar las búsquedas de la abstracción y las vanguardias de su tiempo. En esos años, Pérez Celis se acercó a una idea de arte americano que encontraba en el muralismo una forma de llevar esas imágenes al espacio público. No se trataba tanto de repetir la tradición muralista latinoamericana como de apropiarse de su vocación expansiva, de su voluntad de construir, desde el arte, una imagen propia del continente.

La Pampa Cósmica ocupa la Sala Inmersiva del Palacio Libertad con una puesta audiovisual de gran escala. Las pinturas de Pérez Celis se proyectan sobre las paredes y convierten la sala en una extensión de su universo plástico. El color gana volumen, las formas se desplazan, los signos aparecen y desaparecen y el horizonte atraviesa el espacio. Una banda sonora acompaña las imágenes y establece el ritmo del recorrido.

El montaje inmersivo se incorporó en los últimos años a la programación de museos y centros culturales, especialmente en edificios con grandes superficies disponibles para la proyección. La muestra dedicada a Vincent van Gogh marcó un momento decisivo en la expansión de este formato y abrió una alternativa para presentar la obra de artistas visuales mediante proyecciones de gran tamaño, movimiento y sonido. Desde entonces, las salas amplias comenzaron a funcionar también como superficies de exhibición.

En el caso de Pérez Celis, la elección del formato encuentra una correspondencia directa con su pintura. La escala monumental, la amplitud del paisaje y la presencia constante del horizonte forman parte de su lenguaje. La pampa aparece como una superficie abierta, atravesada por planos, colores y signos. La proyección amplía esa superficie hasta ocupar las paredes, el piso y el campo visual del visitante.

Gentileza La Pampa Cósmica

La Pampa Cósmica, curada por Rodrigo Alonso, propone así un recorrido por el universo pampeano de Pérez Celis. Las imágenes avanzan desde las formas geométricas hacia los signos, las figuras y los grandes campos de color. El paisaje adquiere movimiento, el horizonte se transforma en una línea que organiza toda la sala. La pintura se expande en el espacio y recupera, a través de la luz y la proyección, aquella voluntad monumental que estaba en el centro de la obra del artista.

El resultado tiene algo de viaje astral. La pampa de Pérez Celis se vuelve cósmica por su escala, por sus colores y por esa manera de convertir un paisaje reconocible en una construcción mental. El horizonte deja de ser el límite de la mirada, se convierte en el punto desde el cual comienza el viaje. Su road movie.

Detrás de las imágenes hay un trabajo que empieza mucho antes de encender los diez proyectores que alimentan la muestra. Emiliano Riasol, director de arte de la productora Nos, estuvo a cargo del desarrollo técnico y de la producción del contenido de La Pampa Cósmica. Su trabajo comenzó con una pregunta concreta: cómo llevar la pintura de Pérez Celis a una sala de estas dimensiones y construir, a partir de ella, una narración visual. Así lo describe: "Hay dos cosas, el frente técnico, que es el diseño técnico, y el diseño del contenido. Son dos mundos distintos. Nosotros nos metemos en lo técnico. Antes de hacer esta sala me llamaron para preguntarme, más o menos, cuántos proyectores se necesitaban. Nosotros no somos vendedores de equipos ni trabajamos cobrando un porcentaje por la venta. Pero cuando tu producto termina en una apuesta técnica, necesitás tener cierto control y conocimiento. Si no, hacés un trabajo, lo entregás de una manera y cuando lo montan lo hacen de otra, y ahí se puede perder el trabajo que hay detrás del contenido", detalla.

La propuesta le llegó a través de Tamara y de Fernando Moya, con quien Riasol ya había trabajado en otros proyectos. "Tamara llegó a nosotros con Fernando Moya. Nos presentó y empezamos a darle vueltas a dónde podíamos hacer la muestra. Estuvimos un tiempo trabajando sobre distintas posibilidades hasta que surgió la opción de hacerla en esta sala. A partir de ahí empezamos a generar el contenido".

La primera tarea consistió en encontrar una forma de ordenar una obra extensa y atravesada por distintas etapas. "Cuando hablás de generar contenido, hay una obra pictórica que tenés que traducir a un lenguaje visual. Aparecen dos líneas de trabajo. Por un lado, qué tomar del artista y cómo abordarlo. Pérez Celis tiene muchísimos momentos, entonces lo primero fue encontrar qué narrativa podíamos construir a partir de su obra".

Gentileza La Pampa Cósmica

La decisión implicó revisar toda la producción del artista y establecer relaciones entre períodos, obras y temas. "Estuvimos mucho tiempo viendo la obra completa para encontrar qué período podía funcionar, qué obras podían ir juntas y qué recorrido podía tener sentido. Ahí hay todo un trabajo de conceptualización: construir una narración a partir de una obra que originalmente es pictórica".

Ese proceso se desarrolló entre el equipo de Nos y Tamara Toma. "Lo fuimos desarrollando nosotros juntos. Había que encontrar ese recorte y, al mismo tiempo, mantener presente la obra de Pérez Celis. Llevamos unos 15 años con mis socios especializándonos en narrativas para espacios de comunicación. Hoy es algo bastante usual, pero hace 15 años teníamos que explicar de qué hablábamos. Les decíamos formatos no tradicionales. En ese momento todavía había que explicar qué significaba trabajar una narrativa pensada específicamente para un espacio.'", señala.

La escala modificó además la relación con el tiempo. Una imagen que en una pantalla se percibe de un vistazo necesita otro ritmo cuando ocupa una pared de varios metros. El movimiento, la duración de las imágenes y la velocidad de las transiciones fueron pensados para una mirada que puede desplazarse por toda la sala. La dimensión del espacio determina así una temporalidad propia.

Riasol explica que el punto de partida estuvo en una pregunta por la materia de la pintura y su posible transformación digital: "Pérez Celis trabajaba mucho con la materia, hacía distintas cosas, exploraba. En nuestro caso, la materia es la luz, son los píxeles. Entonces nos preguntamos qué hubiera hecho él con eso, cómo habría expandido su obra en píxeles y en el espacio".

Por su parte, Toma, señala que aunque la idea resulta novedosa Pérez Celis fue el primer artista en tener su propio museo virtual en Google Art & Culture: "La muestra también nace de una idea que tengo desde hace años. Yo pensaba que la obra de Pérez Celis podía llevarse a ese formato y que la pampa podía funcionar especialmente bien. Primero hablé con Valentino Valenti, un diseñador italiano que había realizado una instalación inmersiva sobre medio ambiente con materiales reciclados. Después hablé con Gianfranco Iannuzzi. Llegó la pandemia y el proyecto quedó en pausa, pero Iannuzzi fue una de las personas que más me ayudó a pensar cómo podía llevarse la obra de Pérez Celis a un espacio inmersivo. Después hablé con Gianfranco Iannuzzi. Llegó la pandemia y el proyecto quedó en pausa, pero Gianfranco fue el padre de la criatura. Él había desarrollado grandes instalaciones inmersivas en Francia, entre ellas las del Palais des Lumières, y su trabajo con la obra de Klimt fue una referencia para mí. Ahora esperemos que recorra el mundo".