Los precios de reventa de las entradas para el Mundial bajan semanas antes del inicio
El mercado secundario muestra una caída del 23% en el valor promedio de las entradas, mientras la falta de certezas sobre el stock disponible, la estrategia comercial de la FIFA y los costos logísticos abren dudas sobre la demanda real del torneo.

Durante buena parte del proceso de definición de precios de las entradas para el Mundial 2026 de la FIFA, hubo escepticismo sobre si la demanda del mercado justificaba valores tan altos. Sin embargo, los patrones de compra de los hinchas parecen confirmarlo.

Según el sitio web TicketData, el precio promedio de las entradas de reventa cayó un 23% en los últimos 30 días. Esto corresponde solo a los partidos que se jugarán en Estados Unidos, no a los países coanfitriones, Canadá y México.

Eso no significa, exactamente, que las entradas sean más baratas: a primera hora del martes, el precio promedio era de US$ 558, y el mercado se mantuvo más o menos estable durante la última semana.

Aun así, cuando faltan tres semanas para el inicio del torneo y dos meses completos para la final, es la señal más clara hasta ahora de que la estrategia de precios de la FIFA quizás no sea tan sólida como sugirió su presidente, Gianni Infantino.

Según el sitio web TicketData, el precio promedio de las entradas de reventa cayó un 23% en los últimos 30 días. (Foto: UKinUSA from Washington, D.C., USA, CC BY-SA 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0>, via Wikimedia Commons).

Quienes compren entradas deben entender que el mercado estará lleno de incógnitas de acá al final del torneo, y que podría no comportarse como un evento deportivo estadounidense típico. En la mayoría de los casos, los precios de reventa bajan levemente en las dos semanas previas a un partido, pero en los eventos con mayor demanda, esos precios suelen subir incluso el mismo día del partido.

Estos son algunos de los factores inusuales que podrían marcar ese mercado en las próximas semanas.

Stock incierto de entradas

La razón principal es la falta de transparencia de la FIFA durante el proceso de venta de entradas. El organismo rector del fútbol dispuso la venta de entradas en varias etapas desde que el proceso empezó, allá por septiembre, con una preventa para titulares de tarjetas Visa.

Algunas fases de ese proceso ya estaban planificadas. Pero las últimas tres, a partir de principios de abril, la FIFA comunicó que pondría más entradas a la venta en lotes pequeños hasta el inicio del torneo, e incluso quizá después.

Si bien los analistas intentaron calcular cuántas entradas podrían quedar sin vender para determinados partidos, nadie fuera de la FIFA lo sabe con certeza. Eso significa que el mercado de reventa podría reaccionar no solo a la disponibilidad actual de entradas, sino también a la posible oferta futura.

La caída que se ve ahora podría responder a la expectativa de que salgan más entradas a la venta en el mercado primario. Si esa expectativa cambia, los precios en el mercado secundario podrían subir a medida que se acerque la fecha del partido.

¿A la FIFA le importan los asientos vacíos?

Una segunda pregunta es hasta qué punto la FIFA está realmente motivada para llenar todas las localidades, incluso a costa de renunciar a algunas ganancias en partidos de menor demanda.

Gianni Infantino afirmó que la FIFA podría poner a la venta cerca de 7 millones de entradas para el torneo. Por eso, se presumía que el organismo intentaría venderlas todas tarde o temprano.

Pero, dado que su proceso oficial de venta primaria ya funciona con un modelo de precios variables, en el que los valores de la gran mayoría de los partidos suben en las sucesivas etapas, no es descabellado pensar que la FIFA podría limitar la oferta incluso hasta el inicio de cada encuentro para sostener la demanda y mantener más altos los precios generales del mercado primario.

 

El impacto negativo de los asientos vacíos probablemente no sea tan importante como muchos creen. Si bien la demanda general de reventa de entradas se volvió cada vez más dispareja, los precios para las selecciones de mayor convocatoria se mantienen muy altos, en especial para Colombia, Portugal y Brasil. Y esos son los partidos que quedarán en la memoria colectiva de los hinchas, no la chance de encontrar butacas vacías en encuentros como Cabo Verde-Arabia Saudita en Houston o Austria-Jordania en Santa Clara.

Además, los récords históricos están prácticamente garantizados. La FIFA podría dejar casi la mitad de sus entradas sin vender y, aun así, marcar un nuevo récord para el torneo con mayor asistencia de la historia. Esa marca sigue vigente desde el Mundial de 1994 en Estados Unidos, cuando casi 3,6 millones de hinchas asistieron a 52 partidos, la mitad de los 104 que se jugarán en esta Copa del Mundo, la más grande de la historia.

Impactos logísticos de último momento

La última pregunta clave es cuántos hinchas que hoy tienen entradas podrían quedar afuera por otros motivos, sobre todo si llegan desde el exterior.

Las fuertes restricciones de viaje, incluidas las prohibiciones absolutas para ciudadanos de países participantes como Irán y Haití, además de los fuertes aumentos en los posibles costos de traslado, podrían hacer que llegar a los partidos sea históricamente difícil para quienes consiguieron entradas por los canales oficiales.

Esto podría derivar en una situación en la que una cantidad importante de personas con entradas, que intentan conseguir visas o vuelos, las conserven hasta el último momento. Si en los últimos días o semanas concluyen que el trámite resulta logísticamente imposible o demasiado caro, podría producirse una caída en los precios del mercado de reventa, mucho mayor que la observada hasta ahora.

Gianni Infantino afirmó que la FIFA podría poner a la venta cerca de 7 millones de entradas para el torneo. Por eso, se presumía que el organismo intentaría venderlas todas tarde o temprano. (Foto: Ilustración creada con IA).

El gobierno estadounidense tomó algunas medidas para intentar evitar este proceso: creó un sistema FIFA Pass para agilizar la revisión de visas de quienes tienen entradas y eliminó el requisito de una fianza de viaje de US$ 15.000 para viajeros procedentes de Argelia, Cabo Verde, Costa de Marfil, Senegal y Túnez.

Los precios y la demanda hotelera en las ciudades sede del Mundial también se desplomaron en las últimas semanas, algo que podría ayudar a evitar este escenario al permitir una planificación de viajes de último momento más accesible.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.