La post pandemia y la guerra abren una oportunidad única para los mercados energéticos en la Argentina
Gobierno e industria buscan acelerar el desarrollo de los potentes recursos hidrocarburíferos de las energías renovables y de los minerales que tiene el país, claves en el camino de la transición energética y la electromovilidad.

El desarrollo de los abundantes recursos de gas y petróleo de Vaca Muerta y la incipiente revolución verde que anhelan protagonizar las energías renovables en la Argentina abren la discusión de qué tan amplia y con qué matices se dará la transición energética en el país, cuáles deberían ser las prioridades y las formas de financiación, cómo acrecentar la infraestructura y generar mercados de exportación y, sobre todo, cómo facilitar una larga y necesaria convivencia y complementación.

En pocos años se dejó de discutir en la industria la capacidad del desarrollo masivo de los hidrocarburos no convencionales y su ventana de oportunidad pensando en el sendero del carbono neutro al que va el mundo, y casi de la misma manera dejó de ser motivo de debate el poder de los recursos naturales renovables y la viabilidad de los proyectos instalados que demostraron su competitividad, principalmente en las tecnologías eólica y solar. Con ambas certezas en el haber, los actores de la industria se enfocan en una nueva era energética con identidad propia.

El director de Energía de Ecolatina, Daniel Dreizzen, expresó que hay certeza de que “la demanda de energía va a seguir creciendo enormemente a nivel global no solo por la guerra, sino porque los países en desarrollo la necesitan”, por lo que dependerá de la Argentina aprovechar el contexto para convertirse en un proveedor global a pesar de ser un proveedor neto de energía.

“La posibilidad la tiene, con potencial en hidrocarburos, litio y renovables”, aunque para el economista las principales dificultades para superar son los desajustes macroeconómicos con los que cuenta el país y la falta de infraestructura para transportar y evacuar los combustibles, puntualmente en Vaca Muerta.

“La posibilidad la tiene, con potencial en hidrocarburos, litio y renovables”, aunque para el economista las principales dificultades para superar son los desajustes macroeconómicos con los que cuenta el país y la falta de infraestructura para transportar y evacuar los combustibles, puntualmente en Vaca Muerta.

“Que Vaca Muerta se va a desarrollar es un hecho, la discusión es a qué velocidad va a hacerlo”, entendió al comparar con las experiencias de los no convencionales en Estados Unidos y Canadá; pero al crecimiento de la cuenca neuquina se le suma la posibilidad de la explotación hidrocarburífera offshore en el Mar Argentino, un proyecto que está en su etapa exploratoria pero que, si se confirma el descubrimiento, podría generar el 15% del petróleo de Argentina -todo para exportación- y el impacto sobre el PBI sería inmenso.

La segunda ola de Vaca Muerta

La formación neuquina genera en la industria una gran expectativa sobre una nueva era que se abre, tanto por el mapa energético internacional en plena reconfiguración -por las consecuencias de una pospandemia y la crisis generada a partir de la invasión de Rusia a Ucrania- como por un conjunto de obras largamente esperadas.

Javier Martínez Álvarez, presidente de Tenaris para el Cono Sur, destacó que la Argentina está “en una región del mundo sin hipótesis de conflicto bélico y hoy es un valor significativo para otros países, pero requiere reglas de juego claras, muy estables, previsibilidad para aprovechar esta ventana de oportunidad, porque es el momento de subirse a los grandes mercados energéticos”.

Imagen de Vaca Muerta.

El lanzamiento de la construcción del gasoducto troncal Néstor Kirchner para incrementar la evacuación de gas de Vaca Muerta tiene a Tenaris en un rol protagónico para la fabricación de los 573 km de caños que requerirá la obra entre Tratayén (Neuquén) y Salliqueló (Buenos Aires). Martínez Álvarez explicó que “se trata de un desafío enorme para ponerlo en valor en tiempo récord, con un timing ajustado en el que tiene que salir todo perfecto: producción, logística, disponibilidad de divisas y la salida de los primeros tubos”.

Sobre el desarrollo de Vaca Muerta, Javier Rielo, director general de Total Austral y director de TotalEnergies Cono Sur, entendió que “queda mucho por hacer en infraestructura de transporte, de producción, de upstream y de tratamiento, porque no es solo perforar y ponerlo en el sistema, sino ponerlo en condiciones para consumo y para dar valor a esta energía con otros proyectos exportando, por lo que el gasoducto es un primer paso que dentro de las ambiciones sigue siendo pequeño”.

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En esa misma formación geológica, TotalEnergies es una de las empresas precursoras del no convencional al contar en su haber con la perforación del primer pozo shale en 2012. Hoy se encuentra como operadora en el área Aguada Pichana, en la que prevé para 2023 duplicar la producción alcanzada en 2021, de 8 millones de m3 diarios.

Rielo aventuró que la ventana de oportunidad de Vaca Muerta puede ir más allá de 2050 a pesar de los objetivos de neutralidad de carbono. “Vamos a seguir produciendo gas; va a tener que ser gas limpio, habrá que buscar soluciones, pero no está en nuestra ambición dejar de producir oil and gas porque el mundo lo necesita”, dijo el titular de la compañía que encabeza la inversión de US$ 700 millones para el proyecto offshore de gas Fénix, frente a las costas de Tierra del Fuego.

“Estamos empezando la transición y el gas natural es el combustible estrella porque es el que menos contaminación produce. Se está empezando a producir una gran demanda global de GNL por la descarbonización que están encarando muchos países. Eso va a generar una gran oportunidad, pero tiene una ventana de tiempo que se estima corta, así que debemos apurarnos”, opinó Santiago Patrón Costa, director de Comercialización y Midstream de Pampa Energía, uno de los principales productores de la cuenca neuquina a la luz del desarrollo del Plan Gas.

GNL de importación.

Y destacó que la contractualización interna del mercado local es fundamental para incrementar la producción de gas. “Hoy ya estamos exportando a Chile. Es el segundo año en el que hay contratos firmes. Se volvió a generar confianza en el país para la exportación y es una base muy importante. Hay que trabajar más sobre la regulación, pensar en una específica para la exportación de GNL, que les dé un marco a las empresas para que puedan invertir”.

Las renovables y sus desafíos

Es que el gas está llamado a ser el gran producto de las próximas décadas como vector principal de la transición ya en marcha entre los hidrocarburos y un conjunto de recursos sustentables y sin emisiones de carbono. En ese contexto, las energías renovables están construyendo su propio camino, en el que ya nadie discute las capacidades de la Argentina en las distintas tecnologías y los proyectos instalados demostraron su gran competitividad.

Pero la industria encuentra nuevos desafíos. Martín Genesio, presidente y CEO de AES Argentina, destacó que luego de que el país empezó un proceso fuerte de inversión a fines de 2016, que permitió la construcción de parque eólicos y solares por más de 5.000 megawatts, “hoy la mayoría de las empresas están desarrollando nuevos proyectos, pero con cuellos de botella, fundamentalmente dos: el financiamiento muy ligado a la macro y el más fuerte que es la falta de acceso a la capacidad de transporte. Esto no permite grandes inversiones y la inserción de nuevos proyectos, porque no hay lugar en el tendido para habilitar su ingreso al sistema”.

Energías renovables.

En la misma línea, Gustavo Castagnino, director de Asuntos Corporativos, Regulatorios y Sustentabilidad de Genneia, destacó que en la actualidad el Mercado a Término de Energías Renovables (MATER) es el principal driver de crecimiento del sector, al asegurar que “hay una demanda enorme frente a una oferta de generación renovable que está frente a estos cuellos de botella. El financiamiento se encuentra, ya sea con líneas internacionales, obligaciones negociables o recursos de las propias compañías, pero en transmisión es clave profundizar la discusión con las autoridades respecto de la necesidad de evacuación, incluso con inversión de privados”.

El crecimiento de la electrificación de la matriz energética también conlleva para Martín Mandarano, CEO de YPF Luz, el desafío de lograr una oferta “cada vez más económica y sustentable, con menor impacto en el ambiente, lo que genera para la industria una oportunidad de salir al mundo, que empieza a requerir cada vez menores emisiones”. El objetivo como país es “llegar a la demanda con productos de mejor CO2 a fin del camino, pero teniendo mucho cuidado en el costo, porque tiene baja huella de carbono, y que a la vez sea competitivo”.

Ante ese conjunto de desafíos, Diego Calvetti, socio líder de Energía y Recursos Naturales KPMG en Argentina, se refirió al mercado corporativo de las renovables como “una llave para impulsar todo lo que está afuera del RenovAr”, el programa de desarrollo para abastecer a la demanda residencial de Cammesa, y “permitir que las compañías pueden llegar a ese sello verde de amigables con el medio ambiente”. Y aseguró: “Las renovables enseñaron que el costo tecnológico es siempre decreciente y se aplica al incipiente desarrollo del hidrógeno en Argentina, donde ya tiene un marco regulatorio para reglamentar; pero falta la decisión política de darle el empujón final con incentivos y visión de mediano y largo plazo, en medio del gran cuco que es la situación fiscal”.

Las energías verdes ya tienen un impacto en la economía local: Castagnino reveló estimaciones de la Cámara Eólica Argentina, que integra a través de Genneia, que indican que “para este 2022, por una mayor de generación renovable, la Argentina va a ahorrar US$ 3.250 millones que se explican por los precios de los combustibles que se deberían haber importado para generar la misma cantidad de energía”. Así, para Mandarano “se abre otra gran oportunidad para la Argentina, porque tiene el recurso y necesita convertirlo en valor para ser un vector de descarbonización regional y colaborar en ese proceso en diferentes partes del planeta”.

Gennesio también habló de “un cambio cultural que empezó por imposiciones en las primeras inversiones en renovables con el incentivo en la demanda y la oferta, pero que hoy no se necesitan porque son más baratas”. Sin embargo, mirando el abordaje de nuevas tecnologías como el hidrógeno, se necesitan incentivos económicos de baja de impuestos o para la financiación para no quedar a la cola del mundo y empezar a pensar como mercado la manera de que la baja de la curva de costos sea más acelerada, de construir plantas pilotos grandes y de estar en el mapa global de productores”.

Una fuente para el valor agregado

El gas natural, además de factor de transición, es la llave que abre un conjunto de mercados que con el aporte de valor agregado permitirán al país una fuente inestimable de divisas, y podrá significar la llamada quinta ola de la industria petroquímica. “Estamos en la previa, esperando que llegue la ola, y estamos preparados”, aseguró Matías Campodónico, presidente de Dow Argentina, al señalar que hace 10 años Vaca Muerta era un gran signo de interrogación y hoy es un yacimiento de clase mundial: “Vemos la calidad de ese gas natural. Veo un creciente consenso político de que ese es el camino por el cual Argentina va a salir de su restricción externa. Y esas exportaciones nos permitirán generar los dólares para financiar nuestra propia descarbonizacion”.

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En igual sentido, Gabriela Aguilar, vicepresidenta de Excelerate Energy en Sudamérica para Brasil y Argentina, insistió en que “es un momento único a nivel global: no hay una crisis energética, no falta energía, sino que la cuestión es dónde están localizadas las fuentes y cómo se trasladan. Argentina tiene gran potencial de exportación no solo de gas natural sino de petroquímica y de hidrógeno. Venimos trabajando en un proyecto de licuefacción modular. Puede haber múltiples proyectos. Vaca Muerta es tan grande que hay lugar para todos”.

Para alcanzar el objetivo de posicionar a la Argentina como un jugador global de peso, aún falta recorrer importantes etapas. Las regulaciones, el desarrollo de la cadena del gas en todos sus eslabones, y la formación de talentos y mano de obra son cuestiones para tener muy en cuenta. “Esto es un ecosistema. Con el gasoducto empezaría un círculo virtuoso que sumaría la inversión de miles de millones de dólares”, afirmó Campodónico al anticipar el escenario que se espera con la finalización del gasoducto Néstor Kirchner.

Pero a la vez, en materia de regulaciones, expresó que “la industria es capital intensiva, y en una macro tan complicada son muy bienvenidos los regímenes especiales, aunque lo deseable es tener una macro ordenada con reglas claras. Hay que llevar esos regímenes también a la petroquímica y demás para poder dar garantías”.

En la misma sintonía, Aguilar coincidió en que “es importante que haya políticas públicas de largo plazo orientadas al desarrollo de esta industria. Uno piensa a veces en proyectos de ley, pero hay que tener una mirada integradora de la cadena. Hay que avanzar en todos los eslabones en un nivel de desarrollo similar. Necesitamos previsibilidad y reglas claras para la exportación de GNL, pero también una integración con la región. Si tuviésemos una regulación que permitiera esto, se acelerarían los tiempos”.