BHP no se conforma con la puesta en marcha del mega proyecto Vicuña y va por más. En una entrevista con Forbes desde la cumbre minera PDAC en Canadá, el el VP Corporate Affairs para América Latina, René Muga, aseguró que buscarán otras oportunidades de inversión aparte del desarrollo con Lundin en el que ya presentaron un RIGI por 18.000 millones de dólares.
¿Cómo son los planes de BHP para Argentina y cuál es su visión sobre el país en este momento?
Argentina se encuentra en un proceso que está generando un gran interés entre las compañías mineras globales debido a que su potencial de desarrollo es sumamente atractivo. En ese contexto, ya hemos tomado la decisión de ingresar al país a través del proyecto Vicuña, en el cual poseemos un 50% de la propiedad en sociedad con la empresa canadiense Lundin. Tenemos expectativas muy altas respecto al desarrollo de este proyecto. Además, estamos evaluando otras posibilidades para seguir avanzando ya como BHP, independientemente de Vicuña, analizando cómo las diversas oportunidades del sector minero argentino pueden traducirse en nuevos negocios para nosotros.
¿Su enfoque está puesto particularmente en el cobre?
Nuestra vocación y prioridad principal en esta región del mundo es, básicamente, el cobre.
¿Están buscando proyectos avanzados o se inclinan por la exploración inicial?
En cuanto a las opciones de inversión, hoy estamos interesados mayormente en buscar actividades vinculadas a la exploración, ya que es un área donde consideramos que Argentina posee un potencial de desarrollo inmenso. Nuestra intención es tener una presencia mucho más activa y acompañar la evolución de la minería en el país con un nivel de actividad superior al que hemos tenido hasta ahora.
¿A qué responde este cambio de estrategia y esta apuesta tan marcada por el mercado argentino en este momento?
Argentina surge como un actor nuevo en un mercado que tiene una necesidad crítica de cobre según nuestros pronósticos. Para el año 2050, el mundo requerirá aproximadamente un 70% más de cobre del que se produce en la actualidad. En términos prácticos, esto significa que cada dos años debería entrar en operación una mina de la magnitud de "Escondida" —la mina de cobre más grande del mundo que operamos actualmente— para satisfacer la demanda de la descarbonización, la electrificación y la inteligencia artificial. Argentina cuenta con el recurso potencial y se encuentra en una etapa de oportunidad frente a otros países de la región que ya están más adelantados en su producción. Esta potencialidad, alineada con las políticas públicas actuales que buscan facilitar la inversión, crea un escenario que se alinea adecuadamente con el contexto de nueva oportunidad que tiene el cobre en el mundo.