Laura Mafud Editora
La industria aseguradora local enfrenta un escenario caracterizado por cambios demográficos, económicos, regulatorios y tecnológicos. En este contexto, EY Argentina junto con el Centro de Investigaciones para el Desarrollo del Seguro (CIDeS) presentaron la primera edición del Radar Estratégico del Ecosistema Asegurador.
Según los datos de la investigación, la transformación digital —que engloba datos, inteligencia artificial y analítica— se estableció de manera holgada como la principal prioridad estratégica para los próximos cinco años con el 57% de las menciones entre los ejecutivos. Esta opción superó con holgura a otras prioridades como la innovación en productos, señalada por el 17%, la mejora de la eficiencia operativa, con el 13%, y la expansión comercial, que alcanzó el 10%, mientras que un 3% optó por otras alternativas.
A la hora de evaluar la disrupción tecnológica dentro de las organizaciones, los líderes del sector demostraron una visión marcadamente positiva. Un 61% considera que la llegada de nuevas herramientas representa una oportunidad directa para redefinir el modelo de negocio, en tanto que el 39% restante la interpreta como una oportunidad orientada a mejorar la eficiencia operativa. Ninguno de los encuestados catalogó la irrupción de las tecnologías como una amenaza para la actividad y la totalidad de los directivos la definió como un factor relevante para el presente.
En relación con el crecimiento proyectado por negocios, las expectativas de aumento en la emisión de primas para los próximos cinco años se concentran fuertemente en las coberturas vinculadas a las personas y a las nuevas dinámicas del riesgo. Tanto salud y seguros médicos como vida individual encabezaron las respuestas con un 47% cada una.
Más atrás quedaron ciberseguros, riesgos patrimoniales (incendio, combinados, integral) y agro/riesgos climáticos, compartiendo un 29% de las preferencias. La lista de expectativas se completa con seguro automotor (15%), movilidad y nuevos modelos de transporte (11%), caución/fianzas (11%), riesgos del trabajo (10%), vida colectivo (10%), otras líneas de negocios (7%) y seguros de crédito (6%).
Roy Humphreys, presidente de CIDeS, destacó la impronta institucional de la iniciativa señalando que desde la entidad tienen el propósito de generar conocimiento que ayude a comprender la evolución del mercado asegurador argentino y a identificar oportunidades y desafíos futuros. Explicó además que esta edición busca abrir un espacio de reflexión y diálogo de largo plazo entre los responsables de conducir el desarrollo del sector.
Por su parte, Alejandro de Navarrete, Insurance Leading Partner de EY Argentina, profundizó sobre las preferencias del mercado al advertir que los segmentos con mayor proyección reflejan un cambio estructural en la naturaleza del riesgo. Navarrete sostuvo que, ante sistemas de salud y previsionales bajo presión, la demanda se traslada hacia esquemas preventivos y más frecuentes, lo que exige revisar modelos concebidos para un perfil de cliente y un ciclo de vida que ya no existen.
En lo que respecta a los segmentos productivos y mercados objetivo donde se observan las mayores posibilidades de expansión de primas a cinco años, la industria mira hacia los sectores dinámicos de la economía real y a franjas históricamente subaseguradas.
Hidrocarburos y energía lideró el listado con el 40%, seguido por minería con el 32%, jóvenes de 18 a 35 años con alto uso digital con el 31%, pymes con el 26% y familias de ingresos medios con el 24%.
En los escalones siguientes se posicionaron los microseguros orientados a inclusión financiera y el sector agropecuario, ambos con el 19%, la economía del conocimiento y empresas tech junto a los trabajadores independientes y profesionales autónomos, ambos con el 18%, y comercios y servicios con el 17%, mientras que otras opciones sumaron el 1%.
A pesar del claro diagnostico sobre la trascendencia de lo digital, las métricas del informe exponen que la industria se encuentra aún en pleno tránsito operativo. Un 51% de las organizaciones se declaró en una etapa intermedia de transformación digital, caracterizada por una digitalización parcial. Un 25% indicó estar en un nivel inicial enfocado en pruebas piloto, un 22% reportó contar con procesos integrados digitalmente en un estadio avanzado, y apenas un 1% se reconoció en una posición de líder bajo un modelo operativo digital first.
Sin embargo, las proyecciones de impacto económico a futuro resultan elevadas: el 57% de los encuestados prevé que la transformación digital tendrá un impacto alto sobre los ingresos de su organización en los próximos cinco años, el 35% anticipa un impacto medio y solo un 8% prevé un impacto bajo. Al analizar los principales obstáculos internos que frenan este avance, los ejecutivos apuntaron en igual medida a las limitaciones tecnológicas y a la resistencia al cambio, ambas con un 29%. La falta de presupuesto fue seleccionada por el 15%, la falta de talento por el 11% y las restricciones regulatorias por el 7%.
Por otro lado, la integración con terceros se ha transformado en una práctica recurrente para ganar dinamismo. Frente a la consulta sobre el nivel de colaboración con InsurTechs o socios tecnológicos, un 46% respondió poseer un nivel medio enfocado en proyectos estratégicos, un 22% un nivel bajo de exploración inicial, un 19% un nivel alto basado en alianzas estratégicas y un 13% manifestó no tener colaboración.
Las exigencias de la demanda por parte del consumidor imponen una aceleración profunda. Al ser consultados sobre los requerimientos que cobrarán protagonismo de la mano de la digitalización, ocho de cada diez ejecutivos (82%) ubicaron a la velocidad de respuesta al frente de las prioridades. Detrás figuraron la simpleza, seleccionada por el 64%, la autogestión con el 56%, la transparencia con el 31%, la personalización con el 24%, el valor en la respuesta con el 19%, la mayor cercanía con el 17% y la previsibilidad con el 8%.
Analizando esta redefinición de las expectativas, Juan Pablo Grisolía, Financial Services Leading Partner de EY Argentina, sostuvo que la referencia directa para las aseguradoras ya no proviene únicamente de la competencia tradicional, sino del estándar de inmediatez que ofrecen los servicios cotidianos. Para Grisolía, la velocidad pasará a ser el estándar mínimo competitivo del mercado, exigiendo una reingeniería de los momentos clave de interacción y del soporte tecnológico subyacente.
En cuanto a las vías de contacto y atención para los próximos cinco años, el 76% de los líderes del mercado prevé un crecimiento acelerado de los canales digitales de comunicación y autogestión, como sitios web, aplicaciones móviles o WhatsApp, mientras que un 22% proyecta un crecimiento moderado y un 1% un crecimiento leve. Asimismo, al evaluar los desafíos que obstaculizan el despegue de las ventas digitales directas, el 44% apuntó a los cambios en el comportamiento y preferencias del cliente. La competencia con otros canales de distribución ocupó el segundo lugar con el 19%, seguida por las restricciones en las capacidades internas (8%), la contención del fraude digital (8%), la irrupción de nuevos competidores (8%), la regulación (6%) y la falta de socios adecuados (6%).
En materia de distribución adaptada al entorno digital, el concepto de seguro embebido —es decir, la integración automática de coberturas en productos o servicios de terceros al momento de la compra— se consolida como un eje central. El 42% de los consultados estimó que esta modalidad será bastante relevante en su estrategia comercial a cinco años y un 31% la consideró muy relevante, totalizando un 73% de valoración positiva. En contraposición, un 24% la percibió como poco relevante y un 4% como nada relevante.
Finalmente, el relevamiento de EY y CIDeS dedicó un capítulo al rol de la inteligencia artificial. Un 57% de los directivos augura un impacto alto de la IA sobre la rentabilidad de las entidades en un horizonte de cinco años, en tanto que un 35% aguarda un impacto medio y un 8% un impacto bajo. No obstante, la vía para obtener dicho retorno muestra un enfoque muy cargado hacia la eficiencia operativa: la mitad de la muestra (50%) atribuye el impacto financiero principalmente a la reducción de costos, el 46% a una combinación equilibrada de reducción de costos y aumento de ingresos, y únicamente el 4% confía en que vendrá explicado en forma directa por un incremento en las ventas.
El nivel de adopción general de IA registrado en la plaza local ubica al 51% de las aseguradoras en un estadio medio, aplicando la tecnología en casos específicos; el 29% se sitúa en un nivel bajo limitado a pruebas piloto, y el 11% alcanza un nivel alto con usos avanzados desplegados en múltiples áreas. Ninguna firma reportó un nivel nulo.
En el cierre del informe presentado por ambas organizaciones, Armando Riopedre, director ejecutivo de CIDeS, remarcó que el Radar Estratégico pretende trascender la mera toma de opiniones para afianzarse como un instrumento útil en la comprensión de la coyuntura, el estímulo del debate sobre el futuro y la estructuración de una agenda común entre los tomadores de decisión del mercado asegurador argentino.