Si los remakes y reboots de franquicias viejas y conocidas ya muestran señales de agotamiento —este 2026, algunas de las películas más taquilleras fueron films originales realizados por jóvenes debutantes en la pantalla grande—, los dramas y romances juveniles se perfilan como la nueva apuesta ganadora del streaming. Así, lo que se conoce como new teen IP (nueva propiedad intelectual para adolescentes), en el que canales como Amazon Prime están invirtiendo mucho, contiene una ola de productos que apuntan tanto a la nostalgia de los GenX (muchas de sus consumidoras son mujeres adultas) como a los adolescentes, con historias geográficamente situadas, personajes más emocionalmente maduros y conflictos centrados en el amor, la intimidad y el sexo.
De hecho, mientras canales como HBO o Apple se concentran en dramas complejos apuntados a adultos o franquicias de ciencia ficción, acción o aventuras ya instalados, Hulu, Disney, Netflix y Amazon son algunos de los que ven en este género el nuevo modelo de éxito a replicar. Modelo que desata el furor entre los fans, que escriben fan fiction inspirado en estas series, realizan fancams, listas de reproducción, debates apasionados sobre parejas ficticias (shipping wars) y hasta vuelven a ver las temporadas. Mientras que algunos surgen del fanfiction o el Book Took, otros, como la nueva serie de Amazon, Sterling Point, son 100% originales.
"Desde hace unos pocos años a esta parte vienen pisando cada vez más fuerte las películas o series de romance, teen drama y young adult. Un quiebre importante fue The summer I turned pretty, que revolucionó las redes durante el transcurso de sus temporadas. El fenómeno de los booktoubers y ahora de booktok hizo que las adaptaciones estén a la orden del día. Subgéneros como el hockey romance explotaron con Heated Rivalry y Off Campus con miles de fans alrededor del mundo. No es el hockey, es el romance y cómo están contadas las historias y desarrollados los personajes. Lo cierto es que la rom-com, el romance en general, volvió a encontrar su lugar en el mundo audiovisual", comenta Victoria Lo Pardo, comunicadora especializada en series.
Recuperando el romance old school
El que dijo que la TV ya no tiene tiempo para romances que se cocinan a fuego lento puede estar en lo cierto. Y es que el recurso narrativo del romance de desarrollo lento que cautivó a generaciones con series exitosas (The Office, Gilmore Girls, New Girl, Vampire Diaries) en los que los personajes centrales podían pasar temporadas enteras sin darse un beso parece estar desapareciendo. Esto tiene una explicación, y es que los tiempos actuales del streaming son más crueles —tanto en la expectativa del público como de los ejecutivos—, y con las temporadas más cortas y ante las cancelaciones de series, ya no es tan frecuente encontrar este tropo del romance.

Antes las series contaban con 20 o más episodios encargados por temporada, lo que permitía desarrollar gradualmente la relación entre dos personajes, inclusive no solo sobre romance. En contraste, hoy las series apenas disponen de ocho o nueve episodios por temporada antes de enfrentarse a una posible renovación o cancelación.
Como señala la crítica Emma Madden de The Guardian, pareciera que esta nueva camada de dramas y romances adolescentes integrada por títulos como The Summer I Turned Pretty, Heartstopper, Maxton Hall, My Life with the Walter Boys y We Were Liars, y las más recientes como Off Campus, Every Summer After o la mencionada Sterling Point, está cambiando el chip televisivo. "Llevan un ritmo pausado propio del cine independiente, una estética ajena a los algoritmos y el anhelo como motor central. Hace 20 años, todas las cadenas querían su propia versión de Los Soprano. Ahora, todo el mundo busca su propia versión del gran éxito de Prime Video, El verano en que me enamoré", agrega Madden.
Pero no solo tienen en común intentar desarrollar las historias con otros tiempos —aunque la mayoría siguen siendo series de pocos episodios—, sino que conectan con las audiencias porque dan la impresión de haber sido creados por personas que entienden que la Generación Z. Los personajes son menos estereotipados, hay más diversidad en el cast (con historias de amor queer como en Sterling o Heated Rivalry), son personajes imperfectos que toman malas decisiones, que hablan como adolescentes y se preocupan por el sexo, el dinero y el trabajo. "En una época en la que se habla sin parar de que la Generación Z se está volviendo más conservadora, resulta refrescante ver series que no temen ser un poco irreverentes y emocionalmente directas, y que se interesan por la incomodidad de crecer", enfatiza Madden.

"Las audiencias se cansaron de los remakes y los reboots, y, sacando excepciones, esos esquemas cada vez están más agotados. Sin embargo, al vivir en un mundo tan caótico, los espectadores siguen buscando refugio en épocas que ya vivieron, solo que de forma distinta. Ya no pasa tanto por la repetición y la continuación de historias que conocen sino por seguir apostando a una fórmula inagotable compuesta principalmente por la nostalgia. La gente quiere sentirse como antes. Los espectadores necesitan distraerse de un mundo actual tan efímero y beige y volver a conectarse con uno más vibrante y lleno de emociones y dopamina, como puede ser a través del amor, la amistad, el drama y el sexo. Todas características que ofrecen series como Heated Rivalry u Off Campus", explica Belén Borelli, periodista especializada en cine.
Ritmos más lentos y contextos más locales
Otra característica llamativa de estas series es la vuelta a los escenarios familiares y cerrados, por lo general acotando a la acción a un lugar geográficos o espacio puntual: The Summer I Turned Pretty se ubica principalmente en Cousins Beach, Off Campus circunscribe sus rivalidades y amores a una misma universidad, Maxton Hall cuenta con su internado de élite, y My Life with the Walter Boys, con su rancho familiar. Sterling Point y After Every Summer, siguen una lógica casi idéntica, situando los conflictos centrales en pueblitos veraniegos en lugares remotos.
Más allá de que esto tiene una clara utilidad narrativa que obliga a que los personajes se crucen constantemente e intensifica la tensión romántica, se puede pensar en la sintonía que esto tiene con tendencias actuales como el éxito de lo hiperlocal en un momento globalizado y de híper conexión. Ser adolescente en otras décadas implicaba no estar conectado con todo en todo momento y, de hecho, ignorar bastante lo que estaba sucediendo más allá del círculo propio de amistades y amores, del colegio o de la ciudad natal.

Si pensamos en los hitos de la televisión juvenil desde finales de los ’90 hasta principios de la década de los 2000, con series como Beverly Hills, 90210, Dawson’s Creek o One Tree Hill, esta era la lógica general que se seguía. Sin embargo, todos estos productos son previos a la explosión de las redes sociales y las nuevas dinámicas de consumo de contenido online (con los dispositivos móviles y los videos de formato breve). De hecho, según un informe reciente, el 43% de la Generación Z prefiere actualmente YouTube y TikTok a la televisión tradicional o a las plataformas de streaming. Lo que hace mucho más llamativo y contra los tiempos del algoritmo a este grupo de series.
En una época marcada por la soledad y la atomización de las redes sociales, estas obras devuelven el amor, el sexo y la amistad a un terreno más cercano, creando mundos analógicos que giran en torno a la conexión cara a cara. Y reflejan tanto aquello que el público joven siente que le falta hoy, pero también resuenan entre las mujeres millennials y nostálgicas, quienes conectan con cómo vivieron sus adolescencias.
El problema de las cancelaciones antes de tiempo
Pese a estos ejemplos exitosos, también se vienen viendo muchas cancelaciones de series orientadas al segmento de jóvenes adultos, tanto por la presión del rating como por el escaso tiempo que se les da a las series para consolidar un público. Una de las más sonadas fue Not Suitable For Work, creada por la comediante Mindy Kaling y que traía mucha expectativa. Además hay una presión extra para que las series también funcionen como series limitadas por si las cancelan, lo cual pone mucha exigencia sobre la narrativa y se vuelven programas con argumentos muy cargados.

"Si las plataformas de streaming siguen dando a las nuevas series apenas el tiempo justo para consolidar una audiencia, es posible que los espectadores terminen por dejar de interesarse en ellas por completo. ¿Para qué encariñarse con un grupo caótico de veinteañeros de ficción si hay muchas probabilidades de que desaparezcan antes incluso de haber superado su primera crisis laboral seria?", se pregunta la comentarista e influencer Jess Poll.
En una vena similar, Simran Pasricha, de Refinery29, explica que cancelaciones como la de Not Suitable For Work es una señal de alerta para las series sobre gente de veintitantos o pisando los treinta, un target intermedio que no es necesariamente adolescente pero tampoco adulto, y al que apuntan series como Adults u Overcompensating. "A veces, una serie necesita tiempo para asentarse en sus personajes, descubrir qué dinámicas funcionan y permitir que la audiencia la encuentre por sí misma, sin depender de una franquicia ya consagrada".